Fragmentos De Mi Alma

Última Carta

Para ti,
el único hogar que conocí
Si estás leyendo esto
es porque ya no tuve voz
para decírtelo mirándote a los ojos.
Perdóname si mis palabras pesan,
si rompen la imagen que guardabas de mí,
pero el amor también sabe mancharse de sangre
cuando intenta sobrevivir.
Yo no nací oscura,
me fui apagando a fuerza de encierros,
de manos que decidían por mí,
de destinos impuestos
como cadenas invisibles.
Alessandro no murió por odio.
Murió porque yo estaba cansada de morir lentamente.
Cada noche en esa casa
yo dejaba un pedazo de alma en el lago,
cada inyección borraba un recuerdo tuyo,
y entendí que si no hacía algo
no quedaría nadie que amaras.
No fue rabia.
Fue miedo.
Fue instinto.
Fue la última puerta que me quedaba abierta.
Tomé la decisión con manos firmes
y el corazón temblando.
Hice que pareciera un accidente
porque el mundo jamás entendería
que a veces matar es negarse a seguir siendo víctima.
Si me juzgas, lo aceptaré.
Si me odias, lo mereceré.
Pero si alguna vez dudas de mi amor,
recuerda esto:
Yo manché mis manos
para poder entrelazarlas con las tuyas sin cadenas.
Yo cargué con el pecado
para regalarte un futuro limpio.
No soy inocente.
Nunca lo fui.
Pero te amé con una pureza
que ni la muerte pudo tocar.
Si algún día el peso de esta verdad
te hace soltarme,
hazlo sin culpa.
Yo ya descansé en tu abrazo
y eso fue suficiente para toda una vida.
Con todo lo que fui,
con todo lo que rompí,
y con lo que aún te ama
desde donde ya no duele,
Evangelice



#2199 en Otros
#481 en Relatos cortos

En el texto hay: poesía., poesiacorta, poesia y romance

Editado: 24.12.2025

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.