Fragmentos de Lucca.

Capítulo 2: Un favor peligroso y una cremallera traicionera.

Hanna.

Estábamos desconcertados y nuestras caras lo decían todo. ¿Quiénes eran?, me pregunté. Nuestros cuerpos, que estaban orientadas hacia el frente del escenario, giraron para descubrir de quién era la voz misteriosa y lo que nos encontramos fue totalmente diferente a lo que esperábamos: eran tres chicos y una chica que no conocíamos, pero también estaba ¡LIZ!, con cara de enojo.

Estaba sorprendida, y no por los chicos, sino por Liz, quién seguramente le contaría el señor Jackson que estábamos en el escenario y no lavando platos.

Antes de poder reaccionar, escuché que Liz, les decía:

—Por aquí, chicos; los instrumentos ya están puestos y el sonido está perfecto - lo dijo con voz dulce, señalando el escenario con su dedo índice.

Ellos le agradecieron por su amabilidad y se dirigieron al escenario. Así que ellos eran la famosa banda de la que hablaba; ni siquiera podía pensar bien en ello. Automáticamente corría hacia donde estaba Liz y le dije:

—Liz, no es lo que parece, nosotros estába...

Fue interrumpida por ella, quién se me acercó al oído y me susurró: —No te acusaré con el señor Jackson. No quiero que se enoje, no me conviene, pero me debes esto.

Se alejó bruscamente, bajando por las escaleras para salir del escenario. Solo podía pensar que que yo fue extraño. ¿Liz siendo buena?, algo raro pasaba. Traté de no darle importancia; sabía que me haría la vida imposible por ese "favor" qué me hizo, pero intenté ignorarlo.

Me acerqué a los chicos, quiénes estaban preocupados por mí, y les dije para tranquilizarlos:

—No se preocupen, no dirá nada.

Ellos se quedaron estupefactos, conociendo como era Liz de acusadora y problemática. Rápidamente, Yildiz puso sus dos manos alrededor de mí y me preguntó: —¿Te chantajeó o qué? No es normal.

Me limité a decir que no para que nos concentráramos en la banda, porque solo teníamos pocos minutos para vernos antes de que nos descubriera.

Nos acercamos al borde del escenario; este era pequeño, por lo que no veíamos bien los cuatro, incluso nos tornábamos para mirar mejor. Aunque no podíamos distinguir bien a los chicos de la banda, no podía negar que cantaban increíble; La voz del cantante era simplemente hermosa. Ellos, en general, eran muy guapos, sin mencionar que la chica que tocaba la guitarra era hermosísima; ese cabello rubio la hacía resaltar aún más.

Las canciones oscilaban entre rock romántico, y la voz peculiar del cantante principal les daba una singularidad única. Pero ya habían tocado dos canciones y no podíamos quedarnos más tiempo; ya habíamos abusado de nuestra suerte.

—Chicos, vámonos ahora -dije, dando un último vistazo al escenario. Pude observar de lejos que ahora sí, la cumpleañera parecía disfrutar su fiesta, y no sé porque eso me dio mucha alegría.

Caminamos de manera rápida hacia los lavabos mientras reíamos por la adrenalina del momento. Observamos que nada había cambiado en el breve tiempo que nos escabullemos; lo único que sí cambió fue la montaña de vajilla que teníamos que lavar, cosa que desvaneció nuestras risas.

Todavía procesando la cantidad de platos y vasos que teníamos enfrente, me dispuse a ponerme los guantes cuando Yildiz dijo con picardía:

—Estaban muy guapos, ¿no creen?

—Pues yo estaba escuchando su música y no tanto viendo qué tan guapos eran -respondió Jasper con seriedad.

—Yo hice las dos cosas: tocan bien y son guapos -agregó Esther con diversión.

—El tipo del bajo nos dijo "con su permiso, bellas damas"...Soy chico, ¿quién se cree? -Dijo Jasper con indignación.

—Tranquilo, Romeo, estábamos de espaldas. No te vio y se confundió; tienes el cabello largo, parece un corte pixie —dijo Yildiz, a lo que todas reímos, Con excepción de Jasper, que se sintió ofendido.

—Tú estás muy callada —dijo Yildiz apuntándome — ¿Qué te pasa? ¿Te gusto alguno? — pregunto levantando las cejas.

—No, para nada. Con el poco espacio que había ni los vi bien. Lo que pasa es que sigo pensando por qué Liz fue tan amable y no nos acusó —respondí pensativa.

—¿De verdad no te diste cuenta? —dijo Esther con obviedad. Todo se reían como si fuera algo evidente. Mi cara demostraba confusión; no entendía qué se suponía que era tan obvio.

—Hanna, a Liz le gusto el bajista, el chico que le dijo chica a Jasper.

—No, pues gracias por tu referencia —dijo Jasper, indignado otras vez.

Reímos por el comentario de Yildiz y la molestia de Jasper.

—No me di cuenta, estaba muy preocupada entre poder ver a la banda y vigilar que no entrará el señor Jackson al escenario —confesé.

—Todos no tardamos nada en notar que le gustaba el bajista de la banda, era muy obvia. Literalmente estaba embobada viéndolo, casi y se le tiraba encima.

Conque eso era: te había gustado ese chico pelirrojo, eso explicaba su extrema amabilidad.

—No sigamos pensando en Liz. Tenemos que terminar para poder ir a celebrar; entre más rápido acabemos, más rápido iremos a vestirnos —dije apresurándolos.

Las horas pasaron. Finalmente terminó mi turno y la fiesta estaba por concluir. Había sido un día bastante cansado y no sabía cómo tendríamos energía para ir a bailar. Agradecí que mañana fuera viernes; aunque tenía trabajo por la tarde, no tenía que ir a clases por la mañana.

Al terminar de ordenarlo todo, nos dirigimos a los casilleros. Allí había unos pequeños vestidores que usábamos para cambiarnos el uniforme. Yildiz sacó una mochila pequeña de mi casillero y empezó a repartir las prendas (ella nos prestaría vestidos a Esther y a mí, ya que no tuvimos tiempo de ir por los nuestros).

Jasper por su parte ya se estaba vistiendo, mientras Yildiz le entregaba a Esther un vestido corto, asimétrico y con lazo de cuello, era un color morado fuerte que hacía resaltar su piel pálida, junto con unos tacones plateados. ¡Yildiz en realidad era muy buena en esto!, pensé. Luego sacó un vestido de color negro con forma de corazón en la parte superior, con una falda que parecía hecha de pétalos largos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.