Poco después del bautizo del Príncipe Jhosep, el Obispo principal lanzó un anuncio en el que decía que una informante había acusado a Fernand de Gadeón de safismo ante la Iglesia y se le denegaba la entrada a menos de que fuese para un matrimonio correctamente religioso, es decir, de dama y caballero. La noticia se regó rápidamente por la Corte, de los cuales Arnold Villalón temió la reacción y decidió casar a Aristoles en contra de su voluntad con Miriam de Vallés, hija del Barón de ese apellido. Mientras era injuriada y su nombre era hechado por el suelo, Fernand tuvo que ver cómo el hombre del que se había enamorado, y en quién conoció el amor, era casado con una joven que no era ella. Miriam era una gran doncella y sería una excelente esposa. Eso la consolaba.
Pese a lo que ocurría, Joaquín no daba su brazo a torcer y se negaba a que Fernand abandonara su puesto en la Guardia Real. Y ella tampoco quería. Habiéndose casado ya Aristoles, no había razón alguna para que ella se retirara. Así que, con 16 primaveras cumplidas, Fernand decidió que se quedaría como Guardaespaldas de la Princesa, y ahora del Príncipe Jhosep, para siempre. Pasan los meses y finalmente la Corte acepta a Fernand como su miembro Safista. Y es que tampoco podían negarse, no mientras el Rey la resguardara.
Un día de abril, Fernand juega con Jhosep mientras Roderick y Azucena jugaban en la habitación matrimonial, un joven se presenta delante del Rey. Su nombre era Alessandro de Blacksheep. Era un joven alto, de cabellos castaños y sus ojos estaban ocultos detrás de unas gafas de cristales azules. A sus 18 años, era un joven aristócrata de Azturis que se estaba licenciando en leyes, por lo cual pedía el permiso real de investigar las leyes de Yermen, así como su cultura y tradiciones. El Rey accedió, presentándole de antemano a Fernand como el Guardaespaldas de la Princesa. Fernand jugaba con Jhosep en sus hombros.
—Alessandro de Blacksheep. Un gusto conocerle, Capitán.— dice y extiende la mano para estrechársela.
—Un placer. Fernand de Gadeón.— dice seriamente aceptando el saludo.
—A'tata ga!— dice Jhosep. Fernand lo baja y se lo presenta a Alessandro.
—Le presento al Príncipe Jhosep, primogénito de los Herederos al Trono.— dice y Jhosep extiende la manito hacia él. Alessandro la estrecha encantado.
—Gusto conocerle Príncipe Jhosep.—
—A' buoin.—
—¿Qué dijo?—
—Que también.— dice Fernand y el Rey ríe.
—Solo tú y Azucena entienden lo que dice Jhosep. Lleva a Alessandro a la biblioteca, Fernand.— dice el Rey.
—Como ordene Majestad.—
Ambos caminan a la biblioteca, mientras Fernand juega con Jhosep en sus brazos.
—Está muy encariñado con usted ¿No es así?—
—Oh, fui la primera cara que este señorito vió al nacer. Además que me tocó arroparlo con mi chaqueta. No me sorprendería que me considere su segunda madre.— Alessandro ríe con el comentario.
—Oiga Capitán, ¿Qué edad tiene usted?—
—Cuento con 16 años Alessandro. Ya que le he respondido una pregunta, quisiera saber, ¿Qué lo trajo a estudiar las leyes de Yermen?—
—Pues a decir verdad, muchas cosas. Lo que he oído en otros reinos, sus historias, su estabilidad... Yermen es el único reino a nivel regional que cuenta con una gran unidad de aristocracia-militar. Eso no se ve en ningún lado.—
—Hay muchas cosas en Yermen que no se ven en otros lugares.—
—Empezando por las Apamelias. Qué flores más bonitas...—
En eso y de tanto jugar con su cabello, Jhosep le suelta el cabello a Fernand y ésta casi se tropieza.
—¡Oh Dios! ¡Tenga cuidado! Venga, yo lo sostengo mientras lo atas de nuevo.— dice y toma a Jhosep en sus brazos, quién para sorpresa de Fernand se queda tranquilo. Usualmente, Jhosep no se deja cargar con nadie que no sea de su familia.
Fernand se amarra el cabello (deseando tener de nuevo las trenzas que le hacía Azucena) y mira a Jhosep jugar con Alessandro. “Tiene que ser muy buena persona como para que le agrade a Jhosep”, pensó. Alessandro se lo regresa y Jhosep sigue jugando con él. En eso, llega una sirvienta y le dice que la Princesa mandó a buscarlo para darle de comer. Fernand le da el bebé a la sirvienta, e inmediatamente Jhosep rompe a llorar desconsolado por todo el camino hasta la habitación de su madre.
—Parece que está muy encariñado con usted.— dice Alessandro enternecido. Fernand sonríe.
—Tal vez demasiado. Es porque Jhosep no se va con nadie que no le agrade. Yo soy su padrino. Tal vez por eso siempre quiere estar conmigo.— dijo y le mostró el sobre botón, para luego explicarle lo que significa.
—Es usted muy estimado por la Familia Real, ¿no es así joven Fernand?.— dijo y entonces Fernand supo que él no sabía que ella era una mujer. Tampoco era que le importara.
—La Familia Real considera que mi persona ha servido honorablemente desde que tomé ésta posición. Es por ello que siempre estoy a su lado.—
—Debes estar orgulloso por eso.—
—Lo estoy sí. Hemos llegado.—
—Le agradezco su compañía, Capitán. ¿Sabe...—
—Sugeriría que comience por la parte de costumbres y etiqueta de nuestra nación. Sobretodo porque en unos días es el cumpleaños del Príncipe Roderick y si estarás aquí, deberás saber cómo actuar.—
—Tienes razón. Te lo agradezco mucho Capitán. Has sido muy amable conmigo.— dice y Fernand voltea la mirada para que no la vea sonrojarse.
—No ha sido problema. Si me necesitas, dile a una sirvienta que me llame. Ya sabes, Fernand de Gadeón.— dice fríamente y Alessandro sonríe.
—Se lo agradezco Capitán.—
Fernand sale de la biblioteca y se encuentra con Antoine.
—¿Qué a sido eso?—
—¿Qué cosa?—
—¿Te gusta o qué?—
—¡No molestes!— dice y se aleja caminando. Antoine corre tras ella.
—Oye Fer', calma por favor. Mira te venía a contar algo.—
—¿Qué?—
—Tu madre te envía a llamar en secreto. Quiere hablarte de algo importante. Dijo algo de una gente que llegó a Yermen buscando a una Princesa.—
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Editado: 02.04.2026