Adhara
Las palabras de Liam no paraban de resonar en mi mente, no me había dicho que me amaba, o al menos no explícitamente, pero si lo había dejado claro al decirme esa hermosa frase, cada que me decía algo así, sabía lo que estaba intentando decirme, y también sabia porque no me lo decía directamente. Le resultaba difícil, sobre todo después de que vio con sus propios ojos como sus padres adoptaban a alguien más y fingían que no lo conocían.
Pobre, ahora si lo digo sin sarcasmo, sufrió demasiado
Me quede acurrucada a en su pecho, note cuando él se había tensado al confesarle que lo amaba, y como su corazón se había acelerado, por eso sabía que él me ama.
La fiesta de día de muertos fue increíble, me la había pasado de lujo, lamentablemente nos teníamos que ir antes de que acabara la fiesta porque teníamos que ir a la ciudad para descansar.
- ¿Seguros que no se quieren quedar en una de las habitaciones? – Natasha ya nos había propuesto lo mismo como mil veces en la noche, pero no podíamos aceptar por nuestros gatitos.
-No, lo sentimos, Nati – le di un abrazo – Nos vemos el lunes – me despedí.
Odette también se despidió de nuestros amigos y luego nos dirigimos a nuestra casa. Durante el camino me quede profundamente dormida.
-Florecita de Loto – Liam me movió tantito para despertarme
-¿Qué pasa? – pregunte abriendo los ojos
-Ya llegamos – anuncio
-¡Oh! Claro - bostece.
Subimos al quinto piso y nada más entrar me dirigí a la habitación para cambiarme y desmaquillarme. Cuando terminé de quitarme todo el maquillaje que me había colocado salí del baño y me encontré con que Liam ya se había cambiado, bueno, se había puesto una playera y un pans.
Le dedique una sonrisa.
-Que guapo – le di un golpecito en el pecho
-No tanto como tú – me tomo de la muñeca y me jalo de tal manera que quede sentada en su regazo – Así te ves todavía mas guapa
Me tomo de la barbilla con se dedo pulgar y el índice, me giro el rostro y me dio un beso.
-Vamos a dormir, estas cansada, se nota en tu rostro – Me dio un beso en la mejilla
Me levante y rodee la cama, la distendí y me metí entre las cobijas, pero antes de quedarme dormida mire fijamente a Liam.
-¿Qué pasa? – pregunto - ¿Te sientes mal?
-¿Ahora no me vas a jalar hacia ti para que me acurruque contigo?
- ¡Ah! Con que era eso – se metió entre las cobijas – Ven aquí – me jalo de las muñecas y de alguna manera logro girarme porque acabe con la espalda pegada a su dorso.
Amaba el nuevo rumbo de mi vida, antes marchaba junto a Ael, pero me sentía como si arrastrara cadenas, como si llevara un peso sobre mis hombros. Pero desde que había empezado a salir con Liam, todo era distinto, me sentía más libre, más tranquila, me sentía como yo misma soy.
Nos quedamos dormidos abrazados y en el hueco que había quedado en la cama se subieron los gatitos, sonreía al vernos todos ahí, a Liam, Tigresa, Manchas y yo, todos como una familia, una familia a la que jamás quisiera renunciar. Era mi familia perfecta, la familia que yo había elegido.
Para mí, todo en mi vida empezaba ser perfecto, deseaba que esto no se acabara nunca.
Me levante a las nueve de la mañana, y dolo porque me llego el olor a comida sino, ni al caso. Abrí los ojos lentamente hasta que por fin veía a mi alrededor, Liam no estaba, así que era muy probable que el fuera el que estaba cocinando.
Deja de pensar con el estómago y piensa con la cabeza
Eso es imposible, yo tengo mi cerebro en mi estomago.
Me levanté de la cama, salí de la habitación tallándome los ojos con el dorso de la mano. Entre en la cocina y vi a Liam cocinar.
- ¿Qué cocinas? – pregunte
-Panes tostados con nutella o lo que quieras ponerle – Respondió
-Así que a eso olía – analice – a pan
-Exacto – me paso un plato con dos panes Bimbo,
uno con nutella y otro con mermelada, ambos tenían plátano y fresa, no sabía cómo es que el sabía todo lo que me gustaba, pero no importaba, mientras me alimentara, podía hacer lo que quisiera.
Hambreada
Ya lo se.
Muerta de hambre
Siempre lo seré. No me importa que tanto me ofendas
Eres un caso perdido
Tu estabas consiente de eso desde el minuto uno en que empezaste a estar en mi cabeza.
Deguste de mi delicioso desayuno, y como Odette era igual de hambreada que yo, se asomo a ver que había de desayunar, pero en cuanto vio que Liam estaba cocinando, hizo una mueca.
-Mejor me preparo yo algo – Se dirigió a la alacena
Tocaron a la puerta.
-Debe ser Joseph – me puse de pie
-Te acompaño – Liam también se puso de pie y Odette enarco una ceja.
Aunque no nos acompañó sí que se asomó para ver qué pasaba, negué con la cabeza y abrí la puerta.
Lo vi con el proyecto entre las manos, pero yo solo pude entreabrir los labios, mientras mis ojos se salían de sus orbitas. Resulta que el no solo llevaba el proyecto, llevaba algo más que hizo que me tambaleara hacia atrás, Liam detuvo mi caída y Odette se volvió a meter en la cocina.
-N-no…T-tu…Dime que te lo encontraste – incluso mi voz sonó extraña - ¿Verdad que te lo encontraste y viste que era para mí así que mejor lo trajiste? ¿Verdad? ¡Dime algo! – grite desesperada.
-No, no me las encontré – negó con la cabeza y en sus ojos noté el dolor – Yo soy el que te ha mandado poemas y cartas desde hace casi tres meses.
Levanto la vista lentamente.
Mi mundo se vino abajo en cuanto pronuncio esas palabras, era imposible, no podía ser él, el solo era como mi hermano, tenía que ser una broma de mal gusto. Lo mire esperando que me dijera que era una broma, pero ese momento nunca llego, en su lugar me entrego el proyecto, junto con unas flores de loto, mis flores favoritas, también me entrego un poema que tenía exactamente la misma caligrafía que la de los otros poemas.