Four Kingdoms

Juego de Verano I

Querida madre, tu hija estaba metida en problemas hasta los dientes. El poseedor de uno de los objetos más poderoso de la estación. Se decidiría con un simple juego de Buscar Objetos Perdidos.

— ¡Jugadores, un paso al frente! — Un dato curioso sobre los chicos de Verano, no todos poseían la piel naranja, algunos la tenían oscura y algunos amarillo oscuro, casi rodando un color arena. Muchos de ellos, olvidando los colores, poseían un aspecto duro. Su cuerpo se encontraba hecho de piedra moldeada para tener forma humana — Parece que nos sobra o falta uno, para dividirlos en dos bandos. Sí nadie se ofrece, tendremos que decir adiós a uno de ustedes

Se dirigió al grupo que se levantaba de pie a mi lado. Con sus trajes de baño y sus aspectos veraniegos

— Yo jugaré — el chico naranja que me había traído, se ofreció voluntario. Se quitó el sombrero y lo colocó sobre mi cabeza — Vamos jugar juntos, jueza — volvió a murmurar mientras de acercaba a mi oído — No se preocupe, estoy de su lado

¿Era raro que mi corazón reaccionara, al tono de su voz? Tal vez, solo era la sequedad de mi garganta afectandome

— Primero, necesito agua Me estoy deshidratando — dije dirigiéndome a Verano, quién sonrió

— Estamos rodeada de ella, jueza ... ¡Pol, muestra el camino! — gritó en seguida el naranja. Volvió a tomarme entre sus brazos. Esta vez, levantando como un saco de papas. Echándome sobre su hombro y corriendo hasta donde el agua comenzaba

Caí, caí y solo me hundía en lo profundo del agua. Quién no parecía tener arena o rocas para componer el suelo marino. Abrí mis ojos e intenté nadar. Mi cuerpo giró fijándome que la fosa de agua tenía un ojo en el fondo. El aire que me quedaba, se escapó ante el impacto de ver aquella cosa, moviéndose de un lado al otro. Me parecía aterrador, ridículamente aterrador.

Movía mis brazos intentando subir a la superficie, mis intentos parecían nada efectivos. Seguía siendo arrastrada hasta el fondo.

Mi pierna fue tomada y entre en pánico. El cual, me permitió darme cuenta que podía respirar perfectamente bajo el agua. Fijé mi vista en lo que me se aferraba a mi pierna.

Era Clavis, y imaginé que estaba soñando o una alucinación. No podía estar allí, no de nuevo. No cuando pensaba al fin haberme librado de él. Pero me equivocaba, el ojo se detuvo y el príncipe de la Primavera me usó como base para subir nadando hasta la superficie sin problemas. Olvidándose de mi y permitiendo que me hundiera más y más.

Realmente detestaba a ese bastardo. Sí salía de esta, era yo quien armaría un escándalo

El miedo me devoraba, el pánico me agradaría y en un segundo deje de luchar. ¿Era así como iba a morir?¿Por qué?... por pedir agua

Malditos Reyes
Maldito juego
Maldito Clavis
Maldita mí mala suerte
Malditas hadas que me trajeron tarde

Cerré mis ojos y me dejé llevar. Al final, no había nada que pudiera hacer, excepto abrir mis ojos y sujetarme con fuerza a las largas raíces provenientes de la superficie. Empezaron a jalar mi cuerpo y ví entonces, la luz de la esperanza.

Entonces la piedra de Primavera salió flotando de mis pantalones junto con el mapa. Patalee buscando la forma de atraparlos a ambos y aunque lo logré, sabía que el mapa quedaría arruinado

El ojo en el fondo regresó a su movimiento continuo y yo, me aferraba a mi salvavidas. Respirando tranquila, incluso si era bajo el agua.

°°°°
Salir se sintió como un alivio total. Mis pulmones me lo agradecieron, lo corazón latía desbocado y mi cabeza daba vueltas

— ¡No la toques! — la voz de Clavis me devolvió en sí. Su cuerpo tenso y su rostro contraído parecía que enviaría a alguien al infierno

— En el fondo ... un ojo ... había .... ¿¡Qué mierda era eso!? — me aferré a él, quién solo lucía la camisa blanca completamente empapada.

Apretó la mandíbula y algo en él no se sentía bien. Tomó mi rostro mojado con una mano, obligándome a mirarlo

— Fue mi culpa, no te comportes como una perra y hagas un escándalo innecesario de ello. Al final salvé tu vida — me enojé, me enojé como nunca en mucho tiempo

—¡Grandísimo hijo de ... !¡Por poco y no lo cuento!¡¿Hasta cuándo vas a Intentar dañarme!?— grité loca de la ira. Olvidando dónde estaba y quiénes me rodeaba.

Me levanté con dificultad, alejando su cuerpo del mío. El cual estaba peligrosamente cerca y al ponerme de pie, casi caigo al suelo de nuevo. Fui detenida por el de naranja, quien sostuvo mi espalda.

Sin tiempo para agradecerle, cogí la primera piedra en el suelo y la lancé a su dura y problemática cabeza. Esquivó como todo un profesional, la tercera y la cuarta.

— ¡Maldita loca, te salve la vida! — gritó — De dónde crees que salió de la raíz

— De tú cabeza, solo pudo haber salido de la enredadera que traes por cerebro ¡Claro que es tu culpa!¡Siempre es tú culpa!¿¡Qué tienes encontra mío!?¿¡Qué te he echo!? — perseguía al Príncipe por toda la playa, mientras él buscaba la forma de escapar de mis piedras y todo lo que encontraba para lanzarle. Desde botellas de cerveza, vasos, ramas, sillas plegables hasta latas vacías

— Muy bien ... es suficiente — fue la voz de Verano, la que nos detuvo.

Varios estacionales cayeron sobre mí y obligándome a tranquilizarme. Terminó siendo en vano

— Salgan de mi camino, ¡es una orden! — no quería decirlo de esa forma, simplemente salió y ellos la cumplieron al orden de la letra

Cada estacional de verano en la playa de hizo a un lado. Ya no observaban curiosos ni divertidos con la situación. Me dí cuenta enseguida, el enorme poder que portaba. Todos de manera masiva, se iban atravesando los manglares

— ¡Haz que se detengan y vuelvan! — me gritó Verano enojada

— Detenganse y vuelvan , ¡es una orden! — dije. Sin embargo, continuaban moviéndose — ¡No funciona!

— Tienes que decirlos más fuerte, con intensidad — gritó ella

— Detenganse, ¡detenganse y olviden mi orden!¡Me retracto!¡Olviden mi orden! — una vez más, no funcionó




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