Flor de loto

capitulo 12

Me di cuenta de mi error demasiado tarde, había sonado como el maldito de Ael, ¿Es que no pude mantenerme callado? Acabábamos de empezar algo, y ya lo estaba jodiendo por completo.

Mire con horror como a Adhara se le borraba todo rastro de esperanza de los ojos. Mire como salía corriendo de la habitación y tomaba su bolso que estaba sobre la silla antes de salir corriendo por la entrada. Salió del departamento dejando a su paso una ola de desesperación. Una ola de algo que jamás había sentido con tanta intensidad. Temor. Temor de perderla cuando acababa de conseguir su amor, temor de que sucediera lo que tanto temía y ni siquiera por lo que siempre me había imaginado.

Salí corriendo tras ella, era un idiota. A penas y cerré la puerta por las prisas de no perderla de vista, no podía permitir que se alejara más, era un idiota, un completo idiota, no cabía duda alguna.

- ¡Cuando la alcances arrodíllate! – Grito Odette a lo lejos

Lo haría si eso fuera necesario, haría todo lo que Adhara quisiera. Todo lo que pidiera, me arrodillaría, le rogaría, le suplicaría, ¿Por qué tenía que sonar como Ael? ¿Por qué tenía que joderlo todo?

Adhara alcanzo el ascensor antes de que yo la alcanzara a ella.

Por suerte había tres ascensores así que simplemente tome otro, cuando las puertas se abrieron Adhara ya casi alcanzaba las puertas de cristal, corrí tras ella hasta poder alcanzarla, la tome por la muñeca y la gire para verle el rostro.

-Mírame – pedí, sin embargo, era lo que ella estaba evitando a toda costa – Mira, no lo quise decir en ese sentido, jamás lo habría dicho para intentar herirte, es solo que me resulta imposible plasmar mis emociones en papel, por eso lo dije, pero jamás lo hice con la intención de lastimarte.

-No es lo que dijiste – Por fin me miro – Es el cómo lo dijiste

-Perdóname – imploré – No lo quise decir de ese modo, es solo que no pude evitarlo, pero por favor perdóname, no puedo permitir que acabamos de empezar algo y ya lo jodi, dame otra oportunidad, cariño – le gire el rostro. - Si quieres que me arrodille para pedirte perdón…Es lo que hare. – me empecé a inclinar, pero ella me detuvo.

-No lo hagas – me detuvo – No hace falta.

-Por favor, amor mío, no lo hice para herirte, pero si lo que quieres es que te escriba un poema, lo intentare, si quieres que te compre rosas, te comprare las que hagan falta, es más te comprare tantos putos ramos de libros que hagan falta, pero no me dejes.

-Apenas hoy empezamos algo, y tú me lastimaste – espeto – No paso ni un día, ¿Qué me puedo esperar? - <<Demasiados secretos>>

-Muchas cosas – admití – pero puedes esperar que intente ser una mejor persona, lo juro, ya te lo dije, pídeme lo que quieras y yo lo hare, pídeme que me arrodille y lo hare, pídeme que te compre flores y te comprare tantas como desees, pídeme que mate a alguien y lo hare, pídeme que queme el mundo y eso hare, pídeme que te de todas mis putas empresas y te las daré, todas y cada una. Solo pídeme una cosa y la hare.

Hablaba muy enserio, solo tenía que pedirme algo y yo lo haría, todo sin excepción.

-No lo dices enserio – negó con la cabeza

-Ya te lo dije, todo lo que te digo es verdad, solo pídeme algo y yo lo hare – La mire a los ojos para que entendiera que hablaba enserio.

En sus ojos vi un brillo de duda, pero al final solo soltó un suspiro.

-Está bien, pero no vuelvas a hacerlo, me recordaste a…

-A Ael – termine por ella –Lo sé, y me siento como un completo imbécil.

-Pues porque a veces eres un completo imbécil – ella torció el gesto.

-Creo que me acabo de dar cuenta – le puse una mano en las lumbares – Ven, vamos arriba.

Suspiro y pareció que quería negarse, pero al final solo hundió los hombros increíblemente tensos.

Subimos al quinto piso y cuando entramos vimos a Odette cruzada de brazos.

- ¿Se arrodillo? – pregunto con interés

-No, pero estuvo a punto – respondió Adhara entrelazando sus dedos con los míos

-Esto es historia – aseguro Odette y considere la posibilidad de echarla a la calle – Dime la hora, que a partir de hoy cada año lo celebraremos y a esa hora brindaremos.

-No seas exagerada – Adhara puso los ojos en blanco

-No lo soy – Odette la miro con el ceño fruncido y yo me puse en alerta – Como sea, me voy a dormir, desde hace rato me estoy muriendo de sueño, pero quería saber el chisme completo.

Se encamino hacia el pasillo y tanto Adhara como yo la seguimos.

Cuando llegamos a mi habitación Adhara soltó mi mano y siguió caminando

- ¿Qué haces? – pregunte intrigado

-Me voy a dormir – se encogió de hombros

-Florecita de Loto, a partir de hoy dejaras de dormir en tu cuarto y empezaras a dormir conmigo, en mi cuarto – abrí la puerta de mi habitación

Adhara me miro completamente perpleja ante lo que estaba pasando, yo tampoco sabía que me había impulsado, pero ahí estaba. Diciéndole que dejaría de dormir en su cuarto y empezaría a dormir en el mío, sin motivo alguno.

-En ese caso deja que valla por un pijama – Sonrió

-Te espero en el cuarto – entre.

Revise mi teléfono, no había ningún mensaje, esa tarde Dayana me había llamado para recordarme que cada vez me quedaba menos tiempo, como si no lo supiera, sabía perfectamente que mi tiempo se estaba agotando, y por ese mismo motivo había decidido aprovechar cada maldito segundo con Adhara demostrarle que la quería.

A los cinco minutos Adhara entro en mi habitación con un pijama en la mano y una bolsa en la otra. Llevo la bolsa al baño y salió completamente cambiada.

-Mañana pasare mis cosas para acá – dijo cuándo salió.

Yo pasee la vista por su cuerpo, por un cuerpo realmente hermoso, tenía su cabello suelto, llevaba un camisón y unos pantas un poco ajustados.

-Te ves realmente hermosa – La tomé por la cintura y la atraje hacia mi antes de darle un beso feroz como todos los que le había dado.



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En el texto hay: traumas, romance, amoruniversitario

Editado: 29.12.2025

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