Fragmentos de Nosotros

Metamórfosis

No sabía cómo iba a calmar esto que está matándome. Siento que ya no hay sentido en alguna cosa, no paro de pensar y la vida me lleva de apuro. Estoy cansado.

Hay tantas cosas que no debí hacer y otras que sí. Me siento tan culpable y me ahogo en el remordimiento. Estoy pagando el karma de mis decisiones o algo de otra vida. Me siento perdido.

Solo me puedo encontrar en sus ojos, solo puedo encontrar ese refugio en sus brazos. Y no la merezco. Tampoco tengo oportunidad, ella lo dejó claro.
La busco, como si ella fuera a aliviar por un momento todo este caos, la necesito.

Cometí muchos errores con ella. Empezó siendo el amor de mi vida, la mujer de mis sueños, pero después cayó el reino y quedamos en ruinas. Fue más el mal que el bien que nos hicimos, pero aun así nunca pude olvidarla.

Tampoco me siento un santo, sé que fui egoísta, que nunca supe cuidarla y ahora todo cambió. Ella ya no siente nada por mí, esta vez de verdad la perdí. Y yo ahora sé por primera vez lo que sintió. Porque ahora estoy en un lugar que no sé si pueda sostenerme sin ella.
Pero quiero intentarlo, quiero arreglar eso que no pude en el pasado, poder hacerla feliz, que ya no tenga miedo. Quiero que sepa que ahora todo puede estar bien.

La sigo buscando, pero parece que el destino se niega a nuestro reencuentro. Posiblemente ella también se niegue, pero no voy a darme por vencido.

Nada de lo que hago tiene resultado, me siento estúpido, ya no puedo controlar nada, todo se me va de las manos y la salida no se muestra, tampoco ella. Quiero volver a verla y decirle que quiero volver a ella, que puedo esperarla, que quiero todo lo que un día le negué.

No puedo dejar de ver nuestro chat, pensando en qué puedo escribirle esta vez, qué pueda hacer que responda, pero borro y vuelvo a escribir. Nada funciona. Ya no frecuenta el gimnasio y veo las luces de su casa apagadas en la noche. Ella no está, y la siento cada vez más lejos, casi imposible.

Antes podía irme.
Ahora me quedo, incluso cuando no hay nadie.
Me sorprendo esperando cosas que sé que no van a pasar. Respuestas que no llegan. Señales donde solo hay silencio. Me veo repasando conversaciones viejas como si ahí hubiera una pista, algo que explique en qué momento se me fue de las manos.

Hago cosas que antes me hubieran parecido absurdas. Paso por lugares donde sé que no está. Miro horarios, rutinas que ya no son suyas. Siento que se me termina el tiempo y que si no la encuentro me voy a perder.

Me dije que no era por mí, que era solo para saber si estaba bien. Que después de todo lo que hubo, preguntar no podía estar tan mal.

Hablé con su hermano. Nunca habíamos hablado antes, pero sabía su Instagram, ya que ella lo había etiquetado en una foto.

No quise sonar invasivo y solo escribí:

—Hola. ¿Cómo estás? Solo quería preguntar por tu hermana, ¿ella está bien?

Me tensé unos minutos. Estaba siendo imprudente, pero rápidamente contestó:

—Hola. Bien, gracias. Ella está bien, está quedándose un tiempo con nosotros.

Eso explicaba mucho.

—¿Puedo comunicarme con ella?
dije, al instante.

—Ella no quiere hablarte.

Algo en mí se hundió. Algo en mi pecho que hacía que me faltara el aire. Ella ya no estaba interesada en mí. Todo ese amor que siempre juró ahora no está, se desvanece justo cuando estoy listo. Todo da vueltas, ya nada queda.

No supe qué hacer después. No hubo un plan. Solo un cuerpo en pausa y una cabeza que no frena. Pensé en escribirle igual. Pensé en no hacerlo nunca más. Pensé en todo al mismo tiempo y nada servía. No sé salir de acá. No sé esperar. No sé parar. No sé en qué se supone que me convierta ahora.

Solo sé que esto no se termina acá, aunque no tenga idea de cómo sigue. Y esa falta de dirección, de sentido, es lo que más miedo me da.

Quisiera escuchar los reproches de mi hermana ahora, sé muy bien cuáles serían. Pero esta vez solo le diría que yo puedo ser merecedor de ella, que la voy a cuidar así como ella lo hacía.

Solo miré al cielo y le dije:

Tranquila, hermanita, ahora todo va a ser diferente. Ahora voy a ser yo quien me encargue de ella. Y la voy a hacer feliz, te lo voy a demostrar.




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