No podía dejar de pensar en lo que Liam me había dicho, ¿Cómo podía dejar de pensar en algo así? ¿Cómo podía dejar de pensar en que sus padres lo habían dejado abandonado en un puto orfanato? Nadie merecía eso, al menos yo había vivido con mis padres, pero Liam no.
-Te estas atormentando mucho – murmuro Odette mientras entrabamos a la universidad
-Lo sé – admití – pero dime ¿Cómo puedo dejar de pensar en algo así?
-Ahí si ya no sé cómo responderte – se liberó del tema como si nada – Aunque si que sus padres fueron unos canallas.
No había hecho falta que le contara lo que había sucedido porque ella lo había escuchado todo, resulta que en cuanto escucho que salíamos al balcón se asomó a ver que hacíamos y se había quedado detrás de las puertas para que no la viéramos y ella pudiera escuchar todo, más la valía que Liam no se enterara de que ella había estado escuchándonos a escondidas o haría algo peor que matarla.
-Oye – dijo de la nada – Si saben que no podrán ver las flores de cerezo ¿Verdad? – inquirió – La temporada es en marzo o abril.
-Lo sé – Respondí – Pero ya veremos a dónde vamos.
El resto de la semana continuo con una increíble tranquilidad y con normalidad, bueno, con nuestra nueva normalidad, que era que yo me iba a la universidad en compañía de Liam y el me esperaba en la salida para llevarme a casa y después a dar clases y al salir de estas él me esperaba para llevarme de regreso. Resultaba un poco extraño el hecho de que un mes antes él y yo no podíamos vernos ni en pintura y ahora hasta compartía habitación con él, y todas las mañanas me levantaba con el desayuno meticulosamente preparado, pero a pesar de eso me sentía más viva, Ael no me había vuelto a llamar, lo que se me hacía muy sospechoso, pero no le preste atención y menos mientras entrabamos a la sala de cines ese sábado.
Habíamos ido todos, Joseph, Odette, Natasha, Benjamín, yo y la mejor compañía que podía existir, Liam.
Entramos a la sala de cines y yo acabe sentada entre Odette y Liam.
Después de preguntarles que les parecía mi propuesta de película para ver todos accedieron, por lo que terminamos viendo El Conjuro 4, no era la mejor película que dijéramos, pero al menos estaba bien, a parte seria nuestro último día juntos antes de que Liam y yo nos fuéramos a Paris al día siguiente.
Mira que eres mentirosa
Bueno, tal vez no al día siguiente, pero si el lunes.
Yo ya había hecho las maletas, tanto la mía como la de Liam, y había preparado todo lo que necesitaríamos, me sentía tan emocionada ante la idea de irnos a Paris que prácticamente se me olvidaba y pasaba todo por alto, solo había un detalle que no me podía sacar de la cabeza, aunque en si ya teníamos una solución. Ese detalle en cuestión es que estaría un mes sin ver a mis mascotitas, pasarían un mes entero solas, sin verme, aunque Odette nos había prometido que las cuidaría, no lo dudaba, ella (Al igual que yo) amaba a las mascotas.
Cuando la película termino me fije en la reacción de mis amigos, Odette a penas y podía ver la pantalla, los demás tenían cara de un poco de espanto, todos menos Liam, ese robot no sentía nada.
Solo demuestra sentimientos cuando está contigo.
Me dio un vuelco el corazón ante la idea de ser la responsable de que Liam demuestre emociones.
No me lo podía creer. No me podía creer que Liam demostrara emociones por mi.
Pues créetelo
Lo intentare.
Pero inténtalo bien, que tus intentos dejan mucho que desear.
- ¿Qué les pareció la película? – pregunte mientras salíamos de la sala de cine.
-No sé ustedes, pero a mí me encanto – Joseph fue el primero en responder
-Estuvo genial – Benja desde el día que habíamos visto a Natasha con otro chico había perdido esa chispa que lo hacía ser el, esa chispa de humor que lo caracterizaba
Pobre alma en desgracia. Hay que llevarlo con Úrsula.
- ¿Qué se les hace genial? ¡Estuvo terrorífica! – Odette no paraba de temblar de miedo
-Ese es el chiste de las películas de terror, Odhi, A parte, tú fuiste la primera en aceptar que viéramos esa – Natasha la reprocho y tenía toda la razón.
Salimos del cine. Benja se fue por un lado, Natasha y Joseph por otro y Odette, Liam y yo por otro.
Cuando llegamos al departamento todos estábamos agotados asi que no hicimos mas que entrar a nuestras habitaciones y gozar de una linda siesta, no había nada mejor que dormir después de un dia tan largo.
Yo no tarde en quedarme dormida cuando toque cama, no lo pude evitar, yo me meti dentro de las cobijas y de la nada ya estaba dormida y perdida en mis sueños.
Me levante como todos los días con le excepción de que ese dia me iba a Paris, Liam había arreglado todo para que no tuviera sanción alguna en la universidad por faltas y para que pudiera irme todo el mes de octubre sin ningún problema, esa mañana (como todas las demás) Liam me preparo el desayuno, me sentía entre emocionada, nerviosa y ansiosa, jamas había ido a Paris, bueno, jamás había salido del país.
-¿Lista? – pregunto Liam mientras sacaba las maletas de la habitación
-Sí, lista – sonreí emocionada
-Desgraciada te vas ir del país y me vas a dejar con tus hijos, sola durante un mes, ¿Qué clase de amiga hace eso? – Odette se llevó una mano al corazón
-No exageres Odhi – la reproche – Y por favor no le prendas fuego al departamento.
-Me estas pidiendo algo imposible
-No es imposible – le recordó Liam
-Tu novio le quita lo divertido a la vida – susurro Odette
Negue con la cabeza y sali del departamento despues de despedirme de mis gatitos.
El vuelo salía en una hora, asi que aun teníamos poco tiempo, pero queríamos…justo cuando íbamos llegando al ascensor las puertas se abrieron y salieron con un repartidor que llevaba rosas.