— Nombre — Este era el sueño más realista que había tenido en toda mi vida. Pero, si así era, necesitaba un pellizco, un balde de agua, una patada en el trasero, ¡algo para despertarme!
— Señorita, su nombre
¡Dios! Creo que en el momento, sería capaz de invocar un ser o espíritu superior que fuera capaz de darle algún sentido lógico, a la situación desarrollándose frente a mi
Había un cuervo, si un cuervo. Uno de eso pájaros de mala muerte, que se supone traen problemas y, él estaba justo ahí, hablando, no, hablándome.
Su pico abría y cerraba, mientras las palabras se escapan de él como si tuviese una parlante en el fondo de su garganta
Lo más extraño es que iba vestido, pareciendo recién escapado de una caricatura. Traía una chaqueta roja bien abotonada, un corbatín en el cuello y un extraño sombrero. Era un poco gracioso, si me lo pregunta. Lamentablemente no era buen momento para reír, sino para preocuparme en serio
Un graznido escapó de su pico con fuerza
— ¡Nombreeeee! — Y juro que hasta hacía solo unos segundos, me encontraba desempacando algunas cajas y después, estaba allí, estupefacta por lo que mis ojos veían
Aunque la verdadera pregunta sería : ¿Dónde me hallaba?
El pájaro, cuyo medio cuerpo sobresalia de una ventanilla a la derecha de un portón color marrón. En una pared amarilla, de la cual era incapaz de identificar dónde comenzaba o dónde terminaba. Entonces, volvió a gritar, esa vez, más fuerte
— ¡Por Otoño!¿Acaso esta mujer es estúpida? No lo repetiré de nuevo. Dime tu nombre
Dos hombres, ambos parados frente al portón. Posiblemente más grande que la casa de mi madre, pero no tan grande como un edificio. Aún así, lo suficiente para verse imponente e importante. Los dos con pintas de guardias y vestidos a juego de color naranja con pequeños detalles dorados, me lanzaron una mirada sincronizada cuando el pájarraco, me observó de manera inquisitiva
El de la izquierda se acercó con pasos largos, se agachó, tocó el suelo y la cosa más extraordinaria sucedió. De la palma de su mano, una raíz de árbol se enroscaba y crecía hasta convertirse en una especie de lanza. La levantó con fuerza y golpeó el suelo a pocos centímetros de mi. No lo suficiente para pegarme, pero si para hacerme caer de bruces contra el suelo
El otro comenzó a moverse e imitar a su compañero, solo que la lanza quedó colocada a centímetros de mi rostro. El cuervo graznó por segunda vez y respondí con miedo
— Bridgette. Bridgette Coleman
Rápidamente los dos hombres regresaron a su posición inicial, mientras las raíces se perdían en la tierra
— Bien — Asintió el pájaro, tomó una pluma de su negra cola. La cual inmediatamente cambió de color como un bonito truco de magia, volviéndose totalmente blanca y comenzó a escribir con ella sobre una especie de papiro egipcio — Diga su raza y la razón por la que desea entrar por el Medial
— ¿Disculpe? Me encuentro un poco perdida y si pudiera decirme ... — pregunté un poco asustada
— Le hice una pregunta, señorita. Responda adecuándose a la orden. Diga su Raza y razón por la que desea entrar o no pasa
— No deseo entrar. Quiero volver a mi casa o saber dónde me encuentro — le dje, frunciendo el ce
El cuervo bajó su cabeza. Sus ojos se entre cerraron y las negras pupilas brillaron. Volvió a graznar y los hombres de naranja levantaron la cabeza. Dando un paso al frente, grité
—¡Humana! Soy humana, esa es mi raza y no tengo razón porque no deseo entrar
Los dos rostros frente al portón se distorsionaron, mostrando una expresión de sorpresa. El cuerpo comenzó a graznar de manera escandalosa, asustandome en el proceso. Terminé retrocediendo dos pasos y él, alzó las alas. Salió por la ventanilla y comenzó a volar sobre mi cabeza, dando vueltas y entre graznidos, gritó con fuerza:
..... Por Otoño, Primavera, Invierno y Verano,
abran el juzgado.
Llamen a los reyes al estrado .
Que las hadas sean testigos de sus actos.
Busquen evidencia, la guerra pronto habrá cesado.
Comiencen el juicio,
el nuevo juez ha llegado....
∆∆∆
— Sueltenme ¡Maldita sea! ¿A dónde me llevan?
Estoy bastante segura que le dije al pájaro que no quería entrar, aún así, los guardias de naranja abrieron el portón de un golpe. Me tomaron por ambos brazos y me arrastraron dentr
No importó cuanto pataleara, gritara o amenazara. Ahí estaba yo, siendo llevada en contra de mi voluntad, por posiblemente el pasillo más largo y hermoso del mundo. Echo totalmente y puramente de metal. Estatuillas de bronce, cuadros de plata, incluso el dibujo dentro, hastas las flores estaban hechas de oro. No había nada vivo, nada
Podía ver mi reflejo, sobre el suelo tan perfectamente pulido y limpio
— ¡Esto tiene que ser algún tipo de secuestro!¿Me están escuchando?¡Déjenme ir!
Las palabras caían en oídos sordos mientras continuaban su camino sin siquiera darme una mirada o una pista de dónde me llevaría
Otra puerta.
Muchísimo más grande
Más imponente.
Más.....
No existían palabras para describir el impacto de su inmensidad.
Dividida en cuatro partes, cada una de ellas tenía una figura.
Una rama
Una rosa
Un sol
Un copo de nieve
Los dos hombres comenzaron a golpear el suelo, alternando sus pies. El ruido era estridente
De la nada, cientos de personitas, como duendecillos no más altos que mis rodillas se amontonaron frente a la puerta. Dos enormes cadenas salieron y ellos la tomaron. Dividiéndose a la mitad, comenzaron a jalar, y a jalar durante lo que pareció una eternidad. Pero la puerta no se movía ni un centímetro.
De repente, soltaron las cadenas y estás desaparecieron, inmediatamente la puerta se dividió en el centro, dejando escapar un haz de luz extremadamente cegador