Flores del Palacio de Yermen

Capítulo 11: El Plan Salvador

Pasa el festejo y al día siguiente Fernand acompaña a los nuevos esposos que decidieron ir a la parte del palacio dedicada a los eventos musicales. Roderick tomó una flauta e interpretó para su esposa una hermosa canción de amor. Azucena quiso corresponderle cantando, por lo que le pidió a su amiga que tocase la melodía de la canción en el piano. Al terminar la canción, Roderick agradeció su gesto con aplausos y besando sus labios con pasión. Fernand disimuló para no ver la escena. Aunque estaba feliz por ellos, su corazón le dolía cada vez que los veía quererse. Entonces pensó en Aristoles y se imaginó, por un momento que él besaba sus labios de esa manera. “¿Qué se sentirá? ¿Es tan hermoso como lo pintan?... No importa. Mi padre jamás me lo permitiría.“ Pensó y se entristeció. Bajó la mirada y Roderick notó que algo le ocurría.
—¿Te ocurre algo, Capitán amiga?—
—No es nada, Alteza. Sólo pensaba... ¿Amiga me llamó?— dijo con sorpresa en la última frase.
—Al ser amiga de mi esposa, te conviertes en mi amiga también. Además, mi padre me aconsejó que si en algo dudaba te pidiera opinión a ti. Te tiene en gran estima.—
—Y realmente se lo agradezco.—
—¿Qué piensais Fernand amiga?—
—Me temo que esta tarde debemos reunirnos para afinar los detalles restantes de lo que le hablé, Princesa.—
—¡Es verdad! Cuánto más antes empecemos mejor—
—¿De qué hablan?— pregunta Roderick desorientado.
—Quedamos que usted le diría, Princesa.—
—Lo sé, es que estuve muy distraída.—
Los tres fueron hasta la habitación de los Herederos y tras llamar a Antoine, cerraron la puerta quedándose en secreto.
—Pues, tal vez no sepan, pero este 21 de junio, durante el Festival de las Apamelias, los nobles traidores pretenden quitarle la vida a la Princesa Azucena y provocar un escándalo nacional. Para evitarlo, consulté con el Rey un plan para mantener a salvo a la futura Reina. Y eso nos involucra a los presentes acá. Y a alguien más con quién ya hablé ayer. El plan consiste en que el día del Festival la Princesa saldrá del Palacio hacia mi hogar, llevada por ti Antoine, mientras en su lugar estaré yo fingiendo ser ella. La Princesa saldrá del Palacio fingiendo ser yo. Dado que el atentado de ese día va contra la Princesa y no contra Fernand de Gadeón, ella estará segura en casa.—
—Pregunta Fernand, ¿Cómo saldrá la Princesa siendo tú si tú deberías estar de guardia ese día?— pregunta Antoine.
—Recuerda amigo mío que yo estoy débil y muy enferma... Podría sufrir un desmayo antes del Festival y tener que salir de reposo a casa.— dijo con una sonrisa burlona y sarcasmo.
—Brillante, pero ahora yo soy el que tiene la duda. Ustedes dos sí tienen un gran parecido, pero ¿Cómo se harán pasar la una por la otra? Porque Azucena es un poco más baja que usted.—
—No lo es realmente. Yo uso botas de tacón. Ella hará lo mismo ese día.—
—Además, Fernand ha estado estudiando cada uno de mis ademanes. Estoy segura de que logrará hacerles creer que soy yo.—
—Además usaré zapatillas para bajar un poco mi estatura.—
—Interesante, pero ¿Cómo le harás para resistir el ataque? Temo que resultes herida.— dijo Antoine y contagió de su preocupación al Príncipe.
—Eso ya está pensado. Fernand ha de usar armadura debajo del vestido que he mandado a confeccionar esta mañana. No se notará y ella estará a salvo.—
—Así es. Está más que visto que el fondo de armadura realmente protege, pero la armadura más aún.—
—Muy bien, es maravilloso.— dijo Roderick.
—Yo sí quería preguntaros algo, Fernand querida: ¿Cómo habéis de capturar a los terroristas?—
—No lo haré yo, lo hará la Guardia del Rey. El Rey ha dispuesto a sus soldados para que participen en esta contienda. Cómo estaré fingiendo ser usted, tendré que correr hasta un punto dónde los soldados estarán esperando para capturar a los terroristas.—
—¿Cómo le harás para que no te hieran mientras vas hasta allí?— preguntó Antoine no muy convencido.
—Como te dije, llevaré armadura debajo del vestido... En eso, sabes perfectamente que no debes preocuparte. ¿Alguna duda más?—
Todos se miraron los unos a otros.
—Lo que hablamos aquí, no puede salir de estas paredes. No sabemos si nuestros enemigos espíen y se enteren de nuestro plan.—
—Yo sinceramente aún no estoy convencido de que en verdad puedan cambiar de papeles. Es decir, Azucena es dulce y delicada, y tú Capitán eres firme y autoritaria. ¿Cómo le harán para fingir ser la otra?— pregunta Roderick y Azucena se levanta junto a Fernand.
—Les mostraremos.— dice Azucena.
Ambas entran en el vestidor, tardan un rato allí mientras comparten risas y al salir, ambas lucen exactamente igual como entraron.
—¿Qué hicieron?— pregunta Roderick.
—Yo las veo tal cual como entraron.— indica Antoine y ellas tratan de no reír.
—Nos hemos cambiado ya. ¿No os dais cuenta?— dijo Fernand, haciendo parecer su voz igual a la de Azucena.
—¿Ya se cambiaron?— preguntó Roderick incrédulo.
—¿Entonces sí nos parecemos?— dijo Azucena tratando de imitar la voz de Fernand, pero la dulzura en su voz la delató.
—¡¡Princesa mía!! ¡Eres tú!— exclamó Roderick y las chicas rieron a carcajadas.
—¡¡Imposible!!— exclamó Antoine con cara de terror y todos rieron.
Fernand suelta su cabello recogido en el peinado que usa Azucena y así les fue más fácil notar la diferencia.
—Es la primera vez en toda mi vida que uso pantalón y chalé.— dice Azucena incómoda y haciendo que Roderick ría.
—Pues, si le sirve de consuelo, es la primera vez en mi vida que veo a Fernand con vestido— dijo y rió por lo bajo. Pero a Fernand no le gustó el comentario.
—Pues yo no le veo gracia alguna.— dijo aún imitando la voz de Azucena.
—Lo haces de maravilla Fernand... Más sin embargo tu voz suena aún un poco áspera en comparación con la de Azucena. Pero es algo mínimo, algo que solo yo notaría.—
—Eso es un avance.— dijo Azucena intentando imitar la voz de su amiga. Pero no le salía. Eso la entristeció.
—No te preocupes. Sé que podemos hacer esto.— le dijo Fernand poniendo su mano en su hombro.
—Yo tengo una duda: ¿Porque ustedes se parecen tanto?— pregunta Antoine sacando la duda de su mente.
—Sinceramente no tengo idea alguna. ¿Serán los Gadeón familiares de la familia Real de Andalacia?— dijo Azucena y esta vez le salió mejor la imitación.
—¡Mucho mejor!— exclamó Fernand.
Todos ríen en ese momento. Azucena y Fernand vuelven a cambiarse y se sientan con los muchachos.
—¿Entonces estamos de acuerdo en este plan?— pregunta Fernand.
—Lo estamos sin duda.— dicen Antoine y Roderick.
—Fernand, hay algo que quería comentarte.— dice el Príncipe.
—Dígame Alteza.—
—El día antes del Festival habrá una cacería y mi padre quiere que yo vaya con él. Y mi padre quiere que nos acompañes, Fernand. ¿Podrás hacerlo?—
—Siempre, Alteza. No tengo ningún problema.—




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