Four Kingdoms

El pozo V

Me tardé unos segundos contarles la situación. Parecían agradables, pero continuaban siendo un enemigo momentáneo en el que su amabilidad y respeto, bien podrían ser ficticias.

— Estamos unidos, enlazados, vinculados — solté con visible incomodidad — Lo que hacen los jueces al compartir... — no tenía idea cómo explicarlo y no recordaba muy bien como Clavis lo había dicho, solo los gritos al darse cuenta de su situación con respecto a nosotros

— ¡Oh! — exclamaron al mismo tiempo

—¡Es un honor para un estacional servir a la jueza de esa forma!¿Por qué iba a querer separarse de usted? — preguntó Dou

—Tal vez porque no fue algo que eligió por decisión propia — y así comencé, una vez más, la tediosa historia trás mi primer paso en el Jardín Eterno.

— Personalmente, nunca he tenido problemas con las hadas. Aunque, creo, deberían andar con un manual de instrucciones porque son realmente complicadas

— Yo preferiría una señal de Advertencia: Cuidado, hada mentalmente descarriada. Absténgase de escucharla — reí ante mi propia broma aunque ninguno de los dos estacionales me acompañaron, por lo que la situación se tornó incómoda.

— Entonces, ¿cómo vamos a salir de aquí?— preguntó Tem

— Yo no puedo largarme sin Clavis. Pero con mi versión pervertida dando vueltas, mi única opción es encontrar a Monarca.

— ¿Se refiere a la osa otoñal? — preguntó Dou y asentí —¿Ella también cuenta con un clon de hielo?

— No me parece

—¿Dónde fue la última vez que la vió?

— Se quedó dormida en la entrada.

— ¿¡Dormida!? — exclamaron al mismo tiempo. Me encogí de hombros, parecía algo difícil de explicar porque realmente no tenía una explicación lógica que dar.

— ¿Sí está dormida cómo va a despertarla? Igual cabe la posiblidad de que no sea útil en su estado. Puede que tenga algo que ver con su estación — concluyó Tem, luego miró a Dou con complicidad, para simplemente decirme

— Vamos a ayudarla, jueza. Es lo menos que podemos hacer por usted

— Si hay algo más, llamarme por mi nombre. ¡Nadie en este bendito mundo lo hace! —y justo ahí, los dos estacionales de verano rieron ante mi dramático enojo.

∆∆∆

Tem era alta, una cabeza más alta que yo. Su cabello caía hasta su trasero y mantenía un pañuelo atado sobre él. Una falda larga floreada y un top a juego sobre la piel de piedra, cosa que no dejaba de hacerla ver cómo alguna modelo con lo esbelta que eran sus piernas.

Dou se veía como su contraparte. Bajito y rechoncho, pero no del tipo que parece amigable, no. Tenía unas vibras de carácter fuerte y una voz gruesa. Su piel era un tono más claro que el de Tem.

Ambos caminaba delante a pasos seguros y constantes. Veía el reflejo de mi cuerpo en los cristales más grandes y me aterraba lo que veía. Mis brazos tenían algunos cortes, mi rostro demacrado y cansado, por no describir mi cabello o mi ropa. Estaba cansada, sí. Quería volver a casa, también. Éste viaje se había extendido mucho. Lo peor, ni siquiera era consciente cuanto tiempo había pasado y el hambre y la sed ya volvía a molestarme.

Tenía una fruta de la Mentira en el bolso pero si me alimentaba con ella no tendría que entregarle a Verano. Se supone, me hallaba atrapada en un pozo, pero, ¿dónde estaba el agua que debía dar?

Demasiadas preguntas se acumulaban con mis miedos. Principalmente, me había vuelto demasiado dependiente a Clavis y ahora, era incapaz de saber cómo iba a continuar si no podía salvarlo, aún peor, ¿cómo diablos lo salvaría?

— ¿Qué sucede, jueza? — preguntó Dou

— Tengo sed — le confesé

— Oh, eso no tiene ningún problema — exclamó Tem, giró en su lugar y se dispuso a buscar algo en el suelo. Caminó hacia una pila de cristales y extrajo uno azul similar al que la había atrapado

—¿Qué vas a hacer con ese cristal? — le pregunté, ella sonrió y rompió el cristal, el líquido que salió de él me recordó al que quedó en el suelo junto a los restos del Clavis falso

— No me digas que eso es...

— Agua. Están llenos de agua — confirmó Tem

— Señora jueza. ¿Se le olvida que esto es un pozo? Los pozos de encuentran repletos de agua — añadió Dou y por un segundo la bombillita en mi cabeza se iluminó

— Los clones están echos de cristales. Los cristales están echos de agua. ¿Y sí los clones no son versiones de tu personalidad sino el reflejo en el agua?. Eso tendría sentido — Dou y Tem no parecían comprenderlo, por no decir que me miraban como si me hubiese salido un tercer ojo en el rostro — Mejor olvidenlo — tomé el cristal en mi mano y pregunté —¿Cómo se bebe esto?




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