Gracias a que la Policía Militar buscaba en cada rincón de la ciudad a los culpables de los atentados, no hubieron ataques en más de una semana. Pero nadie estaba en calma aún, no mientras no capturaran a los responsables. Fernand estaba aún en el Palacio, dado que temía que su padre le reprendiera. Pasadas la semana y media, llega el informe de que el regimiento que había sido de Julián de Macgrey se negaba a seguir las órdenes que se le daban, y agredieron y sacaron a su nuevo General. Ellos eran el Regimiento que cubría la zona central durante las noches de ese mes. El General de todo el Ejército, Arthur de Farid no hallaba qué hacer con ellos. Simplemente se negaban a seguir órdenes, y el heredero de ese rango, hijo del difunto General, no contaba aún con la experiencia de llevar ese cargo. El Rey tampoco sabe qué hacer con ellos. Y justo en ese momento la respuesta a su inquietud entra en la oficina tras anunciarse.
—¿Su Majestad quería verme?— dice Fernand seria y tras saludar.
—Si Fernand, gracias por venir. Te comenté lo del Regimiento rebelde ¿Verdad?—
—Si Majestad. Lo recuerdo muy bien...—
—Ni el General Arthur ni yo sabemos qué hacer con ellos. ¿Deberíamos arrestarles?—
—Hacer eso podría llamar a insurrección a los otros regimientos Majestad. Además, dudo que el pueblo se lo tome muy bien.—
—Tienes razón Fernand, pero eso no resuelve el problema... — en ese momento le llegó una idea a la mente.— Ese Regimiento se caracteriza por tener a soldados fuertes, bruscos y espontáneos. Tengo entendido que son violentos y tienen algo personal contra la Nobleza, dado que uno de sus Coroneles es un noble exiliado por su familia por casarse con una mujer común.—
—No les quito razones entonces. Pero ¿Cómo se controlarán teniendo semejante carácter?—
—Fernand, sólo conozco a una persona capaz de aplacar hasta el carácter más duro y de doblegar a hombres, mujeres, Nobleza y pueblo por igual... Y esa eres tú. Quiero que vayas a disciplinar a ese regimiento.— dice finalmente y la cara de sorpresa de Fernand le hace sonreír.
—Majestad...—
—Por favor querida amiga... Sé que puedes con ellos. No te lo pediría a tí si no te creyera capaz. Además, será sólo por un par de meses, hasta que Julio de Macgrey tenga el suficiente entrenamiento para ocupar el puesto.—
—Majestad...—
—Por favor...—
—Lo que Su Majestad ordene.— dice Fernand resignada.
—Gracias Fernand.—dice y manda a llamar al General Arthur.
—Considero que es muy mala idea Majestad.— dice el General al escuchar la propuesta del Rey.—Esos tipos son unos mastodontes y “Respeto” es algo que ellos no tienen. Lo siento, pero considero que asignar a Gadeón cómo su General es una muy mala idea. ¡No podrá con ellos!—
—Agradezco te preocupes, General Arthur. Pero no te llamé para pedirte una opinión— dice Roderick con firmeza.— Te llamé para avisarte que Fernand de Gadeón es la nueva General Interina del Regimiento 4 por orden Real. Aquí tienes el documento. Ve a indicarle a Fernand su oficina y cuál es su Regimiento.—
—Como usted ordene, Majestad.—
Fernand y Arthur salen se la oficina tras saludar.
—Considero que es una muy mala idea, Gadeón. Me preocupa que esos idiotas insurrectos te lastimen.— dice Arthur mientras caminan hacia el patio para salir a la ciudad.
—Agradezco su preocupación General, pero dudo que Su Majestad cambie de parecer. Él cree que puedo con ellos y mi deber es conseguir honrar su confianza.— responde ella con firmeza.
—Es muy noble de tu parte eso, Condesa. Pero aún así, no considero sensato dejarte a cargo de esos tipos. Te mantendré bajo vigilancia por si acaso. Uno nunca sabe. Tú eres mujer y noble y esos tipos...—
—General, ¿No ha considerado que si el Rey me cree capaz de lograrlo es porque él sabe algo que usted no?—
—Si, lo pienso. Tienes fama de ser dura y muy fuerte. Pero eso no evita que me preocupe. El escuadrón C de ellos es el más problemático. Son abusivos, peleadores, violentos e inclusive desacatan las órdenes. No sé cómo Macgrey los dominaba.—
—Tal vez no lo hacía.—
—¿Qué?—
—Tal vez, sólo los dejaba actuar a su manera. Un escuadrón como ése es útil en situaciones específicas. Sé a lo que me refiero.—
—Bien, supongo que te estoy subestimando. Vamos, en el Destacamento te entrego tu uniforme.—
Cuando llegan, los soldados del Regimiento estaban unos jugando a los naipes, otros borrachos y otros se pararon firmes al ver al General llegar. Arthur llega a la oficina y le entrega el uniforme a Fernand, quien se cambia rápidamente para sorpresa de él.
—No creí que te ajustara bien. Dado tu contextura...— dice y mira las curvas de Fernand, pero al llegar a su rostro, su cara de enojo lo hizo temblar.—No insinuaba nada ¿Vale? Es que, dado que usted es una señorita...—
—No aclare, que oscurece más General. Vamos, estoy lista.— dice y camina firmemente hacia la puerta.
El General la mira fascinado. El uniforme de sobretodo azul oscuro de broches, bordes y puños dorados, pantalón blanco y banda negra a la cintura le ajustaba como si hubiese sido creado para ella. Se le veía maravilloso.
—Aguarda Gadeón, déjame presentarte ante el Alto Rango de éste Regimiento. Cómo sabrás, a tú mano queda la responsabilidad de un Regimiento dividido en 4 escuadrones: A, B, C y D. Cada Escuadrón cuenta con un Coronel, un Sargento y tres Cabos. Cada Capitán te controla dos escuadrones. Y los 4 Comandantes se encargan de supervisar las misiones y los entrenamientos... ... Sigo considerando que ésto es mala idea.—
—No hay remedio, General. ¿Total de soldados?—
—20 por escuadrón. Dos Capitanes, cuatro Comandantes.—
—¿86 en total?—
—... ... ... Si, exactamente.—
En eso, tocan la puerta de la oficina y entran los Comandantes y los Capitanes.
—Te presento a tu Alto Rango, Gadeón.— dice Arthur, pero Fernand lo mira seriamente.
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Editado: 02.04.2026