Footprints

Capítulo 17

—A veces pareces de hierro —comentó Grace. Él la miró de inmediato, confuso—. Siempre tan quieto y a veces hasta inexpresivo. Debería llamarte iron man*.

Sus patillas se estiraron y arrugaron demostrándole que no. Y cuando la joven vio como reía algo cortado sus ojos se deleitaron. No creía que le fuera gustar tanto una risa. Una profunda y tierna al mismo tiempo.

Era sábado y al terminar la comida a la que le habían invitado todos acabaron en el sofá del salón. Los padres de Grace estaban entretenidos hablando con Edrick en el otro extremo del sofá.

Como hoy Miles no trabajaba venía vestido en vaqueros algo rotos y una sudadera. Cuando Grace vio en ella la frase Marvel no pudo evitar comentarle aquello que pensaba. Además, ella ya sabía que le volvían loco esas películas de acción. Su género preferido.  

—No, por dios, por mucho que me encante esa película suena raro que me llames así —respondió él volviendo a sus facciones comunes.

—Vale y ¿cómo quieres que te llame?

—Miles.

Grace bufó.

—No, aburrido, me refiero a algo más divertido. Ya sabes, un mote entre amigos.

—No creo que eso me quede bien a mí.

—Bueno… —arrastró la palabra, pensativa—. Pues entonces solo serás Clark.

—¿Ya no vas a llamarme por mi nombre? —cuestionó alzando sus oscuras cejas. Ella sólo solía llamarle por su apellido en contadas ocasiones y de manera divertida.

—No, a partir de ahora serás Clark.

Rio otra vez.

—Como quieras.

La joven quiso suspirar por lo bien que estaban de nuevo. Y con de nuevo se refería a cómodos, a gusto y sin hablar más del fatídico beso que le dio.  Bueno, fatídico era muy fuerte de decir. Mejor dicho, traicionero.

Consiguió dejar de pensar en aquello ya que se dijo a sí misma que no podía estar así de obsesiva por un beso en la mejilla. Cuando en el fondo lo había provocado el impacto que había supuesto en su relación, no por el beso en sí.

—¿Qué te gusta hacer fuera del trabajo? —le preguntó de pronto dejando caer la cabeza en el blando respaldo del sofá beige.

Miles se colocó rígido y lo disimuló cruzando sus largas piernas y recostándose como la joven.

«Nada», quería contestarle porque se limitaba a trabajar. Hacer que todo fuese mejor. Y con mejor se refería a sencillo.

Ella solía respetar el que no hablase mucho de su vida privada. No obstante, Grace quería saber más de él. Deseaba conocerle del todo. Al menos un poco más. No era necesario que se abriera, cosa que seguramente intuía que no fuese a pasar pronto.

Si era reservado pues era reservado. 

—No mucho. Suelo ver películas y pasear.

—¿Paseas?

—Sí, me ayuda a pensar o… a dejar de hacerlo. —Ella asintió, interesada y diciéndole que continuase—. Hablo con Carter en mis ratos libres y ahora mismo estoy aprendiendo a cocinar.

—¿No sabías hacerlo antes? ¿Cómo has sobrevivido a tu independencia?

—No seas listilla. Sólo hacía cosas básicas o compraba comida precocinada. He descubierto que se pueden conseguir cosas mejores si las haces tú mismo. Así que me entretengo en aprender.

—Algún día tendrás que invitarme a una comida.

Él ladeó la boca y rascó su nuca.

—Sí, algún día. Es lo justo porque vosotros no hacéis más que invitarme.

—Ya sabes que nos encanta que estés aquí —pronunció, sincera.

—Lo sé.

Cada vez que callaban por un momento se apreciaba el murmullo de las voces de los padres de la joven

—¿Y tú cómo estás?

Grace rio.

—Me has preguntado eso tres veces desde que has llegado.

Su mano apoyada en el cojín que aguantaba sus cuerpos se acercó a la de Miles que estaba sobre sus vaqueros. Rozó el inicio de sus uñas cortas al sonreírle cálidamente y cabecear.

—Ahora mismo, bien —murmuró—. Estoy bien.

Clark asintió imperceptiblemente sin hacer caso al tacto que cubría su piel. Ella le volvió a acariciar por encima de la amplia mano, encontrándola fría, mientras él inexplicablemente continuaba algo preocupado. Eran tantas cosas…

Cuando Carter preguntó por ella quiso saber qué tal estaba. Miles no pudo soltar un bien como sencilla respuesta porque no lo sabía en aquel momento con certeza.

Se había ido dos semanas, justo después de verla sufrir un ataque, y después de haberla evitado por aquello que ocurrió. No habían hablado mucho de cómo se encontraba.

Grace estaba medianamente bien por el momento. Tenía a Kacey, con la que hablaba mucho; aún esperaba la llamada de Anastasia; y aunque fuera retrasada en casi todos sus trabajos, estos últimos días pocas veces se había despertado con la sensación de ansiedad matutina que solía acompañarle.




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