Mi Reina
Mi reina es mi cielo.
Y sus monasterios; mi paz
no hay noche.
Que no olvide estar a su lado
de todos modos.
Lo que Dios unió, por amor
nunca ha sido tan egoísta.
Como para separarlo
—¿y quién soy yo, mi reina?—.
Para rechazar, tu amor
llevándole la contraria.