Fragmentos de Mi

Hermano mayor

"Fuimos tormenta y refugio, rivales y compañeros; pero incluso en nuestras peores batallas, nunca dejamos de ser hermanos."
— Blackmoon

Desde el principio fuimos como perro y gato, agua y aceite. Peleábamos por todo y en todo momento. Aun así, entre tantas discusiones también compartimos momentos que hoy guardo con cariño: juntar nísperos del árbol del vecino, recoger nueces para que mamá hiciera su bizcochuelo, jugar a la rayuela, construir cuevas con frazadas en la habitación e incluso agarrarnos a golpes o insultarnos. Sin embargo, había algo que siempre estuvo claro: aunque nosotros pudiéramos discutir, jamás permitiríamos que alguien más nos tratara de esa forma. Siempre nos cuidamos las espaldas.

Con el tiempo llegó la adolescencia. Tu rebeldía y la libertad que tenías despertaron en mí mucha envidia y rencor. Sentía que te permitían cosas que a mí no, simplemente por ser hombre mientras yo era mujer. Odiaba esa diferencia. Mientras vos disfrutabas de mayor libertad, yo sentía que vivía bajo un control constante. Discutíamos casi todo el tiempo y el cariño parecía no existir entre nosotros; la indiferencia era mutua.

Cuando peleábamos nos gritábamos y nos decíamos cosas muy hirientes. Yo incluso te dejaba los cubiertos más feos a propósito solo para molestarte. Pero un día fuiste a ese taller y volviste diferente. Había algo nuevo en vos, una esencia distinta. Lo primero que hiciste fue pedirme un abrazo, algo impensado para nosotros. Recuerdo que te respondí: “Los abrazos no van con nosotros, no hacemos eso”. Aun así, te devolví el abrazo, aunque con sorpresa y algo de incomodidad.

A partir de ese momento, el hermano que creía conocer empezó a cambiar. Te volviste más amoroso, más sensible y más atento. Tiempo después, cuando llegó mi turno de participar en ese mismo taller, pude expresarte todo el rencor que había guardado durante años. Pude soltarlo, dejarlo atrás y seguir adelante con una relación más sana y sincera como hermanos.

Hoy seguimos discutiendo de vez en cuando, pero ya no es igual. Muchas veces terminamos riéndonos juntos, compartiendo historias, viendo alguna serie o simplemente saliendo a cualquier lugar. Aprendimos a conocernos desde otro lugar y a valorar el vínculo que siempre estuvo ahí, incluso cuando no sabíamos cómo demostrarlo.

Quiero que sepas que voy a apoyarte siempre en tus sueños, así como vos aprendiste a acompañarme en los míos. Porque, más allá de todas nuestras diferencias, siempre serás mi hermano mayor y una parte importante de mi historia.

Gracias por enseñarme que las personas pueden cambiar, que el perdón es posible y que, aun después de los momentos más difíciles, el cariño puede encontrar la forma de volver a crecer.

Siempre te preocupaste por mí, incluso cuando yo no lo notaba. Con el paso de los años dejamos de ser solamente hermanos y pasaste a convertirte en "mi hermanito" dentro de mi corazón. Aunque a veces puedas ser demasiado cargoso, tu cariño hacia mí siempre fue genuino.

Gracias a eso pude conocer partes de vos que jamás imaginé descubrir. Te vi crecer, proyectar tus sueños y esforzarte cada día para alcanzarlos. Y aunque a veces te portes como un tonto, te amo con toda el alma y siempre voy a desear lo mejor para vos.

Durante este proceso psicológico y psiquiátrico has hecho todo lo posible para ayudarme a salir adelante. Buscás hacerme reír, animarme y recordarme que no debo bajar los brazos frente a la depresión. Cuando podés, me sorprendés con regalos para sacarme una sonrisa, sin importar si son grandes o pequeños, porque lo que realmente importa es el amor con el que los das.

Siempre encontrás la manera de elogiar mis trabajos artísticos. Me decís que nadie hace cosas tan hermosas y creativas como yo, y esas palabras llenan mi corazón de felicidad. Me motivan a seguir creciendo, a desarrollar mi creatividad y a crear cosas únicas capaces de transmitir alegría a los demás.

Por todo eso, gracias. Gracias por tu cariño, por tus esfuerzos, por tu apoyo emocional y por estar presente en los momentos en que más te necesité. Quizás no siempre te lo digo, pero tu compañía, tu confianza y tu amor significan mucho más para mí de lo que alguna vez podré expresar con palabras.

Me impulsás a explotar y expandir mis talentos, a seguir adelante incluso cuando dudo de mí misma. Tenés una creatividad inigualable para cada proyecto que imaginás y una capacidad admirable para convertir las ideas en algo real.

También he podido conocer tus facetas más sensibles. En algunas ocasiones, cuando el alcohol bajó tus barreras, abriste tu corazón y me mostraste tus preocupaciones, tus miedos y todo aquello que te angustiaba. Te vi llorar por dolores que muchas veces guardabas en silencio, y me senté a escucharte, intentando darte consuelo con mis palabras. Aunque al día siguiente no recordaras nada de esas conversaciones, para mí fueron momentos muy importantes porque me permitieron conocerte de una forma más profunda.

A través de esos momentos entendí que no soy la única que alguna vez sintió un vacío en su interior o que buscó un motivo para seguir adelante. Comprendí que, de alguna manera, somos dos almas heridas que se acompañan en el camino, ayudándose mutuamente a cargar aquello que a veces pesa demasiado.

Estoy orgullosa de que seas mi hermano mayor. Orgullosa de la persona que sos, de todo lo que has superado y de todo lo que todavía soñás alcanzar. Te amo profundamente y quiero que nunca olvides lo importante que sos para mí.

Recuerdo que un día te pregunté cuál era tu filosofía de vida. No esperaba una respuesta tan simple y, al mismo tiempo, tan reveladora. Me miraste y dijiste:

"El que se arrepiente de lo que hace es un cobarde, porque no hay vuelta atrás."

Durante mucho tiempo pensé en esas palabras. Al principio no las entendía del todo. Creía que hablaban solamente de asumir las consecuencias de nuestros actos, pero con los años descubrí que había algo más profundo detrás de esa frase. No se trataba de vivir sin cometer errores ni de actuar sin pensar, sino de aceptar el camino recorrido y aprender de él. Se trataba de comprender que cada decisión, buena o mala, nos convierte en quienes somos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.