Fragmento de lo Infinito

Capítulo 91: Poder

Biel atravesó el firmamento y, en ese momento, alcanzó la velocidad de la luz. Frenó en seco al llegar finalmente al campo de batalla. Suspendido en el aire, observó con horror cómo todo el lugar estaba destruido y envuelto en llamas.

La voz de Monsfil resonó a través de su mente con gravedad.

—Joven portador, mira lo que ha ocasionado mi hermano. Esta batalla ha sido intensa. Al parecer regresó con todo su poder que tenía antes de ser sellado... pero, ¿cómo? Eso sería imposible. El sello nos estaba debilitando.

Biel apretó los puños, evaluando la situación.

—Pero no iguala la fuerza que tenía Khios. Creo que sí le puedo ganar.

—No te confíes, joven portador —advirtió Monsfil de inmediato—. Tal vez hoy seas más fuerte, pero Tahiel es alguien muy calculador y encontraría la forma de acorralarte. Es un demonio muy precavido.

—Lo tomaré en cuenta —respondió Biel.

Biel se puso a analizar el terreno, buscando entre los escombros, pero no encontraba por ningún lugar a Tahiel ni al humano que le estaba haciendo frente.

—Oye, Monsfil... ¿tú puedes ver a tu hermano? No lo veo por ningún lugar.

—Ahora que lo dices, es cierto —admitió la entidad—. No lo he visto. Pero entonces, ¿quién hizo todo este caos en este lugar?

En ese momento, Monsfil percibió algo que cortó el silencio.

—Oye, joven portador... ¿tú escuchas esos impactos?

—¿Qué impactos? —preguntó Biel, confundido.

De pronto, algo en el ambiente los dejó paralizados. El lugar retumbaba bajo sus pies. Entonces Biel lo vio. Vio los impactos.

Kael y Tahiel estaban chocando puños a una velocidad impresionante. Cada golpe hacía retumbar el lugar como si el mundo fuera a colapsar.

—Pero, ¿qué es esto? —murmuró Biel, atónito—. ¿Cómo es posible que estén luchando a esa velocidad? Es una velocidad que incluso supera a un rayo o que lo iguala.

En ese instante, Tahiel se dio cuenta de la presencia de Biel. Con un movimiento brutal, envió a volar a Kael unos metros, haciéndolo chocar violentamente contra unas rocas. Rápidamente, el demonio miró hacia arriba y sonrió.

—Cuánto tiempo, hermano... o tal vez de lo que queda de mi hermano. Ja.

Biel lo miró con odio mientras descendía.

—¿Cómo te atreves a golpear a un anciano de esa manera?

Tahiel asintió con burla.

—Claro, ya entendí. Tú eres Biel, ¿cierto? El sucesor del rey demonio de mi hermano.

—¿Y qué con eso? —replicó Biel—. Eso no responde mi pregunta.

—Es que está mal —dijo Tahiel, negando con la cabeza.

—¿Qué está mal? No entiendo.

—Que tú seas su sucesor siendo un simple humano. Y, por cierto, ¿cómo hiciste para librarte de mis esbirros? Envié miles.

—Mi amiga se está encargando de ellos en estos momentos —respondió Biel con firmeza—. Vine para derrotarte de una vez por todas.

Tahiel se tapó la boca, queriendo reírse ante la declaración.

—¿Que vienes a derrotarme? Pero qué buen chiste. Cuéntame otro.

—Eso no es chiste —sentenció Biel—. Es la verdad.

Tahiel se arregló su cabello con desdén.

—Naaa. Mira, chico, actualmente no puedes derrotarme. Creo que estás equivocado con todo tu poder. Sé perfectamente que renaciste en esta época con tus poderes de hace doscientos años, pero...

En ese momento, Tahiel desapareció.

Biel se sorprendió, girando la cabeza.

—¿Qué pasó? Desapareció.

Pero el único que se dio cuenta de lo que hizo Tahiel fue Monsfil.

—¡Joven portador...! —gritó en su mente.

Pero era muy tarde. En un abrir y cerrar de ojos, Tahiel apareció detrás de Biel y le conectó una patada devastadora que lo hizo estrellarse contra el piso. El impacto fue tan grande que hizo retumbar todo el lugar.

En el piso, Biel se incorporó poco a poco, aturdido.

—¿Qué rayos pasó? ¿Cómo no me di cuenta? ¿Qué hizo?

—Fue tan rápido —explicó Monsfil—. Al parecer sí regresó con todo su poder e incluso con más.

—Efectivamente, hermano.

Tahiel se apareció de la nada frente a donde estaba Biel. El joven se puso en guardia instintivamente.

—Ahora te das cuenta de lo que te dije —continuó Tahiel—. No podrás derrotarme. Y es por eso que aquí será tu tumba... junto con la de Kael.

Ese nombre resonó en la cabeza de Biel, dejándolo inmóvil por un segundo. Tahiel lo miró, chasqueó los dedos y se burló:

—¿Qué sucede, niño? ¿Acaso los ratones se comieron tu lengua o qué? ¿Por qué tan callado? ¿No que me ibas a derrotar?

Pero en ese entonces, un rayo de fuego impactó en el cuerpo de Tahiel, obligándolo a retroceder un poco.

Biel se giró y entonces lo vio.

Vio a aquel hombre que le contó sobre los sellos de rey demonio y que lo llevó a uno donde conoció a Monsfil. Aquel hombre que también lo ayudó en el reino de Claiflor cuando cayó bajo un sueño eterno por culpa de un subordinado del mal.

—Pero, ¿cómo...? —murmuró Biel—. ¿Cómo era posible que él estuviera aquí, si eso ocurrió hace doscientos años atrás?

Kael, aun con su mano extendida luego de lanzar ese ataque, jadeaba con dificultad. Sus heridas eran graves, pero su corazón aún seguía latiendo, queriendo continuar la batalla. Entonces vio al joven.

—Joven Biel... cuánto tiempo. Aunque para mí es como si fuera ayer la última vez que lo vi. Al final sí reencarnaste, me alegro. En ese momento, cuando te sacrificaste para reconstruir el mundo, me dio mucha tristeza, pero tuve fe de que volverías.

Biel estaba paralizado. No lo podía creer. Kael trató de sonreír.

—Sé que estás confundido por lo que acabas de ver. Ver a alguien después de doscientos años es extraño, y te entiendo. Pero creo que no podré explicarte todo, joven Biel.

Biel por fin pudo recuperar el habla.

—Maestro Kael...

Kael se sorprendió ante el título.

—¿Maestro? Jejeje. Pero si solo estuve con usted un par de días como para que me consideres maestro.

—Gracias a usted pude despertar de aquel día y poder ayudar a mis amigos —insistió Biel con gratitud—. Si no hubiese sido por usted, entonces el destino hubiese sido otro y yo me habría convertido en alguien maligno. Por eso le agradezco todo lo que hizo por mí aquel día.



#805 en Fantasía
#1065 en Otros
#211 en Acción

En el texto hay: juvenil, magia, fantasia sobrenatural

Editado: 29.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.