Flor de loto

Capitulo 16

Liam

Las palabras de Adhara me dejaron totalmente atónito así que rápidamente borre mi sonrisa de mi rostro.

-Sí, eso ya no me gusta – dijo algo desanimada y bajo a los dos gatos al suelo – Voy a mi cuarto – anuncio, pero ante de irse se puso de puntitas y me dio un beso dulce, pero yo la tome por la cintura y la atraje hacia mí, ella arqueo el cuello y abrió ligeramente los labios, yo aproveche esa invitación para enredar su lengua con la mía y atraerla hacia el interior de mi boca, Adhara llevo sus manos hacia mi saco obligándome extender mis brazos para dejar que callera y en respuesta a eso yo lleve las mías al borde de su blusa, ella extendió los brazos hacia arriba y…

- ¡Por dios! – Odette quien salía del pasillo se cubrió los ojos con las dos manos – Para eso tienen su habitación o la casi biblioteca de Adhara.

Adhara al escuchar la voz de su mejor amiga se parto de mí y se dio media vuelta para quedar frente a ella.

- ¿Qué paso, Odhi? – pregunto con calma.

- ¿Qué, que paso? – espeto Odette y la fulminé con la mirada por haberle gritado a Adhara – Pasa que vine a decirte algo, pero me encontré con que estabas a punto de coger con un robot en la sala.

-No le digas de así – advirtió Adhara y se cruzó de brazos - ¿Qué venias a decirme?

-Venía a decirte que Ophelia me dijo que podemos ir mañana por el gatito, si es que podíamos, claro está.

-Sí, sí puedo ir, mañana salgo temprano de la universidad así que tengo tiempo – Adhara le dedico media sonrisa a su amiga y luego arrugo el rostro – Y perdón por lo que viste, ¡Pero solo nos estábamos besando! – Le espeto.

- ¡Claro que no! – Odette alzo la voz – ¡Te estaba quitando la blusa y tú le quitaste el saco! – Odette se dio media vuelta y se fue completamente ofendida.

Adhara soltó un suspiro frustrado, yo le sobé los hombros y me di cuenta de que estaba muy tensa.

-Yo te llevo por… ¿Cómo le dijiste? – dije en tono burlón - ¿Bigotitos? Si creo que ese era, ¿No?

Adhara soltó una risa aguda pero sus hombros se destensaron.

-Sí, Bigotitos, pero antes de ir por el tenemos que ir a comprar otro arenero y más tazones y juguetes – dijo pensativa y yo entre cerré los ojos mientras me giraba para quedar frente a ella.

- ¿Juguetes? – repetí.

-Si – asintió.

- ¿Acaso es un bebe? – enarque una ceja

-Prácticamente – respondió dándome un beso y apartándose antes de que reaccionara – Voy mi cuarto – y con eso dio media vuelta.

Quise seguirla y verla mientras leía, pero en lugar de eso salí a la terraza del pent-house y saque mi teléfono y busque el contacto de Dayana, dude un poco antes de marcarle, pero al final lo hice. La llame y no contesto, una vez más y siguió sin contestar, dos y tres veces más y nada.

-Mierda – espete y marque a otro número – Busca a Dayana y en cuanto la encuentres me marcas.

Salí de la terraza, tome mi saco y baje al estacionamiento, salí del edificio lo más rápido que pude a los quince minutos recibí una llamada.

- ¿Dónde está? – pregunte.

-Rastreamos el teléfono de la señorita y dimos con que está dentro de su hogar, no entiendo su preocupación, Jefe – me dijo.

-Gracias – colgué y manejé hacia la casa de Dayana, si estaba ahí, ¿Por qué carajos no contestaba?

Al llegar baje del coche lo más rápido posible, todas las luces estaban prendidas, no había nada sospechoso, sé que cualquiera pensaría que estaría cogiendo, pero no ella aun así contestaría, al llegar a la entrada patee la puerta y esta se abrió de golpe, fui a la sala y no estaba, fui a la cocina y nada, fui al baño del primer piso y nada, pase al lado de una puerta cerrada y…escuche un sollozo, <<Mierda>> Abrí dicha puerta lo más rápido que pude y…vi a Dayana sentada en un sillón con un cuchillo en la mano, un traje negro y cruzada de piernas, ella se giró para verme con rostro que dejaba en claro que no entendía porque estaba tan alterado.

- ¿Por qué carajos no respondes? – espete.

-Estaba ocupada – se encogió de hombros restándole importancia.

- ¿Haciendo?

En respuesta señalo frente a ella y cuando gire la vista todo tuvo sentido, frente a ella había una mujer pelirroja (se había teñido el cabello) y dos hombres, atados de manos con cintas en la boca y de rodillas, los tres tenían cortadas, golpes y sangre por todo el cuerpo.

-Ella es Tania – Dayana señalo a la mujer – El Isaac, y el Robert – Dijo Dayana – Son tres de los hijos de puta que arruinaron mi vida.

En cuanto dijo el primer nombre mis ojos se fijaron más detenidamente en la mujer, en efecto, era Tania, una de las mujeres que nos cuidaron en el orfanato, la que nos presentaba y la que le dijo a Dayana que se debía de ir.

-Ahora entiendo todo – dije sentándome en otro sillón.

Dayana se puso de pie y se acercó al hombre de en medio, Isaac, le quito la cinta de la boca y este chillo de dolor.

- ¿Algo que decir? – Pregunto Dayana.

El hombre esbozo una sonrisa perversa y la miro de pies a cabeza con lujuria.

-Te veías mejor vestida de puta – dijo y yo me puse de pie para darle una probada de mi puño, pero Dayana se adelantó y le dio una bofetada tan fuerte que hizo que este callera al suelo.

- ¿Cuántas, mujeres, jóvenes, adolescentes y niñas tienen ahí? – pregunto Dayana pisándole la mano a Isaac.

Este grito de dolor.

- ¡Demasiadas! – contesto en un grito de dolor – Cientos, y hay más en otras partes, no solo en Tijuana.

- ¿Y cuantas de ellas han perdido un hijo por su culpa? – Lágrimas en los ojos de Dayana empezaron a brotar.

Tatiana intento hablar así que Dayana le quito la cinta.

-Casi la misma cantidad – respondió Tatiana a la pregunta de Dayana – Hay trescientas ochenta y seis, y de ellas trescientas han perdido por lo menos un hijo.

Dayana cerro los ojos con fuerza y salió de la habitación, yo hice lo mismo y cerré la puerta.



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En el texto hay: traumas, romance, amoruniversitario

Editado: 19.04.2026

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