Después de un rato en el que hasta el cielo lloró su muerte, finalmente optaron por llevarla hasta la casa de su familia. Los soldados ponen su cuerpo en un ataúd que la misma gente del pueblo les dió y se encargan de cubrirla con flores. Es entonces cuando llega un escuadrón de relevo de los enemigos y los soldados salen enfurecidos a vencerlos también.
Mientras ellos luchan, Joaquín queda en el sitio, junto al ataúd, incapaz de apartarse de allí. Es entonces cuando llega Bernard a su lado.
“—Puedes dejar las cosas cómo están y dejarla así... O permitir que yo me la lleve.—”
La frase no toma por sorpresa a Joaquín. Sabe perfectamente quién es él.
—Ha muerto ya.— dice cabizbajo.
—Eso puede corregirse. Pero tú eliges. Igual me la llevaré. Pero mientras más tarde en hacerlo, mayor es la probabilidad de que ella olvide todo.—
—¡¿Que?!—
—Así es... Puedo devolverle la vida, pero debes entragarmela ya.—
—¿Volveré a verla?—
...
Por otro lado, Alessandro y Casandra llegan a Azturis, dónde Algimirio lo mira llegar encantado. No puede evitar llorar al verlo sonriente y sin esas gafas que denotaban sus complejos. La coronación se lleva a cabo y Casandra le insiste en que se quede al banquete.
—Tengo que regresar a Yermen, mamá. No me apetece dejar a Fernand sola mucho tiempo.—
—¿Tu novia?— pregunta Algimirio y Casandra sonríe.
—Nuestra nuera, Algimirio. Alessandro es un hombre casado ya.— dice burlona y Alessandro enrojece.
—Mira nada más... Estoy muy feliz por eso. ¿Cuál es su nombre?—
—Fernand de Gadeón. Bueno, ya es de Blacksheep.— dice y Casandra ríe a carcajadas. Pero Algimirio se ve consternado.
—¿Qué pasa?—
—¿Estás casado con la mujer cuya cabeza han pedido desde Vulgonia?—
—¡¿Qué?!— dicen al unisono Alessandro y Casandra.
—Si no me equivoco, tu esposa es rubia de ojos zafiros ¿No? Hace ya algunos meses que a los vecinos de Vulgonia se nos pidió que si ella entraba a alguna de nuestras ciudades, fuese llevada de inmediato a Vulgonia. Pero no debes de preocuparte. No pienso hacer nada al respecto. Lo que si, por lo que he oído, me sorprende estés casado con una mujer cómo ella. Dicen que tiene un carácter fuerte.—
—Fuerte es poco.— dice Casandra sonriente.— La chica es maravillosa.—
Alessandro estaba preocupado. Su intención era sacar a Fernand de Yermen, pero hacerlo representaría que fuese asesinada. Nada sabía el pobre de lo que había ocurrido esa tarde en Yermen. Pero pronto se enteraría. Al día siguiente, estaban reunidos en la mesa el Rey de Azturis y finalmente todos sus hijos. Él los mira complacido y sonriente. A pesar que faltaban sus nueras y algunos nietos, agradecía al Cielo que estuviesen todos ellos allí. Inclusive ese hijo pequeño que creyó jamás volver a ver. Allí estaba.
—Oye Alessandro, ¿Qué fue lo que pasó ayer en Yermen?— le pregunta uno de sus hermanos.
—¿De qué?— contesta él inocentemente.
—Oí decir a unos mercaderes que anteayer por la noche la Reina fue raptada y encerrada en la Cárcel de Máxima seguridad de la Capital y que ayer al medio día los soldados lograron salvarla por medio de una batalla y una estrategia impresionante que les dió una mujer General.— dice y los hermanos lo miran extrañados.
—¿Una mujer estaba al frente del ataque?— dice el mayor de ellos, incrédulo.
—Así he oído. Es la misma General rubia que fue sacada del Ejército por negarse a dispararle al pueblo y a la que la Reina de Vulgonia pidió capturar. Pero tengo entendido que el enemigo la fusiló en plena batalla.— dice él y a Casandra se le va a salir el corazón.
—¿Qué?— dice Alessandro, casi en pánico.
—¿La conocías?— le dice su hermano al ver su mirada.
—Alexander, esa mujer era tu cuñada.— dice Casandra y los que estaban a la mesa quedaron atónitos.
—¡Joe, no era mi intención hermano! Realmente lo siento.—
—¿A qué te refieres con que la fusilaron?— dice tratando de volver en sí.
—El Regimiento enemigo le dispararon entre todos a ella. Todos los fusiles fueron dirigidos a ella. Ale', lo siento.—
El hermano más cercano a él intenta tocarlo, pero Alessandro se levanta y sale corriendo de la sala. Inmediatamente todos van tras él. Casandra llega a su lado y lo abraza llorando.
—Perdoname hijo mío. Tú no querías dejarla sola y yo te hice venir... Lo siento tanto...— le dice, pero Alessandro no logra escucharla.
A su corazón lo inundan la culpa y el dolor. De haber estado allí, no hubiese permitido que algo le ocurriera, ni siquiera la hubiese dejado ir a la Capital. Pero ya era demasiado tarde para arrepentirse. Entre todos los hermanos lo abrazan, tratando de consolarlo.
Los próximos días Alessandro los pasó encerrado en la habitación del Palacio que su padre le asignó, incapaz de hacer nada. Su llanto inconsolable podía provocar una inundación. Algimiro, temiendo lo que Alessandro pudiese hacerse a sí mismo por el dolor, no le permitió regresar a Yermen. Dos días después de lo ocurrido, Algimiro recibe una carta de Joaquín pidiéndole que no dejara a Alessandro volver. Que lo conoce muy bien y sabe que no soportaría la muerte de su hija. Algimiro sabe que es verdad
Sabe lo sensible que es su hijo. Joaquín también le envía una carta a Alessandro, que éste tardó muchísimo en leer. Pero al momento de leerla, tuvo una subida y bajada de emociones. Estaba destrozado en sí, pero al leer la carta una profunda confusión reemplazó todos sus sentimientos.
“Fernand ha fallecido, pero en su lugar nació Claudia.
Ella sigue con vida, pero deberemos de buscarla dónde pertenece y hace falta ahora.
No desmayes, querido Alessandro.
Quédate con tu familia, hasta que ella misma te pida ir dónde está.”
...
—¿Cuidarás de ella?—
—Más que de mi inmortal vida.—
—¿Volveré a verla?—
—¡Claro que sí! Deberás presentarte con Carmeen en la Coronación. Claro que, nadie en Andalacia debe saber lo ocurrido ¿Estamos?—
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Editado: 16.04.2026