Un 14 de junio, con las flores recién abiertas y con la primavera en todo su esplendor, en dos países enemigos, dos madres están en trabajo de parto. Ambas son mujeres nobles, una más que la otra. Una de ellas era Jazmeen, la esposa del General Joaquín de Gadeón, quien era el encargado de la Guardia Real del palacio de Apamelia, encargado en sí de la seguridad de los reyes del país de Yermen. Dada su posición de noble, el anterior nacimiento de sus 3 hijas le era una desdicha. Necesitaba con urgencia el nacimiento de un hijo varón que heredase su rango y su apellido. Pero para su desdicha, tenía ya tres intentos y no lo había logrado aún. Aguardaba en la sala de la mansión, hasta que oyó el estridente grito de su esposa y el llanto de su bebé. Al llegar corriendo a su habitación, se enfureció con la noticia de la nodriza.
—¡¡Mire amo!! ¡¡Le ha nacido una hermosa niña!! Es rubia, de ojos hermosos y muy fuerte, es tan....—
—¡¡¡Silencio!!!— gritó haciendo que la nana se estremeciera.
De mayor a menor, Charlotte, Camile y Natalie estaban sentadas en una esquina, asustadas por la reacción encolerizada de su padre. Su amoroso y gentil padre parecía odiar profundamente a la recién nacida. Hasta ese momento, ninguna de las presentes allí habían visto al General así. Joaquín está enfurecido. Pero de imprevisto, su furia desapareció.
—No queda más remedio— dijo tras pensar unos minutos— Queda decidido.
—¿Joaquín....— preguntó Jazmeen con la niña en brazos. Pero él se la arrebató con brusquedad.
—Está decidido ¡Tendrás que ser varón!— dijo haciendo casi desmayar a la nana y que sus hijas gritaran en desaprobación. Pero no harían cambiar al General de su posición— No se puede hacer más nada, ¡Tu nombre será Fernand Victoriane de Gadeón!.—
Y pese a los ruegos de la madre y la nana, lo bautizó bajo ese nombre y le vistió como un niño. Le pidió a la nana que trajera a Antoine, su nieto huérfano, a vivir con Fernand en la casa. Dado que sólo tenía hijas hembras, necesitaba algún niño que acompañase a Fernand durante su crecimiento. Estaba decidido a volverla varón. No sabía que, aparte de que estaba condenando a su hija a una vida llena de confusión y tragedia, su decisión cambiaría el rumbo de toda la historia de un país.
Por otro lado, en el país vecino y enemigo de Andalacia, otra mujer daba a luz. Se trataba de la Reina Constance. Entre rosas y claveles, con los mejores médicos del país, la Reina dió a luz a una niña hermosa, de piel pálida, cabellos dorados, ojos como zafiros y mejillas sonrojadas, muy delicada y pequeña. Sencillamente encantadora. Inmediatamente, vistieron a la princesa con un vestido de flores de la más fina seda, la adornaron con una coronita y unos zarcillos de oro. Una pequeña princesa había nacido bajo el nombre de Azucena entre flores, oro y belleza. Su hermano Jhosep la miraba con deleite y disfrutaba llamar su atención para que la niña lo mirara con sus hermosos ojos. En sus brazos, la Reina mecía a su hija consciente de su belleza, sin saber que en un futuro, esa pequeña inocente nunca cambiaría y su destino estaba sellado como el de la rosa: nacer, crecer, florecer con belleza y dignidad, para luego ser cortada por sus espinas.
Ambas crecen en muy distintos ámbitos. Azucena es criada como la princesa que era, mimada y con muchos lujos, con elegancia y un gran aire de distinción. Del otro lado, Fernand era obligada a reprimir por completo su verdadero sexo y es criada junto a los sirvientes varones, siendo severamente educada por su padre, quien le instaba a que se convirtiera en un gran soldado y luego General algún día. Desde su nacimiento eso era lo que se le repetía. A escondidas la nana intentaba hacerla actuar como niña, pero eso provocó que Fernand se ganara unos horribles y severos castigos por parte de su padre. Desde pequeña, eso la marcó para siempre, pero nunca dejó de ser amable y bondadosa.
Pasan 7 años del nacimiento de Azucena y Fernand, y en la frontera estalla una guerra territorial entre Yermen y Andalacia. De acuerdo a los laudos de ambos países, Yermen y Andalacia serían amigos siempre, pero dado un malentendido léxico y mala información, los Reyes se levantaron uno contra el otro. Ya para esa edad Fernand sabía cabalgar, esgrima y disparar. Caminaba como niño, hablaba como niño y pensaba que era uno. Su amigo preferido (el nieto de su nana), era quien entrenaba a su lado y con quién pasaba la mayor parte del tiempo. Teniendo esa edad, Joaquín le regaló dos espadas reales a su “hijo”, quien fue inmediatamente y le regaló una a su amigo. Por otro lado, Fernand tenía prohibido compartir tiempo con su madre y sus hermanas, en cambio debía estar siempre con Antoine. La única que podría decirse era su figura materna era la nana, quién la trataba como si fuera su madre. Fernand creció alejada de su familia, y obligada a ser varón por completo.
Mientras, Azucena crecía con gracia y belleza, era muy dulce e inteligente. Desde pequeña mostró ser inocente y muy generosa, además de que era elegante y de un carisma agraciado. Parecía una hermosa florecilla. Era maravillosa. Su madre la amaba profundamente y se deleitaba con sólo mirarla. Azucena creció como la más dulce y hasta mimada de las Princesas, creció como una niña privilegiada. Sin embargo, sus mimos nunca la convirtieron en caprichosa. Constance se encargaba de que Azucena fuese una Princesa noble y bondadosa, además de que fuese una buena monarca algún día.
Mientras Fernand era educada para ser un soldado y más adelante, General, Azucena era educada para ser una Reina Amorosa y compasiva. Pero en comparación, Azucena creció llena de amor y aceptación, mientras que Fernand era constantemente reprendida y rechazada. Joaquín fue muy duro con ella mientras crecía.
Así iban creciendo las flores de Yermen, quiénes marcarían para siempre la historia de Yermen, y sus virtudes alterarían el rumbo de un país. Ellas serían quiénes, con su valor, llevaran a Yermen a una época de subidas y bajadas, mientras enfrentaban mil y un tropiezos y enemigos en el camino. A Fernand le esperaba un futuro lleno de gloria y tragedia, mientras Azucena esperaba un destino turbio y peligroso, pero lleno de pasión y amor. ¿Qué le depararía el destino a dos niñas tan diferentes? ¿Qué tendrían que ver una con la otra?
Estas dos niñas serían las que llenarían el Palacio de Yermen de nobleza, belleza y acción.
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Editado: 21.01.2026