Rubí
Ódiame
aunque mis lágrimas, son de rubí.
Ódiame
aunque puedas imitar mi corazón.
Pero ódiate más tú;
cuando caigas al abismo, no habrá
quien considere.
Tus alegorías y falacias
te pasaran factura.
El karma es un justiciero
que nunca sentirá piedad alguna
al quebrar tus ideales.
Pues me encargare
de que tus salvadores
no caminen; entre el fondo del océano.