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A veces los pequeños detalles son lo que más importan, presta atención que tal vez estos podrían salvar tu vida...
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Mentiría si no dijera que todo lo que ha pasado me da una sensación terrible. Cuando llegué a este lugar creí que me alejaría de todos los problemas que durante mucho tiempo no me permitían conciliar el sueño.
Cada vez estoy más convencida que no debo huir de mis problemas, que eso solo me llevará por un camino interminable de obstáculos y cargas emocionales, de las cuales en algún momento terminaran por derrumbarme.
Esta vez, el mismo sueño recurrente ha sido reemplazado por recuerdos que no parecen ser los míos. Como si viera a través de los ojos de otra persona, como si sintiera su dolor, su sufrimiento, su soledad; y a su vez, pudiera transmitirle un poco de mi sentir.
No sé si tan siquiera eso sea posible, sin embargo, está pasando. Lo sé, algo dentro de mi lo sabe.
...
Tenues claros de luna se filtran por las cortinas del ventanal a mi derecha, la noche se siente calurosa, la habitación se encuentra en sumo silencia al igual que el exterior; el follaje de los árboles produce un sonido relajante al chocar unos contra otros a causa del viento.
Hace horas que no logro conciliar el sueño, hay una sensación que recorre todo mi ser, una angustia que no sé de dónde proviene, han sido días difíciles y muy agitados. Se de antemano que, a pesar de todos esos problemas, la angustia y preocupación que siento en este momento no proviene de ello y eso me frustra; siento mi garganta seca y una leve jaqueca, evidentemente es a causa del calor que siento y la falta de sueño.
Por un momento soy consciente de donde me encuentro, todo se percibe tan tranquilo a diferencia de mis pensamientos. Me siento para poder alcanzar mi celular que se encuentra en un mueble cerca de mi, lo enciendo para revisar la hora.
3:55 am
—¿Qué pasa? —pregunta Grace adormilada. Nos encontramos Gracy, Matt y yo en la misma habitación, puesto que hicimos una especie de pijamada en el cuarto de Gracy ya que era el más ordenado de los dos.
Cosa que no recuerdo en qué momento cambie de habitación.
— Nada, solo tengo sed —respondí tratando de fingir que apenas había despertado.
— Ah —respondió cerrando los ojos un instante—. Pues ya sabes donde queda la cocina —dijo para volver a acomodarse y seguir durmiendo.
La observé un momento con el ceño fruncido, no podía entender que con todo este calor ella pudiera dormir tan tranquila con esa cobija calurosa y sin sudar, comenzaba a creer que la que estaba mal era yo. Toqué mi frente y esta tenía una ligera capa de sudor, sin embargo mi piel se sentía fresca.
Suspire pesadamente para después restregar mi rostro y levantarme del suelo, ya que ella se encontraba en su cama, Matt y yo decidimos dormir en el suelo porque según nosotros es más cómodo. Por suerte, el piso estaba alfombrado.
Trate de tener cuidado para no pisarlo, se encontraba en una posición poco cómoda para mi, aunque él dormía plácidamente boca abajo, con las piernas extendidas y sus dos brazos hacia la izquierda, aplastando totalmente su cara y brazo derecho. Antes de salir me cerciore de que estuviera respirando, pero un profundo ronquido me lo confirmó.
Pase por encima de él cautelosamente, no tanto por pisarlo, sino porque estoy segura de que si se movía, yo terminaría en el suelo; tiene el sueño demasiado profundo y aunque le cayera encima no se despertaría.
Con mucho cuidado abrí la puerta con mi celular en mano, —tenía esa manía de llevarlo a todos lados cuando no estaba en mi departamento— salí cerrando despacio para no volver a despertar a Gracy .
Conforme bajaba la escalera podía sentir lo fresco de la madrugada, aun así seguía sintiendo calor. Llegué a pensar que tal vez podría tener fiebre, pero no, solo era esa sensación extraña que me hacía sudar.
Moje mi rostro para refrescarme un poco. Tomé un vaso de la estantería y serví agua con hielo, al beber siento como se calmaba mi sed y el calor aminora de a poco.
Me recargue en la encimera al lado del refrigerador, viendo hacia la nada. Deje salir un largo bostezo. Termino de beber el agua con los hielos, lave el vaso, lo seque y para colocarlo de nuevo en su lugar.
Vuelvo a recargar mi cuerpo en la encimera, apoyándome con los dos brazos a cada lado mirando el suelo, la inusual sensación permanecía en mi, era difícil de describir; se siente muy parecida a cuando sabes que va a pasar algo malo —con certeza inquietante—, lo que me preocupaba no era la sensación en sí, sino el hecho de que era probable que sucediera y que tan malo podría ser.
Antes de dirigirme a las escaleras saque mi celular para revisar la hora.
4:07 am
El tiempo para mí se ha vuelto un desfase temporal y espacial.
Ver la hora me inquieta un grado más y no sé por qué. Volteo a todos lados por instinto, la sensación incrementa impetuosamente y ahora sé con claridad que no era algo bueno.
En silencio, me dirijo a la escalera tan rápido como mis temblorosas piernas me lo permiten.