Fragmentos de Nosotros

El Infierno de Sentirte Cerca

Él me besó y con eso trajo de vuelta todo lo que creí controlado.

Una tormenta de oscuridad volvió a posarse sobre mí. Una tormenta en la que solo con él podía ver el sol.
Sus palabras, en las cuales afirmaba sentir cosas por mí e intentar volver, hacían que no pudiera mantener una idea clara.

Mi cuerpo y mi alma pedían por él, y mi mente se nublaba, como si quisiera impedirme resistirlo.
No sabía qué estaba pasando, pero lo que sí sabía era que estaba a punto de volver a perderme.

Huí, con ganas de quedarme.
Pensando que eso solo era un capricho de él; que estaba confundido y se había olvidado de todo lo malo. Pero yo no olvidé nada. Tenía muy claro que, aunque había aprendido a acostumbrarme a caminar sobre vidrios, todavía dolía.

No quería que él volviera a verme de esa forma, que me rechazara otra vez.
Y no era fácil simplemente dejar de ser lo que soy.
Solo yo sabía cuánto había luchado contra eso, pero soy débil ante mis emociones, y sabía que volvería a costarme caro.

Entré al gimnasio intentando no verlo. Sabía que, aunque ya estaba pudiendo compartir un mismo lugar con él, Hoy era muy diferente. Me había besado y confesado sus sentimientos.

La música ya no era música. Eran frases que me identificaban, que me llenaban de nostalgia. Aun así, me obligaba a seguir con lo mío.

Terminé mi rutina y fui a hablar con mi entrenador sobre la invitación al bar, a la cual había invitado a algunos de los clientes.

—Es hoy a la noche, y tranquila, no invité a tu ex. Así que vamos a pasarla bien.
No lo dejé terminar.

—Invitalo.

—Siempre estás incómoda con él, por eso no quise invitarlo.

—Ya arreglé las cosas con él.

Por su reacción, noté que no le habían gustado nada mis respuestas. Pero, aunque me incomodara o no, no tenía que dejar de invitarlo solo por mí.

Al salir, él se acercaba desde su auto. Y, como ya sabía, todo en mí se paralizó.

—Perdón por lo del beso, pero no pude contenerme. Espero que eso no complique todo. ¿Podemos volver a vernos y hablar?

Ese era un plan que deseaba más que nada. Pero ya no iba a dejarme llevar solo por mí.

—Hoy salimos varios a un bar. Tu hermana va a ir también, podés ir con ella. Podríamos encontrar un momento para aclarar lo que pasó.

Solo íbamos a aclarar lo sucedido, y que hubiera más gente iba a evitar confusiones.

Ya estábamos todos sentados en la mesa cuando noté la tensión entre mi entrenador y mi ex. No sabía si había sido buena idea invitarlo, pero él también era su cliente.

Fueron todos a bailar y, al levantarme, me tomó de la mano y me sentó junto a él. Ese era el momento. Pero estar tan cerca, mientras me hablaba al oído, hacía que me olvidara de todo.

Cuando por fin iba a decirle lo que había sentido con ese beso, apareció mi entrenador y me llevó a bailar.

Bailamos gran parte de la noche. Sabía que me quería; sus celos eran evidentes. No quería lastimarlo, nunca quise. Yo también lo quería, pero no como a él. No como a mi primer y único amor.

Oí cuando le dijo a su hermana que se iban. Saludó a todos con la mano y, al acercarse a mí, me dio un beso en la mejilla. Al oído dijo:

—Nos quedó algo pendiente.

Él me hacía sentir como alguna vez me sentí: completa. Estaba invadiendo todo lo que un día dejó atrás y yo no sabía si realmente quería evitarlo.

Más tarde le envié un mensaje para vernos. Iba a estar ocupada, pero ya no soportaba las dudas que me estaban matando. Necesitaba que todo eso quedara aclarado, de una vez por ambas partes, para frenar esos pensamientos.

Lo esperé mientras tomaba un café. No había podido dormir nada y aun así tenía que trabajar. Se sentó a mi lado y, aunque dentro de mí había voces queriendo decir mil cosas, ese día ya tenía claro lo que iba a decir.

—Tengo poco tiempo, ya que tengo que trabajar, pero sé que ayer no pudimos hablar bien ni arreglar nada —dije sin más.

—¿Nosotros estamos bien? Digo, por el beso.

—Sí, entiendo que fue algo del momento. Volver a reencontrarnos te confundió, pero tenés que acordarte de todo y tener claro qué sentís.

—Yo no estoy confundido. A mí me encantás, igual que antes. Y ahora mismo te volvería a besar.

—Pero no olvides que antes no te gustó lo que hay en mí.

—Antes no supe entenderte y pedí perdón por eso.

—Tranquilo, yo tuve la culpa, no vos.

—No importa. Ahora es diferente. Podemos llevarnos bien, sin complicar las cosas.

Dijo eso y se acercó como para volver a besarme. Y aunque lo deseaba, sabía que no estaba bien.

—Ya me tengo que ir. Solo voy a decirte que estamos bien —dije, intentando dejar todo resuelto.




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