Florecer sin miedo - Saga Dorsetshire 0

Capítulo 7

¡Feliz año y Feliz Noche de Reyes!

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------

¡Feliz año Nuevo! ¡ Y Felices Reyes! 

Les dejo capítulo nuevo, estoy con problemas en internet.

Abrazo y mis mejores deseos

-----------------------------------------------------------------------------

El siguiente respiro de Adeline fue cuando su padre le permitió asistir a ayudar al bazar de beneficencia que se haría en la Iglesia, por suerte permitía la mayoría de los eventos de la iglesia ya que consideraba que la piedad era un valor femenino, así que tanto ella como su madre pudieron asistir apara ayudar con la venta y la comida que se le servía a los invitados al bazar.

Además estaban Philippa, Mary y otras jóvenes, lo que le daba la oportunidad a Addie de interactuar con chicas de su edad, aunque ella mantenía su discreción, no faltaban las risas y los chismes. Cuando las muchachas hablaban de lo sucedido en el reciente baile de Norfolk , Addie sentía que ella no había estado en el mismo sitio.

No sabía de los vestidos que habían llevado, de quién había bailado con quien, o si algunas invitadas se habían mirado mal o no se habían saludado por alguna rencilla que había comenzado antes. Parecía que ella estaba ajena al mundo de las demás, siempre era así, luego recordó que también había tenido una pequeña aventura al rescatar a Joseph Lawrence, aunque jamás nadie lo supiera.

Por lo visto, la dulce Mary había bailado dos veces con el mismo joven, porque las demás la molestaban y hacían preguntas, pero solo se sonrojó sin dar más detalles.

A Adeline le caía muy bien Mary Gordon, era bastante callada, como ella, pero Addie notaba que su naturaleza era más dulce y apacible, en cambio ella era como un lago de aguas profundas, solo la superficie era calma, no en las profundidades. Pero aquella forma de ser de la joven le daba calma, no necesitaba esforzarse cuando estaba a su alrededor y podían entenderse sin hablar demasiado.

Otra alegría de aquella reunión fue que Philippa le había traído de contrabando un libro, era una pequeña recopilación de baladas sobre Robin Hood.

-Lo siento, había otros libros que hubiera deseado traerte, pero eran volúmenes grandes- se disculpó y aunque siempre era discreta al respecto, no pudo evitar hacer un comentario – No entiendo qué tiene tu padre en contra de los libros

-Creo que teme que lea algo inapropiado- se excusó Addie mientras guardaba el librito.

-En ese caso podría revisarlos tu madre, como hace la mía, aunque es verdad que también ahí hago trampa – dijo con una sonrisa y dio por zanjado el tema ya que Adeline parecía incómoda.

A ellas les habían asignado preparar lo que se les serviría a los invitados, las madres estaban a cargo de preparar lo que se vendería en el bazar, la mayoría eran objetos recolectados durante el año y alimentos caseros como conservas, pasteles y dulces que habían preparado las mujeres de la misma congregación. Había también algunas joyas y valioso juegos de porcelana que irían a subasta, y al frente de todo estaban las hermanas Alistair. Ambas mujeres rondaban los cincuenta, solo que una era soltera y la otra viuda reciente, pero no había mejores líderes que ellas para un evento como ese, juntas eran capaces de engatusar a todo Dorsetshire. Podían ser buenas aliadas o enemigas temibles si alguien no les caía bien, pero Addie admiraba su fortaleza, su capacidad de decir lo que pensaban y que en líneas generales las Alistair se paraban del lado de las causas justas. Era verdad que con su edad y su estatus ya nadie se metía con ellas, una había sido una buena esposa como le exigía la sociedad, y ahora, viuda, sin familiares mayores, podía estar a cargo de sí misma; la otra ya había recibido la etiqueta de solterona, así que estaba más allá del interés social. Las envidiaba un poco, y las respetaba.

Joseph había ido al bazar a acompañar a su madre, casi todas las señoras de Dorsetshire estaban participando ya sea colaborando o comprando, era una de los grandes eventos que tenía el noble fin de recaudar dinero para ayudar a los más necesitados, y en Dorset, como en todos lados, había gente que necesitaba ayuda. Además del deber filial, había ido porque tenía una deuda pendiente y no sabía como pagarla. Quería agradecer a Adeline Blythe por su ayuda, pero no podía volver a darle un ramo de rosas ya que sería muy evidente, y quizás porque llevaba tiempo dedicado a los negocios, o por su sentido práctico, sentía que una deuda debía pagarse con la misma moneda, es decir , ella lo había salvado de un mal momento , debía buscar algo de igual valor. Y por eso la había estado observando desde la distancia, tratando de averiguar cómo agradecerle.

Era activa y silenciosa, aunque la había visto sonreír por algunas bromas de las jóvenes que la acompañaban. También la había visto recoger con premura un libro que se le había caído y guardarlo entre sus ropas, la secuencia había sido tan rápida que casi creyó imaginarlo, pero la observaba tan detenidamente que supo que era verdad. Quizás porque los lectores eran una raza aparte y solían reconocerse unos a otros, no lo sorprendió. Aunque ella le había negado que le gustara leer, él había sentido algo diferente. Pero así como no podía darle más rosas, tampoco podía darle un libro. Y no quería estar en deuda, o más bien, quería una excusa para conocer más de ella.

Y como si la hubiera conjurado, Adeline se acercó a la mesa donde estaban él, su madre y un par de señoras más con una bandeja. Habían dispuesto algunas mesas al aire libre para servir té y bocadillos.

- Sírvete más té – dijo una de las hermanas Alistair y él se negó.

-Gracias, pero acabo de tomar dos tazas.

-Un poco más no te hará daño, al menos por cortesía- lo reprendió pero en tono afectuoso. Lo conocían desde niño.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.