Four Kingdoms

Juego de Verano XIV

Los cráteres se hacían más grandes a cada paso formando un río fracturado en más caminos más delgados de lava caliente. Los ojos de Pol no tardaron en abrirse como platos, grande y expresivos.

— No — murmuró consternado —¿Cómo es posible?

—¿Qué sucede? — intenté preguntar —¿A dónde vas? — el chico parecía totalmente fuera de sí. No me escuchaba, comenzó a caminar hacia una de las ramificaciones del caliente río y se arrodilló en la orilla sin decir una palabra.

— ¿Qué hazes niño de verano? — preguntó Monarca marcando su "z" con fuerza en la palabra. No me había dado cuenta lo mucho que al al escucharla, el sonido escapaba como el serpenteo de una serpiente.

— Jueza — me llamó en susurro — Acerquese — Monarca — da media vuelta y busca a las hadas, diles que hay un perdido. ¡Apresurate antes que eclosionen!.

¿Eclocioanar?¡Eclosionar!
Justo en ese instante recordé la explicación de Pol sobre los niños de verano y su capacidad de nacer en volcanes

— Clavis, muévete hacia allí.

— Es muy peligroso — soltó sin siquiera escucharme.

— No es peligroso, es hermoso. — escuchar a Pol refunfuñar me pareció adorable.

— Solo será un momento, no tiene que ser tan cerca. Solo lo suficientemente para verlos

— ¡Santo Sol! — gritó el chico naranja eufórico —¡Van a nacer!

—¡Clavis! — grité y el decidió obedecer.

Los huevos, dos de ellos, eran tan grandes como los de un avestruz, dorados con manchas de otros colores. Flotaban en la lava en una especie de red rojizas que los ataba a una roca. Una de ellos, en un segundo, se fracturó asustandome un poco porque al hacerlo una burbuja saliente del río explotó cerca de ellos

—¡Oh!¿No son peligrosas?

— No, todo lo contrario. Ese calor las ayuda.

—¡Van a salir! — exclamé eufórica viendo como uno de estos comenzaba a quebrarse en una línea imperfecta y desordenada hasta ver una mano pequeña hacerse paso hasta salir.

—¡Tenemos que sacarlo!¡Tenemos que sacarla de allí! — Pol chilenas enojada, parecía ser necesario sacar los huevos.

— Acabas de decir

— La lava los ayuda a eclosionar, una vez que comienzan a romper el huevo debemos sacarlas a la arena.

—¿Por qué no lo dijiste antes?¡Tenemos que hacer algo!¡Clavis! — el chico de Primavera me observó en silencio, levantó una ceja y negó con la cabeza — Mis raíces se calcinarán en segundos.

— Pero, las hadas de verano

— Lo acabas de decir. Son de Verano, cada estacional está diseñado genéticamente para sobrevivir en su estación. Su cuerpo puede aguantar el calor, yo no. — sentenció sin darme otro motivo para refutar.

— Pues bajarme, dame una rama. Tenemos que hacer algo.

— Esperar el regreso de Monarca, eso es todo. — Clavis cruzó los brazos sobre su pecho y negándose a moverse, incluso me alejó aún tendida en el aire de la zona donde estaban los huevos.

— Se está tardando demasiado. Voy a ir

Pol no lo pensó mucho al decir aquello. Corrió hasta allí y de un brinco, cayó sobre una roca muy poco segura.

— No, espera un segundo. Es peligroso — intenté detenerlo mientras pataleaba en el aire sin poder hacer mucho excepto chillar de frustración ante la poca cooperación de Clavis.

Otro salto y sentí mi corazón dar un brinco.

— Maldita sea. Puedes siquiera enredar una raíz alrededor de su cintura por seguridad. Por favor, Clavis, está intentando rescatar a los suyos — Más de lo que alguna vez haz echo, quise decirle pero lo omití. Hacerlo enojar no era el camino correcto para presionarlo.

Dudaba que nuestro querido príncipe de hubiese lanzado a un peligro inminente por alguien a parte de su mismo.

Entrecerró sus ojos, chasqueó la lengua y cuando creí comenzaríamos a discutir, levantó su brazo derecho. En segundos la piel humana desapareció volviéndose verde. Creció y creció como todo un árbol. Tomando a Pol por la cintura lo levantó hasta colocarlo en el lado contrario del río. Quién sin perder tiempo se dispuso a ir al sitio donde los huevos pendían de un hilo.

El brazo de Clavis continuaba colgando invitando un puente. Un quejido de dolor escapó de su boca, obligándolo a retroceder en el momento en que una burbuja de lava explotó y gotas cayeron sobre sobre él

—¡Clavis! — grité al ver el lado afectado vuelto a ser normal arder en un fuego azul, pero solo unos segundos antes de simplemente apagarse.

— ¡Los tengo! — chilló Pol del otro lado del río.

—¡Jueza! — Monarca acompañó el grito de victoria con las hadas tras de ella revoloteando a una velocidad increíble




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.