Fragil

Bendita vincha

Y nunca supe de quien era esa bendita vincha.
Ahora me da risa cada vez que me acuerdo, pero en ese entonces me terminaron por una vincha de cabello.
¿De quien era?
No lo se, nunca lo supe. Pregunte a todas las que entraban a mi departamento, de ninguna fue.
Una bendita vincha termino con mi relación mas larga que he construido.
Es una pena, en verdad la quería. Le fui sincero, no sabía de quien era la vincha y llego la pregunta que lamentablemente tuve que responder con honestidad.
- ¿Te has acostado con otras?
Que le podria decir, había perdido la cuenta de cuantas mujeres entraron y salieron de este departamento satisfechas de un trabajo bien realizado por parte mia.
No tuve mas opción que responder seriamente.
- Si, hay algunas. Me visitan cuando vuelvo de mis viajes.
Ella ya molesta me responde.
- y de alguna de esas putas debe de ser esta vincha.
Negando con la cabeza seguia hablando con la verdad.
- No, ninguna deja sus cosas aquí, es mas, esa vincha se parece a la de mi mamá.
- Alexander.- casi gritando me dice.- ¡tu no vez a tu madre hace mas de 3 años!.
Tenía razón, pero, ¿que quería que le dijera?. En realidad no sabía de quien era esa vincha.
A lo que un poco mas tranquila me dice.
- Esto se acabó, no puedo, no puedo con tus ausencias, no puedo con tu vida, no puedo con tu familia, no puedo contigo Alexander.- entre lagrimas me dice.- Te amo, sabes que te amo, pero ya no puedo mas, no puedo con tus mentiras, no puedo, simplemente ya no puedo.
Se fue en la mitad de la mudanza. Estaba cambiándome de casa cuando encontro esa vincha debajo de un armario y ahí empezo la discusión.
Mi mejor amigo que estuvo afuera no entro hasta que la vio salir. Había escuchado los gritos y prefirió no acercarse hasta que pasen las cosas.
Entro y me vio confundido. Continuamos con la mudanza, tenia que desalojar ese departamento. Mientras yo intentaba ser memoria, terminamos de subir todas las cosas a mi nuevo departamento.
Aun con la duda en mi cabeza le pregunto.
- Cuando te he prestado mi departamento para coger con las tuyas. ¿No han dejado una vincha?
Extrañado y confundido con la pregunta me dice.
-No.
Solo asentí y le mande a su casa. Sin antes agradecerle por haberme ayudado.
Todo estaba en el piso, regado por todas partes, mi ropa, mis muebles, mis cosas. Recuerdo que eran mis primeras veces mudandome, aun no tenia nada claro, ni un procedimiento para mudarme sin hacer tanto desorden.
Puse música y me acoste en el piso.
Intentando recordar de quien putas es esa vincha.
Y no, no hubo quién.
Un mes después ella volvió, cogimos como nunca y luego me insistió con la vincha.
No supe mas de ella luego de eso.
Se fue mas furiosa que satisfecha, dejame decirtelo. Al siguiente día cogí con la que se convertiría en mi futura novia en ese entonces.
Le fui sincero.
- ¿De casualidad esa es tu vincha?
Yo teniendola en la mano me responde.
- Acaso me has visto en algun momento usar vincha.
Nuevamente tiene razon, solo asentí, pero en realidad no me percate si en algun momento usa algun accesorio en su cabeza.
Solo se que tiene un lindo trasero y unos senos que me sobraban en la mano.
En fin, esa vincha sigue viviendo conmigo, me ha durado mas que cualquier pareja en estos últimos 5 años...




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