Fragmentos De Mi Alma

No Era Mi Hora

Un día a la Muerte tanto insistí,
tanto le rogué, tanto le lloré,
que finalmente la presencié,
y sin miedo alguno, hacia ella me fui.
Con su manto oscuro me abrazó,
y en silencio profundo, me escuchó.
Me acerqué aún más, con el alma dolida,
y le supliqué que acabara mi vida.
Ella me miró con compasión callada,
y me dijo que aún no era mi jornada.
"Quédate aquí, aún no es tu partida,
aunque te duela, aún hay más vida."
Le rogué de nuevo, ya no aguantaba,
mi alma cansada, ya no respiraba.
Pero con voz suave, ella respondió:
"Pequeña, aún no... aún no, por favor."
“No temas —dijo—, no estarás sola,
algún día vendrás, cuando el alma vuele y flota.
Pero ahora resiste, aguanta un poco más,
aún no está escrito cómo te irás.”
Y se alejó envuelta en un resplandor,
la seguí con los ojos, cargando dolor.
Pero de pronto, la perdí de vista…
y me dejó sola… en la noche más triste.



#2199 en Otros
#481 en Relatos cortos

En el texto hay: poesía., poesiacorta, poesia y romance

Editado: 24.12.2025

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.