Flowers

Parte III Donde Chloe Florece

Buscando un buen lugar para estacionar, Jacob y yo entramos en la convención. La multitud de gente, llena de fans y cosplayers, era algo que me encantaba ver.

Compartir el amor que sientes por algo con otros fans es un sentimiento hermoso.
Al captar el olor a comida, mi estómago empezó a exigir probar esos deliciosos crêpes.

Dispuesta a comprar unos, quise adelantarme, pero el tirón de la ropa en mi cuello me frenó.

—¿A dónde crees que vas, Pandora? Ya aclaramos que primero debemos ir por las entradas —recalcó con fastidio.

—Oooh, pero ya las compraste en internet —bufé.

—Sí, pero no se retiran solas. Además, podremos comer durante la actuación, así que sonríe; después te compraré toda la comida que desees —afirmó.

—Bien —cedí.

Satisfecho, fuimos a retirar las entradas. En más de una ocasión la tentación casi me gana, pero con Jacob vigilante es imposible.

Con las entradas en mano, Jacob y yo recorrimos el lugar.
Jugamos diversos juegos; yo pude ganar un peluche de Totoro, y él, siempre competitivo, obtuvo una figura de Spider-Man.

En una ocasión, mientras me aburría en la fila, me distraje con un bonito broche transformador de Sailor Moon, tanto que me salí de la fila.

Jacob, al buscarme, también se salió; refunfuñando, me arrastró de vuelta.

Después de comprarme el broche, conseguimos su autógrafo para seguir disfrutando del resto del evento.
Compramos algunas cosas; incluso vimos en persona a algunos actores de voz.

Luego fuimos por comida y entramos a la parte del teatro. El lugar era enorme; escuchaba el suave murmullo de quienes ya estaban y de los que entraban. Las luces bajas creaban un contraste perfecto con la gran iluminación del escenario.

Tomando un buen lugar, nos sentamos a disfrutar de la función. Vestidos como los hermanos Kamado, vimos la recreación.

Entre risas, tensión y un poco de llanto, pasó sin problemas el primer acto. Felicito a todos los que trabajaron en ello; estoy muy feliz, como fan, por el resultado.

Cuando el primer acto terminó, justo antes de la pelea con Rui, me dispuse a ir al baño. Jacob sugirió acompañarme para también comprar comida.

Él fue por la comida mientras yo me adentraba al baño. Al salir, me sorprendió escuchar el bullicio de afuera; incluso mientras me lavaba las manos, el baño se llenó.

Por el rabillo del ojo vi a una joven con el mismo cosplay que llevaba.
Quizás al salir podríamos tomarnos una foto, pensé.

Con una sonrisa salí; esperando a Jacob, me sorprendió el mar de gente. Al parecer, todos salieron para lo mismo: baño y comida.

—¡Al fin te encontré! ¡Vamos, rápido!

Abruptamente, un hombre me tomó del brazo. Sorprendida, mi cuerpo se giró para verlo: era un miembro del staff.

—Ehh… disculpa, pero me confundes. Yo no soy… —traté de replicar.
No tuve tiempo de terminar la frase.

Solo sentí las manos en mis hombros, alzándome; pasos rápidos y veloces. Cuando menos lo esperé, ya estaba detrás de bastidores.

—Sí, te quejas después. Vuelve al escenario, vamos rápido, ¡la función debe continuar!

—¡Cinco segundos! —oí gritar.

—¡Pero yo no…! —traté de replicar.

Cuando menos lo esperé, me colocaron un bozal… ¿no?

¡Es el bambú de Nezuko!

—Todo saldrá bien, ya practicaste. Solo no mires al suelo.

Mis ojos se abrieron por la impresión.

Cuando supe lo que pasaba, ya me habían colocado el arnés y me elevaron sobre el escenario.

La chica del baño…
Nezuko.
Las alturas…

No podría salir de esta fácil…

¡Carajo!

...

Minutos antes, Jacob avanzaba con una bandeja repleta de deliciosos bocadillos, cuidando que los vasos no se desbordaran mientras esquivaba gente.

Se detuvo en el punto de encuentro y observó la hora en su muñeca, sonriendo, creyendo haber calculado bien el tiempo.
¿O no…?

Mirando la salida de los baños, encontró el lugar extrañamente vacío.

Observó alrededor…
Nada.

Frunció el ceño.

Con preocupación se acercó.

—¿Chloe…? —llamó, sin alzar demasiado la voz.

Nadie respondió. Frunció el ceño,
pensando en dónde podría estar su amiga.

Una chica salió, apresurada, arreglando su ropa, murmurando y bufando maldiciones.

Curiosamente, llevaba el mismo cosplay que su acompañante.
Miró la hora en su reloj, escuchando el silencio en el pasillo y cómo la sala de funciones se quedaba en silencio.

Su mente solo llegó a una conclusión…

—No me digas que… —su corazón dio un vuelco.

Con rapidez y cuidado, se adentró al teatro, observando la función.
Su atención se centró en ella…

En la actriz de Nezuko que colgaba de un arnés. Observó cómo se encontraba casi igual de consternada que él.

Su palma impactó contra su frente, sosteniendo la bandeja con la otra.

—¡Esta idiota! —bramó.

Pero cuando iba a avanzar para detener el espectáculo, percibió cómo ella se relajaba y se dejaba llevar en escena.

Cómo su cuerpo fluía con las primeras notas musicales.

Dejando escapar un suspiro, se calmó y sonrió. Volvió a su asiento a observar.
El actor peleaba con determinación para salvar a su hermana; de fondo, una hermosa melodía profundizaba la escena…

Y su amiga…

No sabía cómo había llegado hasta ahí, pero se lució de maravilla. Incluso escuchó algunos susurros de halago hacia los actores.

Se rió por lo bajo, pues uno de ellos no era exactamente actriz.

No puedo creer que, con las manos sudadas, el corazón al borde de un paro y las piernas temblando, pude interpretar a Nezuko.

Bueno, no es como si tuviera líneas, pero estar tan alto me asustó bastante. El truco es no mirar hacia abajo.
Admitir que me gustó es poco.

Aún sin líneas y en una escena pequeña, me divertí mucho. Además, la actriz de verdad me agradeció; resulta que fue al baño en un ataque de nervios.




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