—¿El qué?— mi pregunta no quedo en el aire. Rápidamente vino la explicación al nombre tan raro
— Es la unión de Playa y Oasis — explicó él
— ¿Por qué? — pregunté confundida
— Tienes que verlo para entenderlo — dijo Viento de Este y el naranja corrió conmigo acuesta hasta el "Plasis"
Trás las palmeras, la arena desértica, era cambiada por una arena más fina y brillante. Un cielo azul suave y unas nubes claras. El sol, tan caluroso como se esperaba. Se reflejaba en el agua. De la cual, no se veía donde terminaba, parecía un mar infinito y preciosa, sobre todas las cosas
Lo más sorprendente eran la cantidad de criaturas bailando, al compás de una música proveniente de una carpa. Acompañado de dos amplificadores casi de mi altura y un DJ con aspecto de mono. Todo parecía, una buena y escándalosa fiesta en la playa
— Verano, jueza. Esta compuesta por mayormente sol y arena. Sí sabes donde buscar vas a encontrar Oasis tropicales con todo lo que necesites, agua, comida y mucho más — comenzó a explicar Este
— Luego se encuentra la Plasis. Es el Oasis más grande y casi interminable. Todo los día son una fiesta y es de día todo el año — gritó el naranja con una sonrisa en su rostro. Aunque me dí cuenta con facilidad, que esa expresión parecía pegada a él, a tiempo completo
—¿No duermen? — ¿Cómo tenían fuerza para estar celebrando todo el año?. Era algo increíble. Después de toda, el tiempo transcurría de forma distinta en este mundo. Viendo como la única noche que había pasado, solo duró un tiempo muy corto. Me parecía preocupante
— ¡Por supuesto! Dormimos tres meses — dijo como si fuera lo más natural del mundo
— Espera, ¿qué?¡Tres meses!
— Es el tiempo que dura el verano en el mundo humano. En ese tiempo, la Jóven Noche visita a Verano y juegan — me explicó Este
Pero, ¿sí el tiempo corría distinto?¿Cómo estaban seguro que eran tres meses en el mundo humano?¿A qué jugaba Verano con la Joven Noche ?. Aunque sí pensaba un poco en su personalidad, no parecía tan descabellado
— No voy a preguntar a qué. Solo — me dirigí a Este — ¿La piedra está aquí?
— ¡Por supuesto!... para conseguirla, debes ganartela — me respondió y se fue volando
—¿A dónde vas ?¿No se supone que eres mi guía?¿A qué te refieres con ganarmela? — Sinceramente, ¿por qué me pasaba esto a mí?
— Jueza — el naranja llamó mi atención y con un susurro en mi oído me dijo — Voy a bajarla
Había olvidado completamente que me tenía entre sus brazos. Me sentía un poco avergonzada y mis palabras salieron entrecortadas
— Si, claro — Apto seguido, un pitido sonó y la música se detuvo
—¡Estacionales!¿¡Se divierten!?¿¡Listos para el Juego Diario!? — miré hacia dónde venía la voz, una que me pareció reconocida.
No me asombré cuando ví a su dueña con una bikini blanco super corto. Aquella piel oscura, bien bronceada y brillante. Luciendo espectacular. El cabello rizado atado en dos coletas altas y unos lentes de Sol cuadrados, atados con una cadena fina y sencilla a su cuello
— ¡Hoy contando con una invitada especial!¡Demás y caballeros!... redoble de tambores — y allí sonaron los tambores. Un chico con la piel tan naranja como el hombre que me acompañaba, solo que no tenía ni un cabello. Hizo que me diera curiosidad por mi compañero, quién cubría su cabeza con un sombrero de paja y una pañoleta debajo — ¡La nueva jueza!... pero no sé desanimen, ella también participará. Después de todo, contamos con un premio especial. Un premio de posición temporal
Sus ojos se posaron en mi, junto con la mayoría de las personas en la playa. Las ganas de enterarme en la arena se apoderaron de mi. Una vergüenza me recorrió y me sentía totalmente fuera de lugar
— No me gusta cómo va pintando la cosa — murmuré
— ¡Estacionales! — volvió a gritar mostrando la pequeña bola amarilla y deforme — La Piedra Primordial de Verano — Ahí entendí la parte de ganarmela
— ¡Mierda! — la palabra escapó de mi boca y el de naranja, no el calvo, sino él que me había cargando, se burló de mi con una risa escándalosa
∆∆∆
— El juego de hoy, como es costumbre se echará a la suerte — comenzó a explicar Verano, después que la multitud detuvo sus gritos y vítores — La jueza tendrá oportunidad de girar la ruleta
Algunos " No " y " Uh", se escucharon y yo sin entender de que iba todo esto
— Jueza, jueza — comenzó a vítorear Verano y el DJ. Muy pronto cada uno de los que se hallaban en la playa lo repetía
— Psss, jueza — me llamó el de naranja — En cada fiesta hacemos un juego para animar el ambiente. Los juegos se eligen en la ruleta, cuando tenemos el juego, solo algunos participan. El resto son puros observadores dependiendo al juego y la dificultad. Debe intentar sacar uno difícil, entre más complicado menos participación — explicó en voz baja mientras me arrastraba a dónde Verano estaba
Pero, ¿de qué ruleta hablaba?
—¡Qué aparezca la ruleta!— gritó Verano, leyendo mis pensamientos
La arena a su lado se dividió a la mitad. Abriendo el camino para una enorme ruleta de color rojo casi de su altura, salir de ahí. Poseía dibujos de los que pensé debían ser los juegos
Quedé estática, y ahora, ¿cómo iba girar aquella cosa gigante. Sin embargo, una vez más, Verano leyó mi mente
— Solo tienes que apretar el botón — dijo señalando el enorme botón, también rojo con lucecitas amarillas y mi boca se abrió con una gran "Ah"
Otra vez los vítores comenzaron y con timidez me acerqué al monumental objeto. Toqué el botón mientras las miradas expectantes, se quedaban ansiosas. Cuando comenzó a girar, un silencio penetrante tomó lugar y cuando se detuvo, mi corazón lo hizo con él