Todo había explotado. No veía nada a mi alrededor. Alguien se había hecho pasar por Jack y,porque bajé la guardia por un momento, todo explotó. Intenté usar la magia del tiempo para detener el transcurso de los segundos, pero ese extraño usaba antimagia. Todo era demasiado extraño. ¿Cómo un humano había logrado llegar hasta allí?
-Hermanita, ¿no tenías ganas de verme?
Era imposible que mi hermano siguiese vivo. Yo misma le había visto morir atravesado por una lanza aquel día que los ángeles llevaron acabo la masacre a la humanidad.
Me escocían los ojos y, agachada, me arrastraba por el suelo en busca de mi daga.
-Vamos, Collet.-me hablaba cada vez más enfadado.-¡Sal de tu escondite!
Su voz era la de él, pero había algo que no encajaba. No, no era posible. Darío murió aquel día.
-¡Azazel y Miyuki, quedaros donde estáis!-les pedí.
Una vez pude que pude recuperar mi daga en medio del fuego y los escombros, me abalancé sobre ese hombre. No era un ángel,ni un demonio ... Era un humano, como Jack y como yo(si es que yo contaba como una)
Tenía cicatrices horrorosas en su cara y cuerpo, pero tenía los ojos de mi padre y el pelo de él. Era Darío, pero no... Algo estaba mal. Me tiré sobre él y le tiré al suelo a puño limpio. Acerqué la punta de la daga a su cuello. Él se mantuvo tranquilo, sin borrar esa estúpida sonrisa de su cara llena de marcas.
-¿Quién eres?-pregunté con las manos temblorosas
Él soltó una carcajada y, en el momento que bajé la guardia, me atacó. Sentí un golpe en la mandíbula, un par de patadas y, desesperada por protegerme cubriéndome la cabeza con las manos, me tiró al suelo devolviéndomela. Me pisó la cabeza con fuerza.
-Ya te lo he dicho, hermanita.-hizo especial entonación en esa última palabra con su voz
La sangre me hervía. Intenté levantarme, pero la presión en mi cabeza aumentaba. Respiraba agitada por la ira. Tenía el juicio nublado por la ira. Ese desconocido se agacho y me puso un paño en la boca.
-Tranquila, solo te voy a llevar a un lugar peor que el Infierno.
El pánico no me permitió aguantar la respiración, así que inhalé lo que fuese que tuviese ese pañuelo. Luchaba por no cerrar los ojos. Caí al suelo otra vez. Lo último que vi fue la figura de Azazel acercarse detrás de ese tipo. Recibió un duro golpe de mi amigo demonio...
PRESENTE
Estoy en la enfermería del palacio imperial. Azazel está a mi lado. Miyuki, a su derecha, se arregla el maquillaje. Se está delineando los labios a pesar de estar herida. Incluso en su peor estado tiene que lucir como una diva. Tanto ella y Azazel tienen heridas superficiales. Siento un leve dolor en todo mi cuerpo.
-Llevas dos días dormida.
Parpadeo y me quedo contemplándole embobada. Poco recuerdo de lo que ea que haya pasado hace dos días. Recuerdo algo de una explosión, pero era imposible. Las oportunidades de sobrevivir a una explosión siendo humana son altamente escasas.
-He tenido un sueño muy raro.-bostezo y me estiro. -Qué sueño...
Ahora que estoy más cosciente, siento un gran dolor en todo el cuerpo. Me retuerzo en la cama del dolor.
-No ha sido un sueño.-Azazel coloca una toalla en mi cabeza.- Sé que duele...
-Collet, tu hermano ha vuelto y ha explotado todo nuestro hogar. Es igual de desgraciado que tú.-me dice Miyuki con cero empatía.