TIEMPO DESPUES
💠MAIRI💠
-es tan guapo_ mire a dora_ todas quisieran ser su esposa y poder tenerlo a su lado. Imagínate poder despertar cada día con un bombón como el_ me reí suavemente
-es muy guapo y famoso, pero es un hombre totalmente fuera de nuestros alcances
-tampoco te sientas muy baja mairi. Al final eres el la novia de lakovos
-sshh, baja la voz_ gire la mirada a la entrada nerviosa_ no lo digas tan alto
-vamos mairi, ya tienen creo... ¿uno?
-dos años
-ahi esta. Tienen dos años juntos y aun no tienen el valor de decir que son novios
-sabes las circunstancias dora. Yo solo soy la hija de la sirvienta, y el... el hijo de los patrones, claramente que ellos desearían que una mujer de su mismo estatus social... no una don nadie
-se aman, es lo que importa. Además, eres linda mairi si te pusieras un vestido de la señora podría confundirte con alguien de la familia
-que cosas dices dora
-solo la verdad mairi. Además, tu madre esta haciendo un gran esfuerzo para pagarte la carrera
-estaba pensando que... dejare la carrera
-porque dices eso
-seamos sinceras dora_ me acerque al ventanal del jardín que daba a la pequeña casa donde dormíamos las sirvientas_ mi mamá... esta realmente enferma, solo me aceptaron por el tiempo que mi mamá trabajo para los padres de lakovos, pero... de lo contrario ya nos habrían corrido, ya no puedo estudiar desvelándome en los libros cuando necesitamos el dinero para las medicinas de mi mamá
-hay mairi
-no tengo opción dora, solo que... dejarlo por ahora
-pero estas a la mitad, además de que tienes un buen historial académico para que lo dejes así
-es por mi mamá... cuando se recupere podre seguir estudiando, por ahora... ella es mi prioridad
- Geia (oigan) _giramos la principal ama de llaves quien nos miraba con molestia_ Stamatíste na chánete chróno kai archíste na strónete to trapézi gia na ypodechteíte ton kýrio (dejen de perder el tiempo y comiencen a preparar la mesa para recibir al señor)
- Nai, kyría Makroúli (si señora macrouli) _comenzamos a tomar la bajilla para poner la mesa limpia y presentable, los brillantes candelabros que iluminaban el lugar aunque alce la mirada al ventanal de la entrada de la cada donde mostraba a alguien saliendo con una pequeña maleta
- Maíri, min apospásai tin prosochí sou (mairi no te distraigas)
- Syngnómi (discúlpeme)
- Akóma den katalavaíno pós se déchtikan na doulépseis edó an eísai tóso kakoftiagméni (no entiendo aun como te aceptaron en trabajar aqui si eres una mal hecha) _me quede callada con la mirada baja antes de seguir moviendo, cuando la señora macrouli se quedo en el comedor revisando la limpieza de los cubiertos mire a dora quien serbia el plato de sopa
- ¿quien se fue?
-escuche que se fue Adam_ susurro sorprendiéndome
- ¿sabes el motivo?
-no, aun no, pero dicen que el renuncio y discutió con los señores_ tuvimos que bajar la mirada al volver a entrar la señora macrouli quien solo nos cuidaba que hiciéramos bien el trabajo
La señora macrouli ha estado por años en esta mansión de los señores meleas, ha sido la trabajador que mas ha durado años con ellos. Se han ganado su confianza ciega, pero aun nos regaña, recrimina y juzga a las nuevas por supuestamente "no hacer las cosas bien" muchas chicas algunas jóvenes otras un poco mayores renunciaban a voluntad propia ya que nadie sabia si fueron obligadas o por acusaciones evitando cualquier modo pedir mas.
Los rumores son muchos entre los trabajadores donde los secretos se desplazan como sombras entre las paredes de la mansión donde si salen costarían la vida de quien se atrevió a hablar.
Mi mamá ha trabajado por alrededor de siete años en esta mansión, asique se gano la confianza no tan ciega como con la señora macrouli, pero para haberme dado la oportunidad de tomar su lugar ahora que ella esta enferma. He crecido en esta mansión, aunque eran pocas veces las que podia entrar entre los pasillos de la mansión. A la señora meleas...no parece gustarle los hijos de los empleados.
Solo... que tuve el privilegio de entrar mas haya por lakovos... solo por el...
Desde que éramos niños siempre lo veia escondida en el jardín, me gustaba estar en la rama de los arboles viendo el cielo soñando despierta, poder imaginar cosas o solo dibujar en las hojas que mi mamá me regalaba cuando encontraba en la basura, a la señora meleas y la señora macrouli odian que los sirvientes tomen cosas de los dueños aun siendo basura. No somos dignos de tocarlas a menos que pidamos permiso o roguemos por ello.
La primera vez que hable con lakovos fue cuando caí de una de las ramas cuando esta se quebró, me ayudo al curar mi herida y consolarme. Estaba sucia de tierra, mi rodilla raspada y mi rostro mojado de mis lagrimas, pero el fue tan lindo y amable conmigo, tan dulce y encantador. Nos volvimos amigos y comencé a entrar a la mansión con temor a las miradas de enojo hacia mi... la hija de la sirvienta alado del heredero de la familia meleas.
Sin embargo al crecer tuvimos que mantener nuestra amistad oculta, como si fuera realmente un pecado el ser amigos.
Cuando cumplí los catorce años me había enamorado en silencio de lakovos, era tan dulce, atento conmigo además de guapo; sus cabellos quebrados dorados como los rayos del sol, su mirada como el cielo desnudo de nubes grises. Tan hermoso y brillante, su piel clara y su cuerpo atlético por sus rutinas deportivas de tenis y rutinas de ejercicio, diría que parecía el dios apolo de la mitología griega. Entre sus fiestas que realizaba en su casa como fuera de ella podia ver a muchas chicas tras de el. Era lógico, pero... no entiendo, aun no entiendo del todo en estos años del porque me acepto a mi, porque me eligió a mi...
Me pidió ser su novia al robarme un beso una noche donde subimos al techo de su casa.
Nos volvimos novios desde esa noche, aunque acordamos una sola regla. Mantenerlo en secreto, en el día éramos solos conocidos al apenas saludarnos o dirigir una breve mirada antes de desviarla, pero en las noches donde se escabulle de su habitación o sus deberes de su escuela me buscaba para estar conmigo, poder tocarme, abrazarme, besarme...
El fue mi primer hombre, el primero y único que mi cuerpo ha aceptado y siempre aceptara.
Me duele que tuviera que ocultar este mismo secreto a mi mamá, me duele hacerlo ya que ella y yo siempre hemos sido cómplices, nos confiamos todo. Pero no quiero preocuparla no solo por el hecho de ser novia del hijo de los patrones, sino la diferencia de edad que nos define. Solo me queda quedarme callada por mantener el trabajo que me permite tener a mi madre cercas de mi y el hombre que amo.
Despues de haber servido la comida solo nos quedamos cercas de la señora macrouli recibiendo a los señores, somos las ultimas sirvientas de la mansión... las únicas que quedaban realmente además de los dos choferes...
- Eímai tóso perífanos gia séna, gie mou (me siento tan orgullosa de ti hijo) _hicimos una pequeña inclinación al recibirlos
- Kalós írthate, kýrie kai kyría Meléa (bienvenidos señores meleas)
- Parakaló servírete to fagitó, Makroúli. Símera prépei na giortásoume (por favor sirvan la comida macrouli. Hoy tenemos que celebrar)
- Fysiká, kyría Meléa, páme, korítsia (claro señora meleas, vamos chicas) _caminamos con la mirada baja hacia el comedor para comenzar a servir viendo a los señores tomar sus lugares igual que lakovos
- Gie mou, o thríamvós sou eínai mia megáli pigí yperifáneias (hijo, es un gran orgullo tu triunfo)
- Sas efcharistó, patéra. Doúlepsa tóso sklirá (gracias padre. Me esforcé demasiado)
- Échete díkio, epitélous teleiósate to metaptychiakó sas (tienes razón, finalmente has terminado tu maestría)
- Tóra boró na synechíso tin katagogí mas. I dýnami tou oikogeneiakoú onómatos (ahora si podre seguir nuestro linaje. El poder del apellido)
- Sostá, gie mou (así es hijo) _comenzamos a servir en silencio_ Epitélous, tha boreíte na synanastréfeste me anthrópous tis táxis mas, kai óchi me áthlious ypirétes (finalmente podrás juntarte con personas de nuestra clase, y no míseros sirvientes) _me mantuve en silencio con la mirada baja
- Mamá, min eísai tóso afstirí mazí tous. Sto télos, aftoí eínai pou mas voithoún (mamá no seas tan dura con ellos. Al final son quienes nos ayudan)
- Den katalavaíno apó poú píres aftí tin ápopsi gia aftoús, gia emás (no entiendo de donde tienes era opinión sobre ellos, de nosotros ellos viven) _nos alejamos en silencio a la cocina, una vez solas mire a dora repetir en un tono burlón a la señora meleas aunque en un susurro
-como detesto a la señora meleas
-no digas eso_ susurre
-es la verdad. Creo que ella tendría las piedad por un perro callejero que por nosotros
-ella... siempre ha pensado eso sobre nosotros como sirvientes
-la detesto
-pero es un lamento que trabajemos para ellos. Y no tenemos opción
-solo porque realmente necesito el trabajo, ojala pudiera tener dinero y poder demostrarle que nadie debe juzgarnos por ser sirvientas
-so... sueños dora, vamos. Hay que seguir sirviendo o se molestaran mas_ asintió antes de tomar las jarras del agua fresca y la botella de vino para servir a los señores, solo tener que seguir mi deberes diarios.
Editado: 06.06.2026