Monarca tomó a Pol por los brazos quién aún con las hadas rodeándolo se negó a soltar los dos huevos.
— Ahora, son mis hijos. Yo los encontré y soy responsable de ellos — afirmó el chico naranja con tanta convicción que me dejó helada.
— Pol, no creo que sea buena idea
— No es una idea, es una realidad. Mi madre me encontró en las mismas condiciones y cuidó de mi hasta la actualidad. Es mi deber, eso dicta la ley
—¡Tonterías! — gritó la líder de las hadas sacudiendo aquel esponjoso cabello.
—¡Oh Dios Santo! — fue lo único que pude decir al ver las dos criaturas feas y arrugadas que rompían el cascarón mostrando sus cabecitas a las personas que gritaban sobre su destino.
Clavis arrugó el rostro con desprecio
— Los niños de Primavera no parecen pasas secas. ¿Normalmente se ven así?. Que desagradable.
—¿¡Cómo te atreves!? — volvió a exclamar el hada
—¡Retractate! — grité yo señalandolo con el dedo — Todos los niños son hermosos.
— ¿Crees que eso es hermoso? — Pol le dedicó una mala mirada a su comentario y apretó a los retoños aún con pedazos de cascarón encima sobre su pecho.
— Necesitamos limpiarlos y dedicarles una familia adecuada. ¿Usted que tiene para brindarles? — inquirió el hada
— Amor y la aventura de sus vidas — Soltó el con una sonrisa tan radiante como el sol.
Quería apoyarlo, pero la realidad era más pesada de lo que debería.
— Pol — sus ojos se centraron en mi con un poco de esperanza y se me partió el corazón ser yo quien se las destruyera — ¿Estás seguro al cien por ciento que quieres ser padre? He escuchado que la paternidad es bastante dura, especialmente para los primerizos. Sé que te sientes responsables por ellos, pero... Clavis, ¿puedes acercarme un poco? - milagrosamente mi pedido fue escuchado. — No puedes traerlos contigo, acaban de nacer y venir con nosotros podría hacerles daño. Solo pensarlo es irracional de por sí.
— No lo entiendes, jueza. Los niños son asignados después de su nacimiento. Es una apuesta vacía saber sí sus cuidadores serán buenos o malos padre. Pero la ley dicta que si encuentras un huevo debes cuidad de él incluso después de su nacimiento y es lo que haré.
No parecía existir modo de convencerlo y el hada lucía a punto de perder la paciencia
— Una ley estúpida e irresponsable. No eres apto para cuidar un niño, mucho menos dos.
— Eso usted no lo sabe — le respondí
—¿Acaso lo sabe usted, jueza?
— No. Verá, no conozco a Pol desde hace mucho. La versión de él que conocí es bastante confiable y si bien pudo haber sido una actuación. Creo que muy pocas personas se arriesgaría a acabar muertos por dos bebés desconocidos. Eso tiene que anotar puntos, ¿no cree?
— No lo creo. No es apto — repitió
—¿Y que debo poseer para ser apto según usted? — preguntó Pol con un tono molesto
El hada farfulló algunas incoherencias y las que la acompañaban le deban la razón sin entender la mitad de lo que decía.
— Estamos perdiendo tiempo — Clavis apretó el puente de su nariz y ví a Monarca asentir dándole la razón. — No puede venir con nosotros si traer a esas cosas.
— ¡No son cosas son mis hijos! — listo para comenzar una disputa con Clavis, me dispuse a hacer mi trabajo, mediar
— Lamentablemente, le doy ala razón a Clavis. Perdemos tiempo y no puedes venir con nosotros si insistes en ser padre.
— Pero — protestó
— Hagamos algo — me giré hacia el hada — Que tal si permiten a Pol ser padre y asigna a una de sus hadas que lo vigile o lo acompañe — como quiera llamarlo— durante un período de tiempo. Pol podrá decidir si está preparado para enfrentarse a un reto tan grande y ustedes si es adecuado para el puesto. Sí no puede probarlo, llevan el caso ante su reina y que ella decida.
La sonrisa de Pol se extendió por su rostro — Me gusta esa idea
— Al final, recaes tu desición final sobre tus reyes.
— Oh, estás equivocada en algo. Son "tus" reyes. ¿Olvidaste?, soy humana, no pertenezco a tu mundo y ellos no pueden darme órdenes. También está la posibilidad de plantearles vuestro caso al próximo juez que tomé mi lugar. ¿Eso te parece mejor?
— No, aún así — levantó su mentón y el tono de desdén que utilizó no me gusto - Tu decisión será respetada, jueza.
— Maravilloso — Pol me observó y luego a las dos criaturas que parecían dormidas en sus brazos.
— Una cosa más. ¿No deberían de gritar? — Todos me dedicaron miradas curiosas sin entender el significado de mi pregunta — Es que los niños humanos deben llorar cuando nacen, es... necesario. — sin repuestas, así que dije — Olvidenlo.
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—¿Cómo encontraremoz (encontraremos) el pozo entonces, jueza?. El chico era nuestro guía en ezta ezpedizión (esta expedición).
A regañadientes nos despedimos de Pol. Parecía desesperado por seguir con nosotros. Le advertí, no viajes con niños y aceptó bajo protestas.
— Tenemos en mapa — le recordé
Si el mapa que casi había pedido en el lago de la Plasis. Y rezaba, no continuara mojado.
Tomé la hoja entre mis manos y pensé en el sitio tal como en la biblioteca.
— El mapa no nos sirve para llegar a un sitio, solo nos muestra un lugar específico — golpeé mi cabeza.
Era cierto y eso significaba que estábamos en problemas.
Deseé maldecime a mi misma, sabíamos que le pozo estaba relativamente cerca, a unos pasos de nuestras posición. El problema redicaba en el último objeto.
¿Cómo llegaríamos al Palacio de las Constelaciones?.