Florecilla

Capitulo 6

💠 MAIRI 💠
Mi corazon latía rápido, la sorpresa como el sonrojo aun seguía visto en mi rostro. No pensé que fuera tan guapo el señor spirelli, al señor laskeas ya conocía su rostro por revistas, la televisión o espectaculares de las calles, pero el parecía tener una mirada mas simple y misteriosa a la fría y cortante mirada del señor spirelli, reaccione por el codazo que dora me dio haciéndome reaccionar, una sonrisa burlona se marco en su rostro susurrándome.
-son muy guapos ¿verdad?
-si, pero…
- ¿pero?
-ahora que el señor spirelli esta aquí debería darle su broche
-olvídalo mairi. No te dejaran acercarte mas de lo debido a el_ señalo a otras personas rodeándolo que el parecía bastante desinteresado a ellos tal vez tenga razón dora y no me sera nada fácil acercarme a el.
Seguía entregando bebidas a los invitados aunque me distraje un momento viendo a lakovos con una chica de cabellos rojizos, no podia verla ya que estaba dándome la espalda, pero la forma en que la tomaba de la cintura tan cercas suyo me hacia sentir una punzada en el pecho ¿celos? Tal vez sean solo celos, pero no puedo hacer nada. Lakovos es el hijo de la familia meleas… no tengo ningún derecho yo aquí.
Suspire en voz baja aunque me acerque dejando la charola para ver a dora aun trabajando, gire la mirada a los demás invitados viendo al señor spirelli, debe ser una buena oportunidad para devolverle ese broche, me deslice entre los invitados hasta pasar a la cocina donde sali por la puerta trasera a las casas de los sirvientes.
Cuando entre vi a mi madre totalmente dormida, sonríe tranquila de verla descansar un poco. El reloj ya marcaban las dos de la madrugada, el ambiente ahí dentro no parece sentirse así, solo tome del pequeño joyero antiguo el broche dorado guardándolo en el pequeño bolsillo de mi mandil antes de salir aunque a mitad del camino de regreso a la mansion escuche un gran estruendo de copas me sorprendí, comencé a correr dentro de la mansion.
Al entrar de vuelta a la mansion me sorprendí totalmente al ver al señor spirelli apuntándole con un arma al señor laskeas, se mostraba tan tranquilo pareciendo desafiarle con la sola mirada. Mi mano apretó mas el broche temiendo hacer algo, mis pies estaban clavados en el suelo inmóvil por el miedo y la duda de que hacer, los demás trabajadores eran espectadores de la situación aunque los invitados de alta clase parecían apreciar un espectáculo con ello…
Temía que realmente fuera a disparar… no quería eso, no estoy segura porque me estaba dando tanto miedo que fuera a hacerlo, pero tenia que hacer algo.
No puede pensar realmente cuando mis pies se movieron pasando entre los invitados hasta ponerme frente a ellos viendo al señor spirelli quien me miro con molestia total.
- apártate criada
- por favor señor spirelli. No lo haga _suplique, aunque sentí la mano del señor laskeas en mi hombro haciéndome verlo quien mantenía una sonrisa desafiante
- no tienes porque hacer esto señorita, el señor alexios sabe que no puede dispararme sin afrontar las consecuencias
- no te atrevas a subestimarme konstantinos _se acerco mas donde el cañón del arma toco la frente del señor laskeas quien no borraba su sonrisa
- siempre tan impulsivo, si tanto deseas hacerlo. Adelante _negué asustada y repose suavemente mi mano en su brazo desarmado suplicando
- por favor no lo haga, se lo suplico señor spirelli… por favor _mi mano temblaba al sujetar su brazo, sentia el terror atorado en mi garganta y mis ojos tal vez amenazando en derramar lagrimas por la forma repetitiva en que parpadeaba, desvío un momento su mirada hacia mi antes de soltar un pesado suspiro guardando su arma y ajustar su saco oscuro
- que aburrido _se quejo_ no vales ni siquiera la pena konstantinos, eres tan patético. No mereces ni siquiera mi mínima atención _sin mas se dio la vuelta dejando que todos se hicieran aun lado dejando su paso libre, en cuanto salió todos los murmullos se hicieron presentes, me gire viendo al señor laskeas cuando volvió a tomar mi hombro quien sonrió
- eres valiente señorita, aunque algo descuidada. Tenga cuidado la próxima vez
- si señor laskeas _sin mas se alejo a otro lado del salón, volví a girar la mirada a la salida principal donde el señor spirelli se había ido. No dude en caminar en pasos rápidos saliendo de la mansion, una vez afuera corrí por el camino hacia la salida a la calle donde habían dos camionetas blindadas rodeando otra negra donde el señor spirelli estaba hablando con alguien
- señor spirelli _se giro mirándome con seriedad o molestia, los hombres a sus lados tomaron con mas firmeza sus armas, me quede quieta aunque el hizo una señal con la mano haciéndolos relajar su agarre. Se acerco a mi haciéndome alzar la mirada. Era demasiado alto, apenas mi cabeza terminaba en su hombro
- que quieres ahora
- quería devolverle esto señor _extendí el broche quien lo tomo pareciendo analizarlo antes de volver a verme
- ¿de donde lo sacaste?
- hace tres días que fui a la estación de correspondencia lo vi tirado, un ex trabajador suyo me dijo que pertenecía a usted
- ningún otro trabajador mas que haya sido cercano a mi conoce mis broches _lo guardo en el pequeño bolsillo de su camisa negra_ supongo que te ha advertido de mi _baje la mirada_ exactamente, solo baja la mirada. Recuerda que solo eres una sirvienta sin significado y tan baja a tener mi minima atención
- si señor spirelli
- vuelve a tus deberes criada. Deja de hacerme perder el tiempo
- tenga un buen viaje señor spirelli _me gire para irme de vuelta a la mansion
- criada _me detuve viéndolo quien estaba arriba de su auto aunque la puerta aun abierta_ gracias por devolverlo
- si señor _sin mas cerro la puerta viendo a los hombres subir de manera rápida a los otros vehículos y alejarse de la mansion, solo baje la mirada nerviosa por tener al tan famoso Poseidón frente mío. Esto me causara problemas con los señores meleas seguramente.
Cuando volví a la mansion antes de entrar al salón de la fiesta sentí como dora tiro de mi mano haciéndome entrar a otra habitación.
-dora…_ me hizo señal de silencio escuchando pasos de tacones de mujer como de otra persona a su lado
-Ti sto kaló skeftótan ekeíni i kataraméni ypirétria, plisiázontas ton kýrio Spiréli kai ton Laskéa? (que carajos estaba pensando esa maldita criada al acercarse al señor spirelli y laskeas) _era la señora meleas
- Allá sképsou, gynaíka—eínai i móni pou tis epitrápike na ton angíxei (pero piensa algo mujer, ella ha sido la única de quien se le ha permitido tocarlo) _la voz del señor meleas. Los dos…
- Nai, den sou ésfixe kan to chéri ótan ton chairetoúses, allá aftí i kataraméni ypirétria tha akoúsei éna kommáti tis sképsis mou ótan ti vro (si, ni siquiera te dio la mano cuando lo saludaste, pero esa maldita criada me va a escuchar cuando la encuentre) _sus pasos se alejaron hasta quedar en silencio, dora se acerco a la puerta suspirando mas tranquila
-se fueron_ me miro acercándose a mi evitando alzar la voz_ en que estabas pensando al hacer eso mairi
-no lo se… me impulse al hacerlo
-pero mairi, sabes que tenemos totalmente prohibido dialogar con los invitados. Cruzaste las líneas al interponerte con el señor spirelli y el señor laskeas sobre todo porque te tocaron
-yo…
-debes irte con tu mamá, yo seguiré en el trabajo. Pero no siempre podrás esconderte
-ya lo se
-es mejor que…_ nos quedamos calladas al ver la puerta abrirse y la señora meleas entrar
- Esý... fýge apó edó (tu, fuera de aquí) _ordeno a dora, me miro una ultima vez con preocupación antes de salir de la habitación. La señora meleas se acerco con pasos amenazadores hacia mi
- Kyría-kyría Meléas, boró... (s-señora meleas puedo…) _me golpeo una bofetada haciéndome girar el rostro
- Katalavaínete to skándalo pou tha prokalései i vlakeía sas? (sabes el escandalo que crearas con tu estupidez que hiciste)
- Den íthela... (no quise…)
- Fysiká kai den to kánate, allá to kánate oútos í állos, ilíthia ypirétria. Ákousé me prosektiká: an aftó ftásei ston Týpo, theórise ton eaftó sou apolyméno—kai tha se petáxo sto drómo mazí me aftó to ilíthio város mias mitéras sou. (claro que no, pero lo hiciste criada estúpida. Escúchame bien, si esto llega a la prensa date por despedida y te echare a la calle con la estúpida carga de tu madre)
- Óchi, kyría Meléas... se parakaló... i mitéra mou kai egó vasizómaste apokleistiká ston misthó mou gia na epiviósoume. (no señora meleas… por favor… solo sobrevivimos mi madre y yo de mi sueldo)
- An théleis tóso polý ta chrímatá mas, zíta ta ópos eísai. Gonátise kai fílise to pódi mou. (si tanto quieres nuestro dinero pídelo como lo que eres. Arrodíllate y bésame el pie)
- Ti (que) _me empujo haciéndome caer, alzo un poco la falda de su vestido dejándome ver sus tacones negro brillantes
- Synéchise, ypirétria—an théleis na synechíseis na mas ypireteís tóso polý. Parakaló, fílise to pódi mou kai parakálese gia ti douleiá sou (anda criada, si tantos quieres seguir sirviéndonos. Ruégalo, bésame el pie y ruega por tu trabajo) _esto es lo peor, pero… no puedo negarme a hacerlo, no tenia ni un solo derecho de hacerlo. Me acerque aun hincada apenas mis labios rozando el frio de su tacan antes de sentirla patearme cortándome el labio inferior, el metálico de la sangre se sentia en mi boca_ Tóra, viásou. Écheis polý kathárisma na káneis (ahora apresúrate. Tienes mucho que limpiar) _chaqueo repetidas veces los dedos antes de dejarme sola, toque mi labio roto.
A la señora meleas siempre le ha gustado humillarnos de esta forma, besar sus pies y patearnos como viles animales. Aunque, no es la primera vez que me hace esto evito decírselo a mi madre… no quería que sufriera lo mismo que ella. Recuerdo que cuando era niña desde las puertas de la cocina me había escondido bajo la mesa evitando que la señora meleas me viera. Lo vi… la primera vez de tantas que se lo habría hecho hacer igual.
Aunque aquella vez mi madre lloraba al besar su tacón, años despues me entere que ella lloro no por la humillación, sino por el dolor de que la había visto hacer eso. Ella no soportaría verme hacer lo mismo, pero se que nadie me contrataria si me despidieran de aquí. Los trabajadores de las amistades de alta sociedad son muy difíciles que las contraten crean antecedentes peligrosos que evitan darnos oportunidad a volver a encontrar un mejor trabajo. Incluso he escuchado que muchos terminan saliendo de la ciudad o del país, otros casos mas comunes vuelven rogando, llorando y desesperados por volver a tener su trabajo anterior.
Les encanta humillarnos, vernos rebajarnos ante ellos por la necesidad del dinero.
Yo no tengo el lujo de irme de aquí con mi mamá, su enfermedad, y la idea de que todos ahora me rechazaran para trabajar me aterra. Solo tengo una sola opción seguir soportando los malos tratos de la señora meleas. Seguir siendo la sirvienta de la familia meleas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.