Muero despacio, sin prisa, en secreto,
nadie lo nota, ni mira mi hueco.
Los pocos que ven mi mirada cansada
pasan de largo… no importa nada.
Desde el puente a lo alto contemplo,
no quiero caer, ya caí por dentro.
Mi cuerpo resiste, mi mente no tanto,
me rompo en silencio, me pierdo en mi llanto.
No sé qué hago, ni adónde me lleva
esta marea oscura que todo me niega.
Ni yo me entiendo, ni espero que entiendan,
me juzgo, me hiero, mis dudas me cercan.
Frente al espejo, reflejo sin alma,
solo defectos, ausencia de calma.
Quizás mi destino sea estar sola,
sin que el amor nunca toque mi ola.
Tal vez en otra vida fui tan perfecta,
firme, valiente, con fuerza completa.
Hoy solo intento vivir sin caídas,
aunque mi alma ame a la muerte escondida.