Me quede mirando como Joseph colocaba su maldita mano sobre el hombro de Adhara, como si ell fuera ¿Qué? ¿Quién se creía el para tocar con esa libertad a mi novia?
Me acerque a ellos con pasos firmes y meticulosamente calculados, irradiaba superioridad y peligro, lo sabía, y por ese mismo motivo lo hacía.
Cuando estuvo lo suficientemente cercas tome a Adhara por la cintura y pose su brazo sobre mis hombros, vi como Joseph se tensaba.
- ¿Estas bien, Florecita de Loto? – arrugue el rostro al verla pálida.
-Si
-Ven – la guie hacia mi Corvette y la senté en el asiento del copiloto
Le acomodé el cinturón de seguridad con el mayor cuidado que tuve.
-¿Quieres ir al hospital? – Le pregunte
-No – negó con la cabeza – No hace falta. Es solo que… - trago saliva – Si ganamos el viaje y la beca a España – empezó a decir – Yo me tendré que ir para allá y tu te tendrás que quedar aquí.
-No – Mi voz sonó firmé y calmada – No me quedare aquí, me ire a España contigo, buscare la manera de dirigir mis empresas desde España, pero definitivamente no te dejare solo – al ver que abría la boca para hablar añadí: - Y tu tampoco de quedaras aquí. – No estaba abierto a discusión.
Llegamos a mi departamento y al ver su rostro increíblemente cansado le sugerí que se fuera a dormir un rato para que descansara, total, ya casi era hora de dormir, yo antes de irme a acostar decidí que era mejor idea ponerme al tanto de mis empresas. Revisé todo y no encontré ninguna anormalidad. También recuperé un poco del trabajo perdido por mi mes de vacaciones con Adhara, sin saberlo se había vuelto mi mes favorito solo porque pude estar un mes entero con ella. Habia tenido que hablar con la escuela, y con la encargada de las piscinas de natación para que Adhara no recibiera sanción
Cuando entre en mi cuarto observe como Adhara dormía tan tranquila como siempre, le roce la mejilla con el dorso de la mano, antes de darle un beso en el cachete. Me cambié de ropa y me acosté.
Tome a Adhara por la cintura y la acurruque a mi lado. Era mejor tenerla así, a mi lado. Que no tenerla, si la perdiera, dios, no sabría que haría con mi vida, lo mas probable es que sea una mierda de persona que vive del alcohol.
Adhara se removió a mi lado y se acurruco un poco más a mi dorso.
-Quisiera que estos momentos duraran para siempre – suspiro
-Yo también – admití
-Serán para siempre ¿Verdad? – en sus ojos miren la esperanza
-Eso espero, Flor de Loto
Lo decía en serio, esperaba que cuando descubriera la verdad pudiera arreglar las cosas con ella y conseguir que me perdonara, antes no lo sabía, hace dos meses habría creído que no pasaría mucho si la perdía, hoy en cambio, después de un mes solo con ella, sabía que no podría vivir sin ella, ella era ese sentido que le faltaba a mi vida. Era como esa pieza faltante de mi ajedrez.
¡¿Solo la ves como una pieza de ajedrez?! No me lo puedo creer
No solo como eso, ¿De qué pieza depende toda la partida?
Eh… ¿De la reina?
Exacto, es mi reina.
Dios, necesito que te regresen tu chip
-Es treinta y uno de octubre – me recordó Adhara mirando las flores de cempasúchil
- ¿Y? – enarque una ceja
- ¿Cuál es nuestra tradición como mexicanos? – se cruzó de brazos enfurruñada
- ¿Poner ofrenda?
- ¡Exacto! – dio un pequeño brinquito emocionada – Deberíamos poner una en tu departamento.
Quería decirle que yo no ponía ofrenda, nunca, aunque teníamos difuntos, como nunca tratamos a nuestra familia no sabíamos quiénes eran, así que nunca poníamos ofrenda, pero no fui capaz de romperle la ilusión que se miraba con una increíble claridad en sus ojos.
-De acuerdo – accedí – Vamos por todo
Le puse la mano en la espalda mientras ella se paseaba buscando todo lo que se ocupaba en una ofrenda, sabía perfectamente a quiénes se la pondría, pero no hice ningún comentario al respecto, en un tema delicado era mejor que guardar silencio.
-¿Qué te parecen? – me mostro unas velas cuyos vasos estaban decorados - ¿O mejor estas? – me mostro otras en las que el vaso no tenía ningún diseño.
-Compra las que quieras – Le dije
-Bueno, ¡Serán las dos! – exclamo muy emocionada
Ya me imaginaba que si le daba esa respuesta compraría ambas, pero se veía tan ilusionada que no pude atreverme a cuestionarle nada, prefería verla feliz antes de que…Me llego un mensaje de Dayana, durante el viaje no me había molestado, quizás porque estaba con Adhara, fuera el motivo, el punto era que ya me estaba buscando.
Dayana: Solo te queda un mes con dos
semana para que se te acabe el tiempo
Ignore su mensaje, era algo que ya sabía y de lo que estaba seguro de que pasaría.
-¿Quién era? – pregunto Adhara curiosa
-Nadie – respondí
Ella me dirigió una rápida mirada un poco dudosa.
Adhara sabía que yo ocultaba secretos, solo que no sabía cuáles eran y eso era lo que me carcomía por dentro, porque en cuanto los descubriera lo más probable seria que jamás me perdonaría.
-¡Adhara! – Joseph miro a Adhara entre la multitud de personas – Que bueno que te veo – le puso una mano en el hombro y yo considere la opción de decapitarlo, pero lenta y dolorosamente.
-Joseph – Adhara lo abrazo y yo sentí como si el fuego corriera por mis venas ante la indescriptible furia que sentía por ver a Adhi, mi Adhi, mi Florecita de Loto abrazando a otro chico.
-Quería decirte que el domingo te llevo el proyecto para que lo examinen – explico con una sonrisa
- ¡Oh! – Adhara junto las palmas de la mano emocionada – Veré que tan mal lo hiciste el proyectó – se cruzó de brazos.
-Yo jamás hago algo mal – señalo Joseph
Era increíble y terriblemente odioso como la hacia sonreír con unas simples palabras. ¿Cómo era posible que el la hiciera sonreír tanto? Tenia que parar esto de una vez, no podía permitir que otro hombre la hiciera sonreír y reír.