Pues ahí estaba yo, estilo buscador de tesoros profesional. En vez de un pico, tenía entre mis dedos un cristal básicamente más grande que mi mano, tibio e incómodo por su superficie lejos de ser lisa, golpeando la superficie de una pared de cristal con más aspecto de diamante precioso o hielo de alguna cueva en la Antártida. Buscando la forma correcta de lograr a dos víctimas de la maldita cueva donde se suponía Clavis y yo romperíamos el vínculo creado accidentalmente por un mal consejo y con suerte, encontraríamos el otro objeto pedido por Verano en este maldito juego.
Así que volviendo a mi tarea en el momento, mis dos nuevos amigos estacionales poseían, gracias a mí, los brazos y medio cuerpo afuera. Sus rostro, bueno eso ya era otra cosa. Tenía miedo de darles donde no debía y que ocurriera un terrible accidente.
Ya encontrándome cansada y preocupada porque mi versión psicópata apareciera, aún peor, Clavis ya estuviera como ellos.
— Ra... pi... do — gesticuló con dificultad él que podía hablar y eso que en cualquier momento, aquello se volvería difícil. Su labios poseían, desde algunos segundos, un tono de azul peligroso y yo, simplemente no me había dado cuenta.
Pegué un grito cuando los ví, así que no me quedó de otra que dejar los pies de su compañera en los que llevaba más de unos minutos y centrarme en el área de su rostro.
Cerré mis ojos y rezé, no mas problemas, por favor.
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— ¡Por Verano y los Cuatro Vientos!¡Ya no sentía mi trasero! — chilló la chica
— Ni que lo digas. Mi pobre boca — se lamentó el chico al tocar y me daba vergüenza si quiera preguntar, si le dolía mucho.
— Gracias, gracias. Señora, jueza muchas gracias. Nos retiramos del juego se lo prometo.
— ¿Cómo? — pregunté a la chica
— Creo, no nos reconoce — murmuró el chico al oído de su compañera, quién lejos de enojarse estiró su mano y se presentó como quizás, la persona más normal que había conocido en este mundo — Soy Tem y él —dijo señalando al otro estacional — es Dou. Somos miembros del equipo rival que compite por la piedra
Tuve un vago recuerdo del instante en la Plasis en que Verano nombró a los otros estacionales de su estación.
— No se inmute o moleste. Es casi imposible que ganemos, ahora. Así que lo mejor será retirarnos
—¿Eso que significa? — pregunté con duda.
— Hemos sido clonados por el Pozo. Solo espero, el resto se dé cuenta que no somos los verdaderos — no tenía idea de qué Tem, la chica, hablaba
— Ese es el problema, no se darán cuenta. Por tanto, esos bastardos causarán muchos desastres y luego, romperán el grupo. Las posibilidades son muy pocas.
— Y eso que tuvimos cuidado de no discutir aquí o...
— Disculpen — Interrumpí a Tem — ¿Sí saben que soy nueva en este mundo y no entiendo la mitad de lo que ocurre aquí, verdad? — los dos se miraron entre sí como dos niños cómplices y comenzaron a reír.
— El pozo del Sol, el pozo de las Promesas, el pozo del Reflejo y el Pozo de las Sombras. Todo son títulos vacíos que cada estación le otorga al mismo agujero Infernal. Este sitio — explicó Dou
— Básicamente este sitio le gusta atrapar parejas, duetos o simplemente compañeros siempre en grupo de dos. Toma de forma física, pero su personalidad es algo así como un reflejo, una sombra o una penalidad distinta — continúo Tem
— Luego, para lograr escapar del Pozo, deben encerrar en él, al original. De esa forma salen allá afuera y viven en tu lugar.
— ¡Santo Cielos! ¡Es como un gemelo malvado creado de cristales!— exclamé sorprendida — ¿Los de ustedes lograron atraparlos y escapar?¿Qué sucederá apartir de ahora?
— Bueno — comenzó a decir Dou — Sí nuestros compañeros se dan cuenta del cambio, los destruirán. Pero, no creo que lo hallan hecho.
—¿Por qué? — pregunté sin comprender
— Al ser destruidos, los originales quedan libres. Cómo continuábamos en la pared y cada vez nos hundíamos más, ni siquiera deben hacerse percatado — soltó divertida Tem.
—¿Cómo puede ser así?
— Oh, eso es porque apenas nos conocen. Nos unimos por conveniencia, ya sabe por orden de la Verano. Solo Tem y yo somos cercanos. Y ahora que lo pienso — dijo antes de hacer una pausa y mirar a la chica — Esa pueda ser la razón por la que nos atraparon.
Asentí al comprender, principalmente al observar cómo se tomaban las manos entre miradas dulces.
— Es muy bonito, pero, ¡Clavis y yo no somos tan cercanos! Su versión quejosa intentó hacerme daño y una versión pervertida y obsesiva mía lo tiene retenido. ¡Lo peor es que no tengo idea cómo voy a liberarlo!¡Además!¡Este sitio copió a sus abejas! ¿No se supone solo crea versiones de parejas?.
— Lo siento, jueza. No tengo idea como sucedió semejante cosa. Y por Clavis, ¿se refiere al Príncipe de la Primavera?— asentí con pesar — ¿Y su clon? El del Príncipe. Una versión suya en sí, podría ser peligrosa, ahora la de su compañero — torció Dou el gesto con dolor —No quiero ni imaginarlo
— Ah, ya está muerto — le dije restandole importancia
— ¿Usted?— preguntó Tem y yo solo negué con la cabeza.
— Las abejas me salvaron trasero antes de multiplicarse. Y por favor, dejen de llamarme usted. Me llamo Bridgette.
Dou guardó un minuto de incómodo silencio antes de hablar
— ¿Las abejas eran suyas? — volví a negar
-—Son de él, de Clavis — no quise agregar o recordar la carrerita que debí echarme para huir de ellas.
— Jueza — dijo Tem
— Bridgette — le corregí
— Es que — Dou quería decir algo, era obvio. Aparentemente, no se mostraba como un tema a ser tocado y cuando lo hizo, no entendí el punto — ¿Por qué no intentó salvarse a sí mismo y luego a usted? Eso sería lo más lógico. En cambio, quedó indefenso para priorizar su seguridad.
No había necesidad de pensamientos complicados, ni las ideas que centraba la cabeza de ellos dos como mariposas en un romance juvenil