Four Kingdoms

Juego de Verano XIII

Algunas personas tenían parejas infieles con los que lidiar. Otros tenían amigos tóxicos, deudas o adicciones. Obligándolos a caer en un agujero de problemas interminables
¿Yo que tenía? Un mundo de fantasía, lleno de gilipollas

— Otra vez vamos con la misma mierda. ¡Todos ustedes son peores que Clavis y su discurso diario!... Vamos a ver — comencé a decir - Tengo diez años de retraso para evitar una guerra de que no fui la causa, muchos menos participé. Aún así, soy la culpable de todo el mal que sucedió, sin sentido lógico alguno. Porque en sus maravillosas mentes. Señalarme con el dedo, va a ayudarlas con la frustración acumulada. Ya que, lamentablemente, no pueden descargar su ira con los verdaderos culpables, ¡sus jodidos reyes! ¡Así que no me vengan con esa mierda, porque estoy harta!¡No estoy bromeando!¡Bajen esas cuchillas, no nos molesten y vuelvan a su trabajo!

No tardó ni un segundo en cumplir el mandato. Aunque muchas se quedaron simplemente allí mirándome

— ¿Por qué deberíamos escucharte? — dijo una y comprendí, que la orden no había funcionado. Haciendo que me sintiera aliviada. Aunque no dudé en amenazarlos con ella. Por muy hipócrita que me hiciera sonar y lo mucho que había repetido no volver a utilizarla

¿Pueden juzgarme? El poder eres tentación, especialmente cuando es tan útil.

— ¿Prefieren qué se los ordene?Puedo obligarlos fácilmente — vi algunos de ellos temblar y muchos dudar. No esperé recibir una latigazo en el trasero de una de las raíces de Clavis — ¡Oye! — grité. Pero al ver sus dientes apretados y aquellos ojos grises lanzarme una advertencia silenciosa. Supe que debía tener mucho cuidado con lo próximo que hiciera

— ¡Es mentira!¡No lo hará!¡Los jueces no usan las órdenes tan fácilmente!

Oh yo si lo hacía. Solo necesitaba un maldito manual de uso. Ya que a veces salía sin mí control

— Pruebame — le advertí. Siempre con mis ojos sutilmente comprobando que Clavis no se cabreara y me lanzará a la arena caliente.

Escuché un chasquido de lengua y un montón de rostros enojadas darse la vuelta volviendo a lo suyo. Después de eso suspiré aliviada. Había evitado un conflicto, de manera poco ortodoxa, pero funcionó

El hada del hacha en cambio no se movió. Sostuvo su arma sin retroceder un centímetro. Hasta que habló, más en su voz, no sentí una pizca de dolor

— Ahora estamos en tregua. Cuando vuelvan a no ponerse de acuerdo. Una nueva guerra estallara y como de costumbre, las hadas seremos las primeras en la línea de batalla. Mensajeras, enfermeras lo que se les ocurra. No somos como otros estacionales. Vivimos más tiempo, morimos más rápido y por cada una de nosotras caídas. Dos más nacen. Estamos obligados a servir. Estamos obligadas a bajar la cabeza y continuar con nuestro deber. ¿Qué crees que sucederá cuando te vayas de este mundo?

— Lo mejor ez (es) que zierrez (cierres) la boca — soltó Monarca con asco

— Vamos, está situación se ha puesto un poco depresiva. ¿Qué tal si solo nos vamos? — dijo Pol y la curiosidad comenzaba a golpearme.

— ¿Puedes explicármelo?

— ¡Aquí vamos con tus estúpidas preguntas!¡Después de irte, no tendrás nada que ver con este mundo!¡Déjalo estar!

— ¡Primavera inició la últimas guerras, así que has silencio! — vociferó el hada

— ¿Cómo te atreves a...?

— Clavis — lo interumpí — Quiero escuchar. Solo por está vez, haz silencio — Se que mi repuesta no fue de su agrado. Fue quizás el tono de mi voz o simplemente la forma en la que aprendí a imponerme ante él. Qué lo obligó a no contradecirme, por primera vez en mucho tiempo. — Me dijeron que llegaría un nuevo juez. Por eso hago está búsqueda.

— Claro, debe ser así. Pero no hay posibilidades de que esa en el momento exacto que te vayas. Puede tomar horas, días, meses, años... siglos. A ellos no les importa, fingen que sí, pero no es cierto. — hizo silencio. Luego volvió a hablar — ¿Sabes que las cuatro piedras son propiedad del juez y ellos, simplemente la tomaron del último para su propia codicia?

— ¡Intentaron robar las piedras!¡Si vas a hablar, dila la auténtica verdad!¿Cómo te atreves a llenar sus oídos con tus inmundas falacias?

— ¿Mis falacias?¿¡No fue tu madre quién le lavó la cabeza a tu padre?¿No naciste tú del tabú?¿No tuvieron que matarlo por su corrupción?¿Y el anterior a ella no murió por el mismo error?¿Quién nos asegura qué el próximo juez no será igual? — sabía que el Príncipe explotaría. Mis palabras fueron más rápidas

— Entiendo tu dolor, pero nada te asegura que no podría volverme corrupta.

— Luces diferente... jueza — soltó mi título con tanta desgana que me erizó le piel — Eres la única lo suficientemente lista, para hacer todo por no quedarte en este manicomio.

No dijo más, movió sus alas de vuelta con las suyas. Dejando mi cabeza llena de pensamientos.

Dos jueces antes de mi habían muerto. Nada me aseguraba que yo no fuera la siguiente. Lo más difícil de aceptar, es que a diferencia lo que Clavis creía, no era tan estúpida. Y allí, en ese instante, comprendí toda esta maldita historia de pies a cabeza. Incluso, el comportamiento toxico de Clavis, tuvo su gota de lógica

— Estamos perdiendo tiempo. Volvamos a lo nuestro.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.