En un sillon rojo, cafe por la suciedad, pero en su momento era rojo.
En la esquina de mi habitación, a lado de una comoda pequeña de tres cajones, encima una lámpara mugrienta de polvo y telarañas. Brilla un foco amarillo hacia abajo, justo donde pongo una mesita para poder leer o escribir.
Ahi esta ese sillón, donde yo me siento todas las noches que llego a casa.
Abro la puerta de mi hogar luego de una jornada de trabajo extenuante, reflexiono si vale la pena seguir trabajando.
Si, si vale la pena trabajar, por dinero no me va mal, por dinero no me va mal...
En voz alta grito. -Ya llegue.- nadie responde mientras prosigo ingresando a mi hogar.
Porque es mi hogar. Esta como ella queria en su momento la casa de nosotros. La casa de dos pisos, abajo la cocina con la sala, el comedor, un baño, garaje y la sala de estudio donde duerme el invitado en un colchon inflado y cobijas viejas.
En el segundo piso hay 3 habitaciones, una de ellas con baño privado en el fondo del pasillo, ese era de nosotros. Y las dos habitaciones compartían un baño que estaba al llegar al segundo piso. Exactamente para dos niños.
Porque eso lo queriamos cuando nos conocimos.
En fin, continúe caminando hacia la cocina, aun con la luces apagadas, abri el refrigerador esperando que haya algo de comer. Si hubo, un plato de comida de la señora que viene a limpiar de vez en cuando esta casa. Venía pegado una nota.
-Espero que hayas tenido un lindo día.
Decía la nota con un corazón pequeño al final del mensaje. Saque la comida y la puse a calentar mi comida. La nota la deseché.
Cene bien, estaba como me gusta, salada.
Puse musica, mientras lavaba mi plato de comida y el vaso de refresco que bebi mientras cenaba.
Comence hacer notas en la cabeza de que es lo que tenia que hacer, una de ellas era encender la luz de la sala para ver alguna película o serie mientras siga acomodando mas ideas.
Quede en blanco, vi la misma serie que veía con ella, en mi lado de mi sillon, sentado con una cobija vieja del estudio que me cubre las rodillas del frio. Hasta que porfin me digne en escribir algo para mi libro.
Me acerque al estudio donde esta ese mismo sillon, esa misma comoda, esa misma lampara y esa misma mesa.
Lleve algo de licor y tabacos para acompañar a este silencio.
Empece escribir, creo que salio algo bueno, supongo que lo consultaré con mi editora o alguna mujer que me visite en algun momento.
Sentado en mi soledad, recuerdo que no era alguien que estuviese solo, era amado y era querido. Que lindos recuerdos, pero soy consciente de que no volverá.
Vuelvo a leer lo que escribí, me parece hermoso es su maximo entendimiento.
Despues de analizar, finiquito con un cabeceo hacia delante con señal de aprobación, me levanto de ese sillon y me voy a inflar el colchón para poder dormir en esa misma habitación que en su momento era para invitados.
Ya que en esta ocasión, en mi propio hogar, soy un invitado mas.