Fórmulas del deseo

CAPÍTULO 6: Dudas y certezas

Kate tenía un talento especial para lanzar pequeñas dudas disfrazadas de “consejos”. Esa tarde, mientras caminábamos hacia la cafetería, me lanzó una sonrisa que no me gustó nada.

—Oye, Tany —empezó con voz dulce—, ¿estás segura de que Thomas es para ti? A veces, los que parecen tan interesados terminan huyendo cuando las cosas se ponen serias.

—¿Las cosas serias? —respondí, arqueando una ceja—. Pero si apenas y lo conozco, ¿cómo que es para mí? Puedo decir que es guapo, pero no entiendo de qué hablas.

Kate se encogió de hombros con falsa inocencia.

—Solo digo que estés alerta.

Esa palabra quedó rondando en mi cabeza.

Esa misma semana, Thomas me escribió para verme en la biblioteca. Y se preguntarán cómo consiguió mi número; es lo mismo que me pregunté yo, imagino que de Kate.

Cuando llegué, estaba claramente nervioso, revisando su teléfono y evitando mi mirada.

—Tany... —empezó—. No sé si debería estar aquí. Todo esto me confunde.

—¿Confunde? —pregunté, alzando una ceja—. ¿De qué estás dudando exactamente?

Él suspiró.

—No quiero que esto termine mal. Que pienses que soy otro más que juega.

Antes de que pudiera responder, apareció Petter, con esa confianza que parecía llenar la habitación.

—¿Estoy interrumpiendo? —dijo con sonrisa pícara—. Porque yo creo que aquí hay un par de decisiones que tomar.

Thomas se tensó, pero Petter siguió, sin perder la calma.

—Tany, no te preocupes por dudas ni juegos. Cuando alguien sabe lo que quiere, se nota. Y yo sé lo que quiero.

—A ver, a ver, cálmense los dos y vamos uno por uno —respondí, levantando las manos como para poner orden—. Primero, Thomas, no sé de qué juego me hablas, de verdad que no te entiendo. Y Petter, qué bueno que sepas lo que quieres, pero a ti te entiendo menos. Y antes de que nos dejemos de entender todos, mejor me voy. Todo se está volviendo muy dramático.

Petter soltó una sonrisa divertida, y Thomas me miró con una mezcla de sorpresa y resignación.

Kate, desde lejos, me lanzó una mirada satisfecha y una sonrisa que prometía que esto era solo el comienzo.

Entre comedia, drama y esas pequeñas batallas emocionales, mi vida universitaria seguía dando vueltas, y yo solo trataba de no perder el equilibrio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.