Forzando el Amor [disponible en Fisico]

54.

⊷⊶⊷⊷⊶⊷《 MATTHEW 》⊷⊶⊷⊷⊶⊷

 

Nos habíamos pasado toda la tarde tratando de ubicar el paradero de mamá y Maddie, me sentía como la mierda y ver a Kathe llorando a mares no me ayudaba en nada, solo aumentaba la culpa en mi interior.

Acabábamos de llegar a casa, papá había llamado a Steven, desafortunadamente no se encontraba ahora en la ciudad, sin embargo, nos dio esperanza, en el chupete que él le regaló a Maddie, y que ella nunca soltaba, había un rastreador GPS igual al que tenía Kathe en su collar, solo nos quedaba esperar que él llegara a la ciudad en algunas horas.

Pase a mirar a Maggie, quien dormía después de llorar todo el día, pedí a dos guardias que custodiarán el balcón de su habitación y dos más cuidando la puerta, si ya se había llevado a mamá podría volver por Maggie.

— Ven amor, tienes que tratar de descansar — entre a la habitación de Maddie, allí se encontraba Kathe sentada en la mecedora con la cobija de nuestra pequeña en sus manos llorando amargamente.

— No quiero descansar, solo quiero a mi hija en mis brazos — yo también quería lo mismo.

— Lo sé amor, pero igual debes descansar para estar fuerte para cuando la encontremos — la levanté de la mecedora y la abracé aferrándola a mi pecho mientras la sentía sollozar y mi pecho ser mojado por sus lágrimas.

Estaba a punto de derrumbarme, pero tenía que ser fuerte, uno de los dos tenía que ser fuerte y mantenerse con los pies en la tierra.

Me senté dónde ella estaba antes atrayéndola hacia mi regazo y tapándonos con la pequeña cobija de Maddie, estuvimos así más de media hora hasta que sentí su respiración pausada, me levanté con ella en brazos y la lleve hasta nuestra habitación, sus ojos se encontraban hinchados por el llanto y me sentí culpable por ello, yo debía protegerlas y no lo hice bien, limpie mis lágrimas antes de bajar.

— Logré que durmiera un poco — le dije a mi padre que se encontraba sentado en la sala, había varios policías instalados en nuestro hogar.

— Lo lamento hijo, debí protegerlas mejor —

— No te preocupes padre, no es tu culpa — me quedé mirando a algunos de los hombres de seguridad.

— Papá — él me miro esperando que hablará — ¿Los hombres de seguridad no iban con ustedes? — se quedó algo pensativo antes de contestar.

— Si, iban con nosotros, tu madre les pidió esperar fuera del parque — mamá y sus ideas.

— Tal vez ellos vieron algo, ¿No crees? —

— Ya les preguntaron a todos los que estaba con nosotros en ese momento, lo único que pudieron ver dos de ellos era cuando subían a tu madre a una camioneta sin matrícula, trataron de seguirla, pero la perdieron en el tráfico — ¡Maldición!

Unas horas más tarde Steven entraba a casa, y cómo la vez anterior su saludo fue un puñetazo en mi abdomen.

— ¿así es como cuidas de mi hija y mi nieta? — me arrodille tratando de ingresar aire a mi organismo.

— Steven para, yo estaba con Maddison cuando se la llevaron, fue a mí a quien me arrebataron de las manos a mi esposa y mi nieta — dijo papá interponiéndose entre ambos.

— Como sea, mis muchachos ya están trabajando, no deben tardar en llegar con la información — y tal como lo dijo, una hora después los chicos ingresaron con la ubicación de mi hija.

— Según lo que veo en el satélite, parece estar en un terreno baldío, está a dos horas de aquí — dijo uno de ellos mientras me mostraba la pantalla de la computadora

Subí rápidamente a mi habitación, al abrir la puerta me encontré con Kathe cambiando su ropa.

— ¿Qué haces amor? — le pregunté mientras pasaba por su lado en el vestidor en busca de mi chaqueta.

— Iré con ustedes, es más que obvio — fruncí el ceño.

— Tu no irás a ningún lado, quédate en casa y espérame —

— Claro que no, es mi hija de quién estamos hablando, no pienso quedarme aquí ni soñándolo —

— También es mi hija — la abrace a mi pecho. — por favor Kathe, no quiero ponerte en riesgo —

— Lo siento Matthew, pero voy a ir quieras o no — resoplé frustrado, mi mujer era demasiado terca.

— Bien, pero mantente cerca de mí en todo momento — bajamos rápidamente la escalera y subimos en una de las camionetas dispuestas para nosotros.

El camino se nos hizo súper largo, al bajar nos encontramos en medio de la nada, lo único que se veía por los alrededores era vegetación, no había casas, no había cabañas, nada. Y las linternas que llevábamos con nosotros no alumbraban lo suficiente.

Con la computadora de los chicos seguimos la señal, hasta que a lo lejos divisé lo que parecía una cuna.

— ¡Maddie! — corrí lo más rápido que dieron mis piernas, escuchaba algunos pasos atrás de mí, sin embargo, en ningún momento me giré a comprobarlo.

Al llegar me puse de rodillas frente a lo que ahora sabía era una canasta, cuando la abrí con la esperanza de encontrar mi hija, lo único que encontré fue ropa, la ropa que llevaba mamá ese día, sus accesorios y joyas, al igual que toda la ropa que llevaba Maddie. Tome un papel que estaba junto a las prendas.




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