Por si no se han dado cuenta, yo les digo.
No celebro la navidad. No es cuestión de religión o sentimientos en contra de estas fechas.
Es simple, estoy solo...
La navidad se celebra con familia o amigos. Cena, conversaciones, juegos, diversión, en algunas familias, peleas.
Sin embargo, en este caso. Soy solo yo en mi hogar, rodeado de cosas materiales que no me hablaran, pido comida para llevar, me encierro en mi burbuja.
Es lo habitual, no es que no lo quiera celebrar, de hecho, hace algunos años atras lo celebre con una amiga, la quería mucho, al parecer ella tambien lo hacía, demasiado diría yo. Se mezclaron las cosas y termino mal.
Lo celebre con su hijo, su madre, su tía, sobrina y su novio.
Me incluyo pensando que estaría muy solo en estas fechas.
La verdad estaba muy acostumbrado a vivir solo, no necesitaba sentirme querido, ni mucho menos llamar la atención. La tranquilidad que conseguí alejandome de todos fue el mismo castigo que tuve que recibir.
Soledad...
No me mal entiendan, adoro mi soledad.
Pero entiendes que necesitas a alguien cuando lloras al ver una familia normal pasear, tener una rutina, salir todos los domingos sin excusa a algun lado, pelear por cualquier cosa. Son cosas que deseaba y envidiaba en ese entonces.
Claro que yo, en mi intrinseca forma de ser no podría obtenerlo, así que aprendí a verlo y disfrutarlo.
Llegara un punto que me fastidié todo esto y lo hizo en su momento. La ventaja fue que pude separarme sin llegar a sentir nada, sin embargo, en consecuencia destrui una familia.
No me culpo si les soy sincero, estuve al margen el tiempo necesario, no todo es perfecto, estuve ahi para verlo, como tambien estuve cuando se arreglaron.
Quedaron cicatrices muy grandes, el niño en verdad me adoraba, pero no puedo quedarme, no en una familia que no es mi familia.
Desde ese entonces vivo esperando poder algun dia nuevamente celebrar navidad.
Con mi familia, con mi esposa, probablemente con sus padres, quiza si me obliga, con los míos.
No es que no quiera celebrar esta festividad, queridos lectores.
La verdad, es que no tengo con quien celebrarlo...
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- Amor, apurate ya se nos hace tarde.
Decía mientras se seguía maquillando, recien empezo.
- Ya voy.
Suena de un Alexander en boxer y recién levantado.
Al parecer olvido que hoy es una fecha importante.
- ¿A donde vamos?- Pregunta alex- no se suponía que hoy podría descansar.
Aun en boxer se acurruca aun mas en la cama sin siquiera tener la idea de levantarse.
- Te dije que hoy es la cena de navidad en mi casa - algo furiosa dice- nunca prestas atención, solo quieres hacer lo que se te da la gana.
Se levanta, le quita las cobijas y se postra encima de él.
Continua hablando Jazmin encima de el.
- Mas te vale irte arreglando, no te lo voy a decir una tercera vez.
Mientras esta sentada encima de el haciendo peso.
El pobre, sin mas que decir o poner objeción, se levantó.
Al fin, se fue arreglar, algo intrigado pensando que se celebra le pregunta.
- ¿Que se celebra?
Al parecer aún seguía dormido, Jazmin en sus últimos cartuchos de paciencia le vuelve a repetir.
- La puta cena navideña que teniamos que estar el año pasado que tu mismo dijiste que querias ir, pero al señor como no para bola se le tuvo que realizar nuevamente este año. ¿Ok amor?
Algo asustado Alexander, se dió cuenta que ya había metido la pata una vez. Y al parecer este es para remediarlo. Espero que no se haya olvidado nada que tuviese que compar.
- Alexander, ¿Compraste el vino y los regalos?- Pregunto Jazmin - recuerda que esa era tu única misión.
Alexander solo cerro los ojos y penso.
"Ya la cague". Ya la cago.
El silencio de esos segundos, con la risita nerviosa que sono mientras decia que sí hizo que dudara su novia en ese instante.
- Tranquila, todo esta apartado.
En la tienda pensó.
Ella mas tranquila le dice.
- Que bueno que por lo menos una tarea la hayas hecho, una estrellita para ti.
Partiendo de la casa le dijo la verdad.
- Amor, que crees. No compre nada, pero se donde comprar todo y ya esta pensado.
Con los ojos brillosos la miro con una sonrisa de perdón, ella negando con la cabeza, le dijo.
- Te conozco- saca de la entrada de la casa varios regalos- Me alegra haber comprado yo misma los regalos, te devuelvo tu tarjeta. Gaste en un regalo muy caro para mi, en el camino te cuento que compraste.
Con algo de alivio y preocupación por parte del novio partieron a la casa de sus suegros.
Al parecer, en esta ocasión si pudo ir. No paso mucho de eso.
Claro, el cargo de la tarjeta, deja mucho que desear.
Que linda pareja.