A veces me pregunto si alguna vez viviré alguna historia como las de esos libros de romance que leo desde que era una niña, anhelando encontrar el amor de forma inesperada y que este dure toda la vida; “Pero no es asi de facil como en los cuentos” decía mi madre, antes de que ella muriera todas las noches me contaba historias de amor hasta que me quedara dormida y siempre terminaba con esa frase, como si me estuviese preparando para todas las decepciones amorosas que me tocaría vivir más adelante.
Con el cuerpo pesado por todo el cansancio de la semana me levanto de la cama por fin para preparar algo de comer, cuando mamá vivía, este piso en donde se sentía tan pequeño y ahora que ya no está se siente inmenso y vacío sin su presencia y sin música en el altavoz de la sala sonando todo el dia mientras ella bailaba y tarareaba la canción como si se la supiera. Es algo que he superado y no solo porque ya hayan pasado tres años si no porque la vida tiene que seguir, con o sin ella iba a ser feliz y hacer lo que me gusta para que estuviera orgullosa de mi.
–Pensé que seguías dormida– me dice mi padre cuando salgo de mi habitación– te preparé algo de comer
–Gracias, pa
–Hoy iré al mercado a comprar algunas cosas ¿quieres algo?– digo que si con la cabeza y me siento al lado de él para empezar a comer pero no sin antes darle un abrazo como todas las mañanas.
–Traeme frutas, para llevar a los ensayos de esta semana
–¿Cuándo es la presentación? Recuerdame para pedir ese dia libre en el trabajo
–Es en dos semanas, recuerda también llevarme flores– le digo sonriendo, el sabe cuanto amo las flores y más cuando el me las regala después de una presentación de ballet
–Eso si nunca lo olvido, Noa– me da un beso tierno en la cabeza y se va sonriendo a la cocina a recoger todo el desastre que hizo después del desayuno.
Bailo desde que tengo memoria y es gracias a él; un día me llevó a una presentación de Giselle en el teatro de la capital, no entendí la historia pero la Noa de ese entonces tenía clara una cosa, quería ser como esas bailarinas, y lo estaba logrando. Algo que no le había dicho a mi padre es que en esa presentación que está a la vuelta de la esquina irán las academias más prestigiosas del país y audicioné para casi todas y esta presentación es mi entrada a cualquiera de ellas.
Termino de desayunar y vuelvo a mi habitación para alistarme y salir a despejar mi mente un rato, después de tantos examenes esta semana en el instituto y los ensayos por las noches es lo único que necesito. Abro mi closet y saco el atuendo que tenía planeado, últimamente el calor en este pueblo ha sido para morirse, así que me pongo una blusa corta y unos vaqueros que me sientan bien a mi figura con mis converse de siempre que parecen que tienen más años que yo pero que me niego a desechar porque ya son parte de mi personalidad, suelto mi cabello y lo peino un poco con mis manos y me pongo una gorra que combina perfecta con la blusa para protegerse del sol, tomo mi bolso y salgo pero no sin antes despedirme de mi padre que sigue en la cocina y que seguro se quedará en la casa todo el dia leyendo el periódico.
Aunque este pueblo es pequeño y todo el mundo se conoce, es el lugar donde crecí, donde crecieron mis padres y donde tengo los mejores recuerdos de mi infancia y aunque me queda solo un año para culminar la escuela e irme a la capital a estudiar creo que jamás lo reemplazaría por cualquier ciudad o cualquier otro sitio en el mundo. Escucho mi móvil sonar en mi bolsillo y me saca de mis pensamientos, es un mensaje de Alex, mi mejor amiga
“Tengo libre la tarde ¿quieres pasar por la cafetería a tomar algo?”. Le respondo que sí y vuelvo a guardar mi móvil para seguir leyendo. Me he sentado en uno de los bancos frente al malecón, es uno de mis lugares favoritos para leer y escuchar música después de una semana larga.
Las horas pasan volando y cuando menos me lo espero está Álex frente a mi.
–Te conozco demasiado, sabía que estarías aquí– me quito mis audífonos para escucharla mejor
–Y por eso eres mi mejor amiga– rió y le doy un abrazo para luego empezar a caminar juntas hacia la cafetería– No he comido nada desde esta mañana, muero de hambre
– Yo igual, la jefa malvada no me ha dejado tomarme ni siquiera cinco minutos para tomar agua esta mañana– Alex trabaja en la cinemateca que está cerca de mi casa y lo que dice es cierto “la jefa malvada” es tan estricta que nunca la deja hacer nada, hasta me sorprende que la haya dejado salir temprano hoy
–¿Y eso que te dejó salir temprano?
–Tiene una cita hoy, si otra
–Es increíble que una señora de más de cuarenta años consiga más citas que nosotras que tenemos diecisiete– me rio
–La vida está llena de ironías debo decirte y además aun.. – la freno porque estamos justo por pasar por la floristería de Sam– ¿Cuándo le vas a decir que lo amas? – ruedo los ojos
–¿Cómo le voy a decir eso? Yo no lo amo
–Tienes más de cinco años mirándolo cada vez que pasamos por la floristería en donde trabaja y en los recreos babeas por el cuando juega futbol, es obvio que te gusta
–Es solo un crush, ya se me pasará
– Solo necesitas un empujón– no me da tiempo de preguntar qué es lo que quiere decir porque… – ¡Oye Sam! ¿Cómo estás amigo compañero de química?