Forgotten

II. Confuso

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Confundir no es lo mismo que olvidar.

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Diciembre 03, 2025.

Actualidad...

Últimamente he estado fuera de mí; mi mente divagaba entre un mar de memorias, deseando con desespero poder conectar tan siquiera algún recuerdo.

Desde el incendio, mi conciencia ha sido un caos. Constantemente confundo las cosas más simples; es como si la versión de las cosas hubieran cambiado.

Hace unos días juraba que el profesor de Modelado y Diseño nos había exigido un adelanto del proyecto final, lo cual no fue así. En realidad, lo que Bia me había comentado era que, en su lugar, habría un examen del último tema que vimos. Por suerte no suspendí el examen, pero, de haber estudiado, me habría ido mejor.

Cuando olvide en que momento Grace cambio drásticamente el color de su cabello, tiñéndolo de negro y recortándolo por encima de los hombros; siendo que anteriormente era castaño y le llegaba hasta a mitad de la espalda.

O bien, cuando le cause un problema a Matt al querer recordar la anécdota la vez que chocamos en su auto y aún conservaba el tallón como recuerdo, cosa que al parecer jamás paso; estaba completamente segura que su auto tenía un golpe del lado derecho y cuando sus padres salieron alarmados a revisar, comprobaron que no había nada. Ese día tuve que fingir que eran una broma y que me la debía por las veces que me había molestado.

Hablar con mi madre era todavía más complicado; me sucedía lo mismo con ella, era bastante incomodo tratar de salir de la situación. No recordar o confundir cosas de mi niñez, e incluso antes de irme de casa, me dolía un poco; había situaciones en las que ella creía que le estaba mintiendo debido al cambio de versiones y a los constantes cambios de planes.

Culpaba a la falta de sueño y el sin fin de deberes cotidianos; pero algo dentro de mí gritaba que esa no era la razón.

Muy en el fondo tenía la certeza de que esas cosas habían pasado, así que comencé a escribir lo más importante en la libreta que la nonna, además de mis repetitivos y raros sueños.

En el, anotaba cada momento importante del día como fechas, comentarios, etcétera. Todo lo que me pudiera servir para identificar cuando las cosas habían cambiado y lo que fuera que pudiera hacer para salir de situaciones incómodas.

Sorprendentemente, su contenido estaba intacto, decidí guardarlo para mi ya que no importaba de qué forma lo explicara, sabía que nadie lo entendería.

Esto no sucede a diario, cuando mucho una o dos veces al mes.

Lo único que permanece intacto, es ese sueño recurrente.

Cada noche es lo mismo y el sueño siempre comienza de la misma manera:

Me encuentro en un lugar desconocido, lejano de mi época y de todo lo que puede haber conocido.

Comienzo a caminar por un túnel de piedra antiguo, donde los años no parecían haber pasado; una hermosa casa en un bello prado en medio de un gran bosque, lo que siempre llama mi atención es ver a un niño jugar en el jardín principal, verlo tan risueño jugando alrededor de un enorme sauce, al costado de un rio cristalino.

Cómo si tratara de decirme algo, como si debiera descifrar su significado y ver más allá de lo que mi subconsciente me lo permite.

Justo cuando estoy por acercarme al cercado, una gran nevada envuelve el lugar, el niño poco a poco empieza a desaparecer y yo a alejarme, lo llamo sin saber su nombre, pero él jamás voltea.

Despierto como de costumbre, con la respiración agitada, la piel húmeda a causa del sudor y con gran angustia.

La habitación se encuentra con una temperatura más baja de lo usual y una fuerte corriente de aire y escarcha entran por mi ventana sacudiendo con fervor la cortina.

Me levanto rápidamente sintiendo el golpe de frío en mi piel y la dolorosa sensación en las plantas de mis pies, busco con qué abrigarme, la nieve entró más de lo que me hubiera gustado, a mi alrededor la escarcha llegaba a varias partes de la habitación, mayormente en el suelo. Busco alguna prenda que me ayude a limpiar parte de la escarcha, algunas cosas lograron humedecerse.

Tomo mi teléfono y lo primero que veo es la hora.

5:16 am.

Faltan casi dos horas para que comience mi primera clase. Extrañamente siempre me levanto a la misma hora, diferente minuto.

Aprovecharé el tiempo para poder arreglarme con tranquilidad. Extrañamente mi habitación luce más amplia y la segunda cama, donde se suponía que iba mi compañera de cuarto, ya no está.

No otra vez.

Restriego mi rostro con frustración. Suelto un suspiro bastante sonoro y

Últimamente he trabajado más en mi aspecto físico, mi autoestima mejoró y ya no luzco desaliñada. Ha sido un gran cambio, me devolvió algo de lo que hace tiempo creí perder; esas ganas de verme y sentirme bien por mi misma, sin que nadie opine sobre mi imagen o mi estado emocional. Solo que la tortuosa y triste verdad la guardo para mi.




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