¿Quién soy ahora, si ya no me hallo,
si en una niña perdida me he transformado?
Quizás el cuento era solo ilusión…
Peter Pan no vendrá con salvación.
Mi cuerpo duele, tiembla y se rompe
bajo el peso de un mundo que nunca responde.
Mi alma se escapa, quiere huir del dolor,
ahogada en silencios, hundida en temor.
Grito por ayuda, con voz desgarrada,
pero nadie escucha… ¿o será mi alma negada?
¿Y si soy yo quien a mí se suplica,
presa en el eco de mi propia grita?
Un alma perdida, flotando sin fin,
atrapada en un pozo sin dónde salir.
Quizás ya no deba pelear ni seguir,
quizás… solo deba dejar de existir.
Así, tal vez, se apague mi sufrir.