Códice etéreo: Juramento al Trono
Apartado 2: “Prohibición de usar la magia oscura”
“El uso de magia oscura o prohibida por parte de cualquier
miembro de la familia real o su corte es un crimen contra la
naturaleza y será castigado con el destierro.”
“Qué alguien me salve”
Thiago
Nunca antes había sentido miedo, ni siquiera de la oscuridad. Pero al permanecer en ella estos días, ahora cada rechinar, cada estruendo en reja, cada susurro, risa, pasos… incluso el caer de una gota de agua, hace temblar mi cuerpo, mientras mi corazón late con desesperación.
No quiero oír…no quiero ver.
Mi padre solía decir que un príncipe no debe pedir ni rogar, pero en esta oscuridad en la que me encuentro, le he suplicado millones de veces a mi guardián que guíe a las personas correctas para que me liberen de las garras de los demonios que me han atrapado.
Ya no puedo soportarlo… lo he intentado, lo juro. He luchado contra este miedo, contra la impotencia que siento al escuchar cómo todos me gritan que los ayude. Pero luego esos gritos se desvanecen, volviéndose susurros, hasta que finalmente su vida se apaga… por culpa de los demonios. Como ocurrió con mi padre, en aquel accidente. Como ocurrió con mi madre, aquí mismo.
Ya no debería tener lagrimas para derramar, pero cada vez que escucho esos susurros pidiendo ayuda, recuerdo con un dolor punzante la fuerza de voluntad de mamá, ella jamás se quejó ni me pidió ayuda a pesar de estar a mis espaldas pasando por lo mismo. La recuerdo, no se cuentos días han pasado, pero mis lágrimas caen sin control, como si vinieran de una cascada interminable que nunca deja de fluir.
— Tranquilo — Reconocí su voz frágil y tierna, tan suave que temí que se rompiera en cualquier momento — todo estará bien — Su mirada cristalina recorrió mi rostro, seguida del calor de sus manos. Apenas podía verla, pero su contacto fue suficiente para calmar el caos en mi corazón.
—No mires, no escuches… y nunca, nunca mires atrás. Yo… estaré aquí. — Colocó su mano sobre mi pecho y, al instante, un destello azul con verde se ocultó en mi interior. Sé lo que era, y a mi corazón se le clavaron un millón de agujas, con esa pequeña esfera siempre nos vigilaba cuando nos dejaba solos. Sus labios tocaron mi frente con dulzura y, en ese último abrazo, noté cómo su cuerpo temblaba, como si no quisiera soltarme jamás… pero lo hizo. No fue por elección. Los demonios la jalaron y aunque traté de impedirlo al sentir el miedo de mamá, eran más fuertes que yo.
Peleé, no me importó cuántos eran, tampoco si podía lograrlo o no… no iba a dejar sola a mamá. Mis fuerzas se debilitaron entre golpes y patadas, mi vista se volvió borrosa pero no lo iba a permitir. No debí permitirlo. Asi mis huesos se rompieran en mil pedazos, asi me desangrara en el suelo frio, debí seguir luchando por ella. Mi mamá…pero mi mamá me rogó, entre lágrimas, que me detuviera.
—Su-ficiente, Hijo— Su voz que temblaba con cada palabra, atravesó mi alma como una espada empuñada desde atrás. — Debes cuidar de Kate — Su voz se rompía con cada silaba al igual que yo. Jamás pensé que tendría que dejar ir a una de las mujeres más importantes de mi vida. —Tu hermana te espera y yo…iré con papá. Da vuelta y nunca, nunca mires atrás. Yo estaré bien — No gritó, no exigió… solo murmuró, y aun así sentí que algo dentro de mí se rompía para siempre.
Aquel día que me encontraba sobre el suelo herido, me di vuelta, y aunque todo dentro de mí se quebró como un vidrio estrellado, el único llanto que se escuchaba era el mío. Mamá no hizo ningún ruido… y desde entonces, no he podido levantarme del suelo, porque no he tenido el valor de mirar hacia atrás.
No importan cuanto me golpeen o me giren para que mire. No lo hago, sello mis parpados con fuerza y al final, ellos se terminan cansando de jugar conmigo.
No sé para qué me quieren. Tampoco sé por qué sigo vivo, se han deshecho de mi familia, solo queda Kate y rezo todo el tiempo para que ella esté bien. Lo único que me trae algo de calma en medio de tanto dolor es saber que ella está en casa. Aunque, seguramente está llorando después de cómo nos despedimos. Aquella sonrisa que le di fue tan genuina… y ahora, con esto, me siento aliviado por la decisión que tomó Buster al llevársela legos.
Nunca me hubiera perdonado si ella pasara por todo esto. Mi deber es protegerla, he sobrevivido porque ella está en mis pensamientos. Kati no sabe nada y, aunque solo han pasado unos días, ella aún debe estar confundía y aterrada. Su poder brotó por sí solo; todo el tiempo mis padres pensaron que podría ser yo el sucesor de Fallriptar, pero al final fue elegida por él. No puedo dejarla sola, en este cambio tan repentino para ella. Debo guiarla, ser su luz, como ella iba a hacer la mía.
Solo tengo que aguantar… un poco más. No puedo dejarla sola en este camino lleno de crueldad, no cuando su corazón se mueve con el más leve soplido y se quiebra con el más mínimo toque. Lo sé…porque somos hermanos y tenemos un vínculo más grande que nuestra sangre que nos une. Es por eso que no puedo dejarla sola.
No importa lo débil que esté por la falta de comida, solo debo aguantar sin perderme en el camino. Los demonios son tan descarados que, mientras devoran, avientan trozos de carne hacia mí, pero los ignoro hasta que ellos mismos vuelven a recogerlos. No soy como ellos, no soy un demonio, y aunque mi alma se desmorone en mil pedazos al saber que podría dejar atrás a Kati si sigo así, no puedo hacerlo. Soy humano, y si en mi destino esta morir, moriré como mis padres me conocieron. Y cuando me encuentre en los cielos, rogaré y suplicaré a los guardianes que me dejen estar a su lado en la brisa del viento, para envolverla en un fuerte y cálido abrazo, como los que ella siempre me daba.