¿Alguna vez han tenido que subirse a un tren en movimiento?
Pues, hoy les hablare del dia que quise ser un vagabundo. Bueno, lo intente.
Dicen que no hay trabajo para las personas jovenes como yo, pero teniendo 22 años he trabajado en 6 empresas diferentes.
No me quejo, todo lo que me haga dejar de pensar en ella, es mejor.
Son empleos temporales, aunque si me han pedido quedarme con contrato indefinido, sin embargo, los rechazo con la excusa de que aun no he vivido lo suficiente.
En parte era verdad, pero la otra parte, sentia que mi tiempo en el trabajo ya culminó. Me suelo hacer a la idea de que me despediran una vez termine el contrato o la obra.
Pero, en todos los trabajos me ofrecen quedarme, yo no quiero hacerlo. No porque me sobre el dinero o tenga un trabajo seguro que me está esperando al girar la esquina.
Ya lo dije en el principio de este relato.
Aun no he vivido lo suficiente, no tengo historias grandiosas que contar cuando cumpla 50 o 60.
Ser alguien estable me aburre, quiero sentir que tope fondo y una vez mas subir. Me hace sentir vivo empezar de cero.
Nervios, dudas, miedo a que saldra mal.
Eso hace que yo me proponga hacerlo mejor y mientras cuento una historia que me hara mejor.
No como persona, pero si para mi.
Asi termine el último proyecto, contrato indefinido o empezar de cero.
Con una sonrisa pequeña elegí lo segundo, agarre mi mochila, dos paradas de ropa y a buscar mi siguiente destino.
¿Porque no agarra lo seguro?
Lo hice una vez, me arrepiento, desde ahi, todo lo inseguro es mi destino.
Termine en una ciudad donde aun circulaba un tren, cortando camino, decidí subirme de polison, a pesar de tener el dinero para pagar el boleto. El dinero va y viene. Pero en mi caso, si viene, le es dificil irse. Errando por el camino, encontre las vías del tren por donde pasa. Sabia que solo tenia oportunidad. No morí aplastado, si no como estaria contando esto.
Los vagabundos que estaban en el tren me ayudaron a subir. Me contaron sus historias.
Uno de ellos no recuerda como volver a casa, el otro escapa de la ley, aun asi le gusta esta vida.
El otro es un viejo entre los 60 y los 70. Me conto que la vida no le trato tan bien que digamos. Sus hijos se adueñaron de su casa, en las calles con su esposa era feliz, hasta que enfermo y murió. Desde ese entonces vaga por todo el pais como se lo prometió a su amor.
Cuando todos estando en silencio me observan esperando que cuente la historia de como termine aqui.
Con una sonrisa les conte.
- Tengo una vida por aprender de mis errores, pero si no tengo errores como aprendo de ellos.
Cuando quedamos en silencio, se miraron entre ellos y solo se rieron a carcajadas.
El viejito me dijo.
- La vida es una. Y tú, aqui vienes a perder el tiempo.
- Si.- Le respondí.
Me aceptaron tal y como soy.
6 meses pasaron rapido.
Con ellos, la vida comenzó a tomar un destino diferente.
Los paisajes, la gente que nos ayudaba con comida, las noches frias del invierno y la lluvia.
Siempre juntos, no robamos, no mendigamos, en cada parada que teniamos buscamos como ayudar y como trabajar en ese momento.
Hasta que mi cuenta llego a cero, en ese entonces, gracias a ellos entendí lo que quiero hacer con mi vida.
Me volví a encontrar gracias a ellos, mis sueños, una meta.
Regresamos a donde los conocí, en ese mismo tren, ahora con una barba desaliñada y un cabello largo hasta los hombros. Me abrazaron, nos despedimos y me dejaron donde me recogieron.
Volví a mi casa, a las dos semanas encontré un empleo, era fijo, de repartidor, veamos como termina la cosa.