Kiara y Kai, sus majestades del reino vecino, se acercan hacia mí. Desde que ellos dos son los reyes, se supone que no hay más rivalidad entre demonios oni y demonios salvajes. Sinceramente, no creo que el odio histórico entre estas dos etnias vaya a desaparecer tan fácilmente.
Kiara corre a abrazarme. Yo recibo a mi media hermana con los brazos abiertos. Kai va detrás de ella y mantiene la distancia conmigo, aunque me mira con respeto.
-¡Cuánto me alegra verte!-me dice mientras se fija en mi peinado y señala los dos cuernos que simulo con mi pelo negro.-Nuevo peinado.
-A mí también me alegra que estés de vuelta.-volteo hacia Kai.-Su majestad.-bromeo.
-Consejera imperial, un gusto verte de nuevo. Que conste que sigues siendo la misma humana de siempre.
Oímos unos golpes. Lucifer golpeó la mesa a puño limpio para imponer orden en la sala de reunión de la Corte de las Sombras.
-Ya habrá tiempo para reencuentros después, tenemos asuntos más importantes.
Todos vamos a nuestros respectivos sitios. El mío está al lado del rey del Infierno, a su derecha.
La Corte había cambiado desde la última vez. Tina(primera comandante del ejército), Yuki(ministra de educación y economía), Semmyaza(ministro de guerra) y Zyran(Líder del cuerpo de exploración). Eso último, junto a qué Kiara y Kai ahora también formaban parte de la Corte, era nuevo.
-Siguen habiendo revueltas en contra de los onis por parte de los campesinos.-declara Semmyaza.- Se les entregan las armas necesarias o-
-Las armas no son la solución. Hay que educaros a todos vosotros en ideas más pacifistas que no radicalicen en guerra.-interrumpe Yuki.
-Ella tiene razón.-dice Tina.-Si se entregan armas morirán más soldados y campesinos. Sólo habrá más víctimas.
Ellas dos, que son Onis, y Semmyaza, un salvaje, siempre están en discusión. Los propios miembros de la Corte imperial no son capaces de llevarse bien y, sin embargo, esperamos que los ciudadanos lo hagan entre ellos.
-¡Silencio!-Lucifer da otro puñetazo.-Los Onis han intentado envenenar a su rey por no formar parte de ellos y vosotros aquí discutiendo como críos sin atención. Si vosotros mismos os detestáis así, ¿qué es lo que tienen las distintas culturas entre sí?-se tapa la cara con las manos dramáticamente.-Joder, no quiero ni pensarlo.-suelta casi en un susurro.
Lucifer suspira, harto de todo esto. Llevamos meses intentando solucionar toda la analfabetización del pueblo salvaje, la pobreza de los onis y frenar todas las revueltas que habían tenido lugar hace pocos días. Ahora nos enteramos del intento de envenenamiento de Kai. Por si fuera poco, la guerra con los ángeles estaba cada vez más cerca porque estaban en el Infierno, vigilándonos desde fuera de las murallas.
-Zyran,-le llama su majestad.-¿tú y el cuerpo de exploración habéis descubierto alguna forma de salir de los muros para ir a los cultivos y sacar al ganado?
Zyran niega con la cabeza.
-Los avistamos hace pocos días y nos enfrentamos. Yo creo que son conscientes de que Collet está aquí...
-Porqué no me sorprende...-murmuro sin darme cuenta.
Lucifer me fulmina con la mirada y yo le sonrió.
No iba a servir de nada vestirme con un kimono verde turquesa de seda, simular dos cuernos con mi pelo y maquillarme para parecer un demonio. Nunca lo sería porque era humana. La diferencia era más que clara y evidente. Era más pequeña, pálida y anormal entre los demonios. Aunque fuese hija del aerrafin Caín, aunque por mis venas corriese sangre celestial; yo era una humana.
Hay otro dato que los de la Corte desconocen y es la explosión provocada por mi hermano.
-Hace poco hubo un atentado provocado por un humano en el palacete de Azazel. -anuncia Lucifer con poca gana.
Algunos me miran, otros se quedan en blanco. Kiara se tapa la boca y Kai se levanta de un salto. Sus padres son los que estuvieron en la explosión conmigo.
-Padre y madre...¡Eso es imposible!-chilla.
-Lo es Kai, yo he estado ahí con ellos.-tomo la palabra por fin.-Me han intentado matar.
Siento el peso de todas las miradas. La presión aumenta por lo que voy a decir.
-El Cielo ha mandado a mi hermano...Darío está vivo.-admito finalmente.
Eso cambia muchas cosas. La primera, que yo no era la última humana...