Flores del Palacio de Yermen

Capítulo 28: Conspiración y Libertad

Pasan algunos meses, dónde Fernand se dedicaba a, mientras jugaba con Jhosep, enseñarle a Alessandro y a Roderick a manejar la espada mientras Azucena los veía y reía de las ocurrencias que solían pasar. En julio de ese año, el Rey Augustus V enferma gravemente, dándole los doctores sólo unos pocos días más de vida. Fueron los días más dolorosos del Palacio, dónde el Rey sólo quería la compañía de su pequeño nieto y su Padrina. Una tarde, el Rey comienza a toser mucho y pide que se lleven al niño. Fernand intenta correr a llamar al doctor, pero el Rey la toma de la mano.

—No te vayas Fernand.—

—Pero Majestad...—

—Ya es tarde. Solo quédate.— dice y Fernand siente que no resistirá las ganas de llorar.

—Majestad...—

—Querida Condesa, no tienes idea de cuánto te agradezco todo lo que hiciste por mí y mi familia. No sé qué habría pasado en todas esas ocasiones si tú no hubieses estado. Ahora, sólo lamento no haber podido conseguir que te casaras con Aristoles. Realmente me llevo ese peso en mis hombros.—

—Tenga paz Majestad. No es importante eso ya.—

—Tu eres importante Fernand... No quería irme de éste mundo sin verte al lado de alguien que te ame y yo sepa que te cuidará. Pero ya es tarde. Fernand, en el cajón de mi oficina hay algo tuyo. Es tu Absolución Matrimonial. Lo hice luego de que Joaquín impidera que tú y Aristoles se unieran. Tal vez no sea con él, pero con ese papel te hago responsable de ti misma. Tienes permiso de casarte con quién quieras sin que nadie lo evite. No pude casarte con quién amabas, pero al menos evitaré que seas casada con quién no quieres.— dice y sonríe. Fernand no aguanta y comienza a llorar.

—Se lo agradezco Majestad...— él estira su mano y seca sus lágrimas.

—No llores querida. Se me rompe el corazón cuando te veo llorar Fernand. Ya sufriste mucho siendo niña. No quiero verte llorar.—dice y Fernand, tras aguantar un momento la respiración, logra calmarse.— Así es mejor. Fernand, ¿Puedes prometerle una cosa a tu moribundo Rey?—

—Mande Majestad, su servidora escucha.—

—Fernand, prométeme que vas a casarte con quién te ame y te acepte tal cuál eres. Lo único que lamento es irme sin dejarte casada y feliz. Prométeme que vas a casarte y ser feliz hija. Es lo único que quiero.—

—Lo prometo, Majestad.—

—Regocijas mi corazón en mis últimos momentos... Te ruego: dile a Gabriel que lo perdoné en éste momento.. ... ... Agradezco te quedaras hasta el final conmigo Fernand...—

—No hay ningún problema... Pero Majestad, por favor le ruego no se deje ir aún, su hijo...—

En eso Roderick entra corriendo a la sala seguido de Azucena. Ambos se hechan a los lados de la cama junto a él. Fernand toma a Jhosep, quién lloraba desconsolado en los brazos de una sirvienta.

—Hijos míos... Encomiendo al Creador sus vidas y su camino, y ruego que el Cielo los cuide y los favorezca siempre. Recuerden siempre lo que les enseñé y siempre que necesiten consejo... Ella se los dará.— dice y señala a Fernand, quien mira la escena con una sonrisa, firme y abrazada al bebé, pero a punto de llorar de nuevo.— Tengo que irme y lo lamento mucho. Pero quiero que ambos sean fuertes y lleven la dirección de nuestro Reino con firmeza, valentía y justicia. Los amo...—

Pocos minutos después, el Rey fallece. Y a su vez, deja a su hijo y nuera desconsolados. Mientras Azucena y Roderick lloran, Fernand está afuera de la habitación con Jhosep en sus brazos.

—¿'Belo?— dice Jhosep.

—Temo que tú abuelo se ha quedado dormido... Y no despertará querido mío.—

—¿'Ati i 'ami 'iste?—

—Si mi amado Príncipe. Tú papi y tú mami están tristes.— dice y Jhosep comienza a llorar. Fernand lo consuela y le acurruca en su pecho.

En eso se acerca Alessandro. No sabe ni siquiera qué decir. Busca jugar con Jhosep, pero él sólo quiere acurrucarse en el pecho de Fernand.

—Está muy triste... Capitán...—

—¿Podrías sujetarlo un momento? Temo que sus Altezas no dejen a los cardenales arreglar el cuerpo de Su Majestad.—

—Sí claro, no sé preocupe.— dice y Fernand deposita a Jhosep en sus brazos.

—¡Tia!— exclama él enojado.

—Quédate con Alessandro un momento Jhosep. Él te cuidará.—

—¿'Sando?—

—Si, él es Alessandro. Él te cuida.—

—¿Sabe mi nombre?—

Fernand deja a Jhosep jugando con Alessandro y entra de vuelta a la habitación del Rey. Aún ambos lloran encima de su cuerpo ya sin vida. Fernand levanta con cuidado a Roderick y lo sienta en una silla. Luego levanta a Azucena y la abraza, dejándola junto a Roderick. Sólo entonces, los cardenales comienzan su proceso, que era básicamente rociar el cuerpo con aceite y perfume de apamelias, para luego cubrirlo con una sábana y envolverlo. Así se lo llevarían en una camilla. Fernand saca a Roderick y a Azucena para que los cardenales comenzaran con su procedimiento. Los deja a ambos en la sala dónde, como si de dos niños se tratara, Alessandro y Jhosep jugaban en el piso. Azucena se les une aún llorando, mientras Roderick los mira cabizbajo.

Pasadas las exequias y los días de luto, el Príncipe Roderick es coronado Rey bajo el nombre de Augustus VI. Y asimismo, Azucena de Augustus como Reina. Con 17 años, llenos de temores y tristeza, ascienden al Trono.

Un mes luego de la coronación, cuando apenas se habituaban a sus deberes, Azucena recibe una carta de su madre, diciéndole que lamentaba mucho la muerte de su suegro y que anehalaba que le llevaran a Jhosep a Andalacia para conocerlo.

—Majestad... Esa carta es falsa.— dice Fernand tomando la carta.

—Pero si tiene el sello de Andalacia y la firma de mi madre Fernand.—

—Está hecha de papel de seda, cuyo color rosaceo sólo se obtiene aquí en Yermen. Además, ¿su Majestad ya olvidó que su madre estuvo en las exequias del Rey y en la coronación de ambos como reyes? Quién envió ésto no es más que un estafador y posiblemente les quiera tender una trampa.—




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