¿Es normal sentirme tan vacía,
rodeada de gente… y aún así sin compañía?
Cada día me lo vuelvo a preguntar,
tal vez es mi mente que no quiere despertar.
Quizás estoy presa de mi fantasía,
y necesito un golpe de cruda realidad,
para ver lo que está mal con valentía,
y dejar de vivir en la oscuridad.
Dicen que mi vida es casi perfecta,
eso repiten… como una receta.
Pero yo, tan hundida en mi rincón,
ya no distingo alegría del dolor.
El gris me envuelve, la ansiedad me aprieta,
y mi ser… cada día se inquieta.
No es mi culpa, intento entender,
pero mi alma no deja de doler.
No espero que nadie me pueda salvar,
ni que mi tristeza logren descifrar.
Si yo misma no encuentro sentido,
¿cómo explicarlo al mundo perdido?
En un mundo tan normal, tan igual,
prefiero ser “la rara”, la que no va mal.
La que en su soledad inventa su paz,
aunque esa calma… nunca llegue en verdad.