Alex en bucle
La habitación era blanca. Sin puertas, sin ventanas. Un cubo perfecto, iluminado desde un punto que no existía. Alex estaba sentado sobre el suelo liso, con las piernas cruzadas y la espalda recta como si esperara un veredicto. No sabía cuánto tiempo llevaba allí. Quizá horas, quizá años.
En frente, sentado igual que él, había otro Alex.
—¿Te acordás del ascenso? —preguntó el doble, sin levantar la voz.
—Sí. Lo rechacé.
—No. Aceptaste.
—¿De qué línea sos?
El otro sonrió con los labios apenas. —De la que no se salvó.
El Alex original respiró hondo. No era la primera vez que tenía esta conversación. —¿Qué querés?
—Quiero entender. ¿Qué pensaste que ibas a cambiar con ese gesto heroico? —La voz se volvía más punzante con cada sílaba—. ¿Querías redimirte? ¿Salvar a alguien? ¿Hacerle creer a Ava que no eras tan cobarde?
El silencio se alargó como una cuerda tensa.
—No lo hice por ella —dijo finalmente.
—Mentira —respondió el doble, sin emoción.
Un zumbido recorrió la sala. Por un instante, el cubo vibró, como si otra realidad empujara contra las paredes. Una imagen fugaz se dibujó en el aire: Alex arrodillado ante una versión moribunda de Marcus, entregándole un fragmento. Un símbolo fractal girando sobre su palma.
El otro Alex lo miró con dureza. —En mi línea, me quedé. No di ese paso. Y sobreviví. ¿Sabés qué pasó? Ava murió. Marcus se volvió parte del Patrón. Y yo... yo ascendí. Me dieron todo. Y fue un infierno.
Alex no apartó la mirada. —Entonces por eso estás acá.
—Estoy acá porque no quiero ser vos. Pero tampoco quiero que sigas sin entender por qué hacés lo que hacés.
La luz parpadeó. La figura del otro Alex comenzó a deshacerse, como un holograma mal codificado. Solo quedaban los ojos.
—No te redimís por decir que no. Te redimís cuando el sí te cuesta todo.
La sala explotó en oscuridad. Cuando Alex volvió a abrir los ojos, estaba solo, en una estación olvidada de Nova Aether. En la pared, un grafiti: “El ciclo sangra por dentro”. Y su pulsera brillaba con una frecuencia que no conocía.
En algún lado, Ava estaba en ruinas.
Y Alex, ahora, sabía a dónde ir.
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Editado: 20.12.2025