Fractures

Capítulo 4: Cena familiar

- ¡Kookie, ven a comer! - la voz de su hermano se escuchó resonar desde el primer piso. Soltó un suspiro y dejó su celular cargando sobre la mesita de noche.

Se dispuso a bajar los escalones con desganó, dio un último suspiro y se dijo a sí mismo que debía sonreír y fingir estar en la grandiosa familia que su madre decía tener frente a su padre. Odiaba las cenas, realmente lo hacía.

Cuando estuvo frente a la cocina apretó con fuerza sus puños y se dispuso a entrar, se sentó en uno de los banquillos y vio a su madre servirles, a él un poco menos que todos. No dijo nada al respecto.

-Dime Jungkook, ¿qué tal te ha ido en el instituto?

Y tal como solía pasar cuando se reunían a comer con su padre -lo cual no era muy seguido debido a sus constantes viajes de trabajo-, él preguntaba por su día en un intento de matar el silencio.

Le dedicó una pequeña sonrisa, su labio dolió un poco ante ello. No obstante, festejó el poder del maquillaje que había sido capaz de tapar sus moretones.

 

-Me ha ido muy bien papá, ha sido un día único.

Sintió su corazón dar un salto de alegría al recordar los mensajes del chico que le había confundido con su hermano, ese que había decidido seguir en contacto con él a pesar de saber la verdad.

Aunque tal y como solía suceder siempre, su alegría no duró mucho.

-Cariño, yo ya no puedo más con Jungkook, este niño ya ha dañado otro celular. ¡Ya van tres! -exclamó dejando muy en claro su disgusto, tan solo pudo bajar la mirada al sentir la mirada de disgusto que le dedicó su madre. Él siempre la decepcionaba. – Y lo peor de todo es que tu y Jinie siempre le consienten, por eso no saben valorar sus cosas.

El menor apretó el agarre sobre sus cubiertos, de pronto había perdido el apetito. Deseaba poder marcharse de una vez por todas, sabían muy bien cuando no era bienvenido.

-Mamá, Jungkook no puede estar incomunicado. ¿Qué haríamos en caso de emergencia? - intentó hacerla razonar, como era costumbre. Falló.

-Eso sería su culpa, nadie le manda a dañar su celular.

Tragó grueso y finalmente se atrevió a ponerse en pie.

-Jungkook – le llamó su hermano, su mirada mostraba cierta ansiedad, sabía muy bien que el rubio quería ayudarlo, siempre intentaba hacerlo. Pero, eso no tenía sentido, ella siempre encontraría un error en él.

-Me retiro, he perdido el apetito y tengo tarea que hacer – les dedicó una pequeña sonrisa.

La mujer soltó un gruñido al verlo alejarse, aunque como siempre, no esperó que estuviera lo suficiente lejos para hablar.

-Este niño nunca puede hacer nada bien, ni siquiera acompañarnos puede hacer. ¿Tarea? - la escuchó reír, sintió su corazón doler. - Si fuera al menos un poco parecido a nuestro lindo Jin no se le acumularía tanto.

Cierto, él siempre la decepcionaría.

El menor se apresuró a correr escalones arriba, sin voltear a ver atrás.

El rubio mordió con fuerza su labio interior y se dijo a sí mismo que debía guardar silencio.

 

-Sigamos comiendo, mamá.

 

***

-Kookie, ¿por qué la cara larga?

El menor se mantuvo en silencio, a Yoon Gi no se le podía mentir, él siempre descubría cuando estaba mal, razón por la cual era mejor no decir mucho o dirigirle la mirada ya que su tono de voz o sus expresiones le hacían un libro abierto ante él.

-Kookie, ¿nuevamente tu madre ha dicho algo?

Su cuerpo se tensó.

Le escuchó bufar, y cuando volteó a verlo pudo ver una mirada indignada y triste en sus ojos.

- ¿Hyung?

-Cualquier cosa que ella haya dicho es mentira, eres un chico asombroso, eres muy inteligente y talentoso.

Las mejillas del castaño se colorearon.

-Gracias hyung.

Su celular sonó, de inmediato una pequeña sonrisa se posó en sus labios.

 

Tae:

<< ¡Buenos días bebé! 😘 >>

 

Hizo una mueca, ¿en serio ese era su apodo?

 

Bebé:

<<Yo no soy un bebé😒>>

 

 

 

- ¿Y a ti qué es lo que tanto te hace reír? - pregunta el de cabello platino, viendo a su amigo peli-naranja sonreír cual idiota mientras observaba el celular.

-Estoy hablando con mi nuevo amigo – le dijo con una mirada alegre, se notaba que ese dichoso amigo le hacia feliz y a su vez, le salvaba de tragarse un minuto más de su querido “Seok Jin”.

- ¿Es tú amigo virtual? - preguntó enarcando una ceja. Era cierto que le alegrase invirtiese en su tiempo en algo más productivo que seguir a lo lejos a su amor no correspondido. - ¿Qué tanto sabes de él?

- ¡Tiene 16 años! ¿No te parece tierno?

 

El de cabello platino le vio con sorpresa. ¿Podría acaso ser eso cierto?




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